La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 17 de julio de 2016

El paseo de Sándor Bortnyik y Albert Sixtus

Además del famoso crac con la devastadora caída del mercado y el descubrimiento de la penicilina por Fleming, 1929 fue un año glorioso para la LIJ. Poco sabemos de Die Wunderfahrt (algo así como el paseo milagroso) un curioso y sorprendente álbum ilustrado, o lo que es lo mismo, una inflexión en la obra del artista y grafista húngaro Sándor Bortnyik.

Nada que les diga les dará una idea aproximada del libro que traigo en esta entrega. Un auténtico tesoro del grafismo del primer cuarto del XX.

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Un libro para niños con ilustraciones originales e inusuales del pintor húngaro. De las dos tintas propias de la cartelería Bauhaus, Bortnyik rompe su paleta habitual para dejarnos boquiabiertos con un libro infantil en el que el color y la forma lo son todo: tonos luminosos, brillantes, personajes geométricos aparentemente sencillos pero con infinidad de detalles y por supuesto un apego a la filosofía de la Bauhaus que es inconfundible. Un libro de 48 páginas, veinte de ellas ilustradas y ¡cómo!. Vean:

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Bortnyik(1893-1976) fue miembro de la Bauhaus, aunque mostró cierta reticencia a ser identificado con el colectivo artístico, y dejó una extensa huella gráfica en el mundo de la cartelería, los anuncios publicitarios (fue el grafista responsable de la imagen del antiguo papel de liar Modiano) y por supuesto en la pintura.

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Die Wunderfahrt. Albert Sixtus; il. Sándor Bortnyik. Leipzig: Alfred Hans Verlag & Dietrich and Sell, 1929

Por otra parte, los sencillos versos que daban musicalidad a las imágenes de Bortnyick fueron obra de Albert Sixtus (1892-1960), un archiconocido autor de literatura infantil y juvenil alemán que obtuvo gran fama con su libro Häschenschule, un clásico de la LIJ alemana (1924) que ha sido traducido a múltiples idiomas (a nuestro país no llegó, no busquen en el ISBN) y que estaba muy en la línea de su colega británica y amante de los conejos, la señora Potter.

El ilustrador del libro, Sándor Bortnyik fue un punto fundamental para el desarrollo de la vanguardia húngara. En 1913 comenzó sus estudios de arte en Budapest, atraído por el estilo pictórico de los fauves.

Sus relación con la Bauhaus y los movimientos constructivistas dieron como fruto obras no figurativas con un fuerte predominio de la arquitectura. A partir de 1924 comenzó a interesarse por la representación de escenas satíricas y solo un año después, de vuelta a Hungría, montó un taller y volvió a dedicarse al diseño de carteles. A mediados de los años treinta, Bortnyik volvió a retomar la pintura influido por un grupo de artistas socialistas formado en Budapest. Durante los años siguientes, como profesor y director de la Academia de Bellas Artes de Budapest, publicó diversos libros y revistas.

Y hasta aquí el maravilloso paseo, pero maravilloso, sin duda; lo de milagroso...habría que verlo.

martes, 5 de julio de 2016

El vestuario de Oskar Schlemmer

En 1922 El Lissitzky, máximo exponente de la corriente suprematista rusa del primer tercio del siglo XX, creó un libro para explicar a los niños que la tierra estaba compuesta por dos cuadrados, y estos podían y debían moverse y reubicarse con el fin de construir un mundo mejor. La tierra con dos cuadrados...

Mientras tanto, en la orilla alemana, otro visionario como Lissitzky recurría de nuevo a las formas geométricas básicas para desarrollar un proyecto visual único e irrepetible: el vestuario del Ballet Triádico. El artífice de este dispendio creativo fue Oskar Schlemmer, pintor-escultor-diseñador y escenógrafo de la Bauhaus.


Oskar Schlemmer. Autorretrato con máscara, 1930.

La Bauhaus fue y continúa siendo una institución de vital trascendencia en la historia del arte de los últimos siglos, dejando una especial impronta en campos como la arquitectura, las arte gráficas o las artes decorativas. Esto fue posible gracias a la participación de auténticos talentos como formadores de sus talleres: Kandinsky era el profe de pintura, Klee el de vidrio y Oskar Schlemmer el de escenografía. Así cualquiera sale inspirado de clase.

Schlemmer fue profe de pintura mural, escultura y escenografía en la Bauhaus hasta el año 29 (recordemos que los nazis acabaron con sus planes en el 33, tildando su obra de "degenerada"). Desde los inicios de la escuela y como ideólogo del movimiento, prestó especial atención a la danza y el teatro, el cual dirigió desde 1922, año de la primera representación del ya mítico Teatro Triádico, o lo que es lo mismo, una combinación medio bizarra de danza, vestuario, pantomima y música en la que los protagonistas aparecían en el escenario ataviados como maniquíes geométricos.


Fue además uno de los impulsores de las famosas "fiestas de los sábados" que organizaba la Bauhaus, en las que no faltaban los disfraces, el jazz, las excursiones y por supuesto el baile.

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

El ballet y teatro de Schlemmer tenía un protagonista indiscutible: el traje-disfraz. Y con enorme tesón, el maestro enredaba a sus alumnos a que formaran parte de estas danzas y representaciones... pero no siempre lo conseguía, aunque nunca salía con las manos vacías ya que aquellos aprendices que no querían permanecer en un escenario delante del público, se sumergían en el taller a crear títeres, nuevos trajes y decorados, algo que sin duda enriquecía al maestro.

Estos atuendos a modo de coraza geométrica, procedían de una automatización del diseño, de una manera de hacer que rompía la norma y se adelantaba a los tiempos. El cuerpo había dejado de ser la fuente principal de la expresión, y el traje le había tomado el relevo, pero ¡qué trajes! vestiduras de patrones imposibles formados a base de rectángulos, cuadrados, esferas, trapecios... El color y los materiales también tenían una enorme relevancia, habían vuelto al uso de colores primarios, pero lo más llamativo era sin duda el refinamiento de las líneas y las formas. Lo básico pasa a ser lo más sofisticado.

A continuación, algunos de los bocetos que el artista alemán desarrolló en los años 20 para el vestuario del Teatro Triádico.


Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

A Schlemmer le pasaba lo que a Francisco Vasquez Garcia (protagonista de la canción de los Pogues): Oskar adoraba las fiestas y se daba en cuerpo y alma a ellas, no solo en lo que a diseño de vestuario o escenografía se refiere, porque la música también le fascinaba. Él fue el inventor del "Payaso Musical", una especie de hombre orquesta con todos los instrumentos posibles pegados a su cuerpo de tal modo que el más mínimo movimiento del inocente clown tenía como respuesta una melodía inmediata, una música que lo acompañaba de manera natural en cada uno de sus movimientos. Recuerden lo que Schlemmer decía de sí mismo: «Soy demasiado moderno para pintar cuadros». En fin, esta y muchas otras más genialidades como el "constructivismo coreográfico", que de ser enumeradas no permitirían poner fin a este modesto acercamiento a la figura del artista alemán.

En 1968 Margarete Hasting, Franz Schömbs y Georg Verden, recuperaron la documentación del Teatro Triádico: dibujos, coreografías, escenarios, etc y a partir de la reconstrucción con los originales (sacados del archivo del MoMA que en 1938 había acogido una expo de Schlemmer) crearon una pieza de treinta minutos para la televisión alemana.

Dibujos originales de Oskar Schlemmer para la escenografía del Teatro de la Bauhaus

Reconstrucción del Teatro Triádico para la TV Alemana, 1968

La plástica de Schlemmer es, ha sido y será fuente de inspiración para cualquier humano con cierta sensibilidad artística. Su particular manera de "vestir personajes" cautivó miradas como la de David Bowie, que en 1974 coincidiendo con la aparición del mítico Ziggy Stardust, lució varias prendas diseñadas por Kansai Yamamoto, inspiradas en el popular teatro de la Bauhaus.

En definitiva, vístanse como les parezca, pero por favor, háganlo con buen gusto.



Más trajes-disfraz y otras glorias de la Bauhaus en:

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