John Cage, Lois Long y el Mud Book

Todos los días son especiales. Todos los días hay algo que celebrar en cualquier lugar del mundo. Todos los días son "algo" además de montones de 24 horas. Todos los días son "días internacionales, "días mundiales" o simplemente, días festivos.

¿Se imaginan ingiriendo una tarta por cada una de las celebraciones? Me resulta imposible imaginarlo. Me empalaga la escena, y me preocupa que alguien vaya a sacar de entre estas líneas que estoy haciendo apología del azúcar a gogó. No, no es eso. Solo que pienso en celebrar y en mi cabeza se proyecta una tarta, y a este ritmo de conmemoraciones, fiestas y demás jolgorios con celebración incluida, la siguiente imagen que me viene es la de la consulta del endocrino.

Pues ahora que ya se han librado de esa terrible imagen de ustedes mismos tras 365 días de celebración, vamos a enfocar el tema del "atiborramiento con dulces" desde una perspectiva más natural, más económica y sobre todo más digestiva y por ende saludable para todos los lectores. Se trata de elaborar pasteles y tartas de barro. Sí, barro: agua, tierra y paren de contar (si acaso háganse también con unos guijarros). Bueno, ¿qué les parece? Sostenible, saludable, detox, ¿superalimento? No puedo responderles a eso, pero lo que sí puedo afirmar es que la tarta no es más que la excusa para sacar a los artistas que llevan dentro.

¿Se apuntan? Si la respuesta es sí: ¿qué es lo primero que dirían que necesitamos? Obvio, un libro de cocina; ilustrado. Sí pero no. ¿Acaso han visto ustedes en alguno de sus recetarios un pastel de barro? Dicho esto, tomemos pues como referencia el único libro de la bibliografía internacional válido para tales menesteres. Nos serviremos de un ejemplar del Mud Book: Il libro delle torte di fango (Mud Book: How to Make Pies and Cakes en su edición original de 1983) una pieza tan singular como sorprendente, compuesta a cuatro manos por los no menos insólitos John Cage y Lois Long.

Abran el atril que ahí va el libro ¡y la receta! con todos sus pasos e ingredientes. Síganlos con atención y obtendrán su particular icono de celebración en menos que canta un gallo.

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage; il. Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

La idea de hacer pasteles de barro surgió de una colaboración entre el compositor estadounidense John Cage y la artista textil Lois Long. Lois era amiga de muchos artistas famosos, uno de ellos John Cage, el de la «4’33''» una obra musical basada en no tocar una sola nota y de la que Frank Zappa hizo un cover que... vamos a dejarlo ahí, en lo de hizo un cover. Desde mediados de los cincuenta, Cage y Long se reunían para cenar a menudo. De uno de estos encuentros gastronómicos nació Mud Book. El texto y los dibujos originales de esta pieza de museo, fueron concebidos durante una de esas veladas.

Mud Book es un híbrido único de libro de arte, libro de cocina y manual de inspiración para jóvenes creadores. Cage and Long animan a los niños a explorar su imaginación y a ensuciarse las manos, y rematan la faena con la siguiente advertencia: 

Los pasteles de barro son para hacer y mirar, no para comer. 

En 1983 se publicó la primera edición de este chocante libro de cocina. Se trata de un libro acordeón de 12,7 x 482,6 cm (desplegado) que fue expuesto por primera vez en 1999 en el CCNOA Center for Contemporary Non-Objective Art. Su edición fue un ejemplo magistral de serigrafía. Lo imprimieron en unos talleres de Japón debido a su complejidad y la gran calidad de los ejemplares impresos (una edición numerada de 500 ejemplares más 54 de “edición de artista”) se logró usando más de 60 pantallas para cada una de las páginas del libro, lo que dio como resultado un color deslumbrante y una distinción de líneas y formas incomparable.

A la par que Mud Book, el dúo de artistas contemporáneos hizo otro libro que permanece inédito, Mushroom Book (otro libro ilustrado). Lo hicieron entre 1971-72 y nació del interés que ambos compartían por la micología. Si el "libro de barro" es un libro afable, aparentemente sencillo y tierno, el libro de las setas es todo lo contrario, un trabajo complejo, tipo manual, lleno de capas superpuestas y acompañado de una veintena de hermosas litografías de la artista textil en la que se recogen las más diversas variedades de hongos.

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage; il. Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage; il. Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage; il. Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage; il. Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

Mud Book: Il libro delle torte di fango. John Cage y Lois Long. Mantua: Corraini, 2017

John Cage nació en Los Angeles, y estudió música con Schonberg antes de convertirse en director musical. Revolucionó los parámetros de la música, experimentando con objetos cotidianos como instrumentos e incorporando elementos del azar en sus composiciones. Fue profesor en el Black Mountain College, y además de por su manera de entender la música, es admirado por sus ensayos, poesía y trabajo en el campo de las artes gráficas.

Lois Long nació en Clarksdale. Estudió diseño y dio clases en el Instituto Pratt, además de dirigir una empresa de diseño textil. En los 50 estuvo casada con el director de documentales Emile de Antonio y como consecuencia de ello se movió en los mismos círculos que algunos de los artistas vanguardistas de la época como Robert Rauschenberg, Andy Warhol o el ya mencionado compositor experimental John Cage.

La edición con la que ilustramos el post es de Corraini y ha sido publicada este mismo año. Es un gran álbum de diminutas proporciones, apenas 13 x 13 cm, lleno de arte contemporáneo, juego, lectura, estampación y sobre todo, mucha, pero mucha, mucha imaginación.

Los mud cakes no forman parte del catálogo de juegos tradicionales de nuestro país, pero en los países anglosajones están muy arraigados a la cultura popular. Los niños americanos emulan el famoso Mississippi Mud Cake (un enorme pastel de múltiples capas de chocolate, cuyo color y densidad son similares al del barro de las orillas del río que da nombre a la tarta) con ingredientes que recogen en el parque, la calle o en los frondosos bosques urbanos; los resultados de su elaboración son además de divertidos diseños de pastelería, un alarde de suciedad difícil de superar. Y esto, como ya saben, divierte mucho.

Después de todo esto y antes de prepararme para el día internacional del pastel de barro del que aún desconozco la fecha, les dejo que disfruten del pastel de John Cage y Lois Long y que mientras lo ven (recuerden: hacer y mirar, no comer) decidan si piensan subirse al carro de las celebraciones o prefieren mantenerse ajenos, a la espera de cosas más rutinarias que vivir y disfrutar.


Más barro, más Cage y más Lois Long en:

Comentarios