My grandma is my muse

Si entendiésemos las arrugas como simples pliegues, nuestra vida sería más satisfactoria sin duda. Pero claro, esas arrugas suelen ser un síntoma inequívoco de que nuestro tiempo vuela como un sputnik y de que la vejez viene detrás pisándonos los talones. Hay quien sufre auténtico pavor al envejecimiento; hay quien repudia sus signos, no los considera bellos y mucho menos, estéticos, por lo que deciden "remodelarse", perdiendo, a mi entender, parte de su identidad.

Por el contrario, hay quien entiende estos pliegues como señales de experiencia y conocimiento. Hay quienes ven "hacerse mayor" como parte del juego en el que participamos desde que nacemos hasta el día que alguien decide apagar la luz. Todos aquellos que vean la vejez de manera natural y sin prejuicios, son bienvenidos a este fantástico muro, el que la ilustradora Marina Capdevila realizó en Santander hace menos de un mes durante el transcurso del festival de arte urbano Desvelart.

Prepárense, las mujeres que van a ver aquí son dignas del catálogo de mujeres espectaculares, y cuando digo espectaculares hablo de féminas de la talla de Gertrude Stein, Nina Simone, Iris Apfel, Vivian Maier o las tías de Garmann. ¿Saben de lo que les hablo, no? Pues límpiense las gafas que comienza el espectáculo.

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila. Santander, 2017

Marina Capdevila ha estudiado Bellas Artes, el máster de ilustración de Eina, y un Erasmus en la Willem de Kooning Academy de Rotterdam. Ha trabajado como ilustradora y diseñadora para publi de Reebok, Movistar, Estrella Damm, y ha hecho murales por todo el planeta: Nueva York, California, Suiza, Canadá, Austria, México...

Marina se inspira de la belleza que no sigue los cánones estéticos actuales, como es el caso de las personas mayores, personajes atemporales perdidos en la sociedad que ya están empezando a luchar por entender. Su musa es su abuela, y lo que Marina quiere transmitirnos con sus obras es el deseo de alcanzar la vejez con plena vitalidad. La exageración y la ironía son claves en sus trabajos, así como su apabullante paleta de color combinada con un sombreado suave inspirado en la técnica renacentista del sfumato.

Desearía que este muro de Santander, estuviese frente a la ventana de mi cuarto. Sería una fuente de inspiración diaria. Algo por lo que sin duda levantarse y estar un poco más feliz. ¡Qué tres! ¡A Rubens le tiemblan las piernas!

Cuídense. Mientras se mantengan en la línea de los personajes de Marina Capdevila ¡no se acaba el juego! ¡Salud y a disfrutar de los muros!


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