Tuerto

Florido granado caduco marchito.
Sara Baume; il. cubierta de Sonia Pulido. Madrid: Turner, 2016



Viajamos, viajamos, viajamos.

Y en la pantalla panorámica del coche desfilan araucarias y eucaliptos descortezados, casas parroquiales y pistas de balonmano. He ahí un par de zapatillas de deporte suspendidas de un cable telefónico por encima de la carretera, atadas por los cordones. He ahí un silo de acero en el límite de una casa de labranza, el morro apuntando a la luna como si de un cohete de tres al cuarto se tratara. He ahí un crucifijo engastado en hormigón y delante un jarrón lleno de tallos marchitos: un santuario conmemorativo en la cuneta. La placa es muy pequeña y no se lee, pero significa que aquí murió alguien. En este recodo de apariencia nada traicionero, con pastizales para vacas a ambos lados, algún desconocido lió el petate para siempre. Significa que incluso una cuneta dejada de la mano de Dios puede ser depositaria de celebración y devastación en igual medida.

Viajamos, viajamos, viajamos.

Y cada vez que paro el motor, crees que hemos llegado al final. Pero las paradas nunca son una llegada, sino solo otro alto en el camino. Un tentempié, un paseo, un pitillo, una cabezada, y vuelta a la carretera.

[...]

Viajamos, viajamos, viajamos.

Y en la pantalla panorámica del coche desfilan campos y campos y campos, de trigo y avena y cebada, ya todos muertos, y en la muerte se han convertido en oro. Filamentos de ese oro arrancados por el viento van a para a las cunetas, se prenden en los espinos, quedan suspendidos y relucen como espumillón prematuro.

Viajamos, viajamos, viajamos.

Y ahora el coche es nuestra casa, nuestro hogar. El maletero es nuestro desván. La grava suelta es nuestro parquet. El techo solar es nuestro balcón. Las carreteras comarcales y el paisaje de tierra adentro son la vista que se despliega incesantemente ante nosotros.

[...]

Ahora estoy cansado. Quiero ir a casa.

Juntos, seguimos viajando, con todas las ventanillas abiertas, pese al frío. Juntos inhalamos ese frío, nos llenamos los pulmones de espray de orina de zorro y de madreselva marchita, marta y clatro rojo, siete clases distintas de savia.

Viajamos, viajamos, viajamos. Rumbo a la costa, por carreteras comarcales.




Sara Baume es una escritora y profesora de artes plásticas que nació en Irlanda a mediados de los 80. Ahora vive en Cork con sus dos perros. Florido granado caduco marchito fue la candidata por los lectores de The Guardian a la mejor primera novela en el premio anual que concede la publicación.

Sonia Pulido es de Barcelona, donde nació, creció y estudió Bellas Artes. Nada más salir de la facultad empiezan a llegar los reconocimientos y premios, Sonia Pulido se desmarca con su lenguaje visual ¿Recuerdan Duelo de caracoles? el cómic que le valió el Junceda en 2011. Además de sus viñetas, es habitual encontrarse las ilustraciones de Pulido en publicaciones como The Wall Street Journal, The New York Times, Harper’s Baazar, Rockdelux o Jot Down, y en las cubiertas de libros como esta novela de Sara Baume, publicada por Turner dentro de la colección El cuarto de las maravillas.


Viajen, viajen, viajen:


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