Los cambios de Pat Hutchins

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Changes, changes estimados lectores, porque todo cambia, panta rhei o nada es lo mismo. Si todo es cambiante, es necesario adaptarse a la situación de manera cíclica y constante pero ¿cómo sobrevivir a tanto cambio? Echándole imaginación o lo que es lo mismo, buscándose la vida, las habichuelas o como ustedes acostumbren a decirlo. En tiempos de necesidad el ingenio se agudiza y esto es lo que viene a contarnos Pat Hutchins sin decir ni una sola palabra en el libro del que hablaremos.

Tanto si son ustedes "muy de cambiar" como si son "adoradores del estatismo", presten atención a la historia de esta parejita de muñecos de madera que por tiesos que les parezcan a primera vista, son un par de personajes adorables, autodidactas, manitas y libres para vivir la vida como venga, eso sí, siempre juntos, en lo bueno y en lo malo; siempre juntos.

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

El arranque de la historia (como ya les dije, ni una sola palabra) nos habla de chico y chica de madera, desconocemos su estado civil pero en cualquier caso son dos compañeros que quieren tener su propia casa y se disponen a levantarla con sus propias manos, pasando de contratista, albañiles y todo ese jolgorio propio de las obras convencionales. Así que bloque a bloque ponen en pie el que será su dulce hogar. O eso creíamos...

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Sí, estimados lectores, el infortunio del fuego atrapó entre sus llamas la casa de bloques de la pareja de madera, pero eso no fue un escollo para ambos, que raudos y veloces transformaron su pena en rabia y se dispusieron a salvar los bloques no dañados y ahogar a manguerazos (del improvisado camión de bomberos) los focos encendidos. No sé si por aquellos entonces dispondrían de cobertura para el hogar, en cualquier caso, fueron más rápidos y eficaces que los mismísimos servicios de emergencia.

¿Y ahora qué? ¿Cuántas veces han tenido que preguntarse eso en su vida? Tal vez estén pensando en soluciones como: que alguien vaya a rescatarlos, quedarse cruzados de brazos o gritar a la desesperada hasta perder la voz. Cada uno lo gestiona como puede, digan que sí. Nuestra pareja del momento no pierde el tiempo y se pone manos a la obra, que quien dice obra dice ingeniería naval, ferroviaria, o automoción... no hay nada que se les resista, son capaces de todo; siempre juntos.

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Y de la casa al barco; del barco al camión y de este al tren y así hasta la mismísima luna, porque seguro que ambos protagonistas podrían haberlo conseguido de habérselo propuesto, pero fueron menos pretenciosos y en lugar de embarcarse en una nueva aventura de troncos al espacio, prefirieron volver a empezar y levantar de nuevo un hogar. Modestos y realistas aunque conocedores de una inmensidad... el mundo debería ser de los que simplemente quieren vivir una vida sencilla y no de los que se dedican a complicar la suya y la de los demás.

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Pat Hutchins. Changes, changes. Nueva York: Aladdin, 1987

Así que la casa, los bloques y la pareja llegan al final de su trayecto. De momento no ha habido más incidencias, pero no se fíen, con ellos nunca se sabe.

En este álbum sin palabras Put Hutchins regala a los primeros lectores (y a los adultos que los acompañan en sus ratos de juego y lectura) la posibilidad de construir un diálogo propio y cambiante. El libro invita a sus lectores a crear nuevas situaciones en las que poner a prueba su capacidad con los bloques, además de mostrar su capacidad de resolución ante circunstancias adversas. Cada lectura puede convertirse en una nueva historia, en un nuevo juego, un nuevo objeto.

La ilustradora británica introduce además conceptos básicos propios de los libros de esta franja lectora, como es el caso del color o de las formas básicas y otros que sin dar muestra de ello están implícitos a lo largo de toda la narración visual, como la paridad y la igualdad. Changes, changes es uno de esos libros en los que hombres y mujeres son retratados desde la igualdad: señor madera construye una casa y señora madera también, ambos conducen, ambos cargan los materiales... El señor de madera es todo un caballero, tendrían que ver como ayuda a la señora de madera a desembarcar, ella tan rígida y además con falda tubo; él tan galante y paciente. Son una pareja envidiable.

Changes, changes es una excelente herramienta de trabajo en el aula por su versatilidad y transversalidad a la hora de manejar temas como creatividad, desarrollo motriz, adquisición de lenguaje, etc. Es un álbum megafantástico para prelectores publicado por primera vez en el año 71, solo tres años después de El paseo de Rosalía, su libro más difundido y traducido (en nuestro país de manos de Kalandraka). A continuación, una adaptación animada del álbum. Pasen y vean.





Pat Hutchins conocía a una pareja de ancianos que cada vez que ella hacía un dibujo, ellos le regalaban una chocolatina. Según ella, este fue su acicate para acabar convertida en ilustradora, con un montón de libros infantiles en su haber y varias medallas de prestigio en el campo de la literatura infantil. Comer chocolatinas no siempre tiene porque ser malo ¿No les parece?


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