La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 14 de agosto de 2016

Remy - ruleta de la fortuna - Charlip

Hace cuatro años y sin la más mínima pretensión, escribí un post que con el tiempo se convertiría en uno de los más visitados del blog. Se trataba de una breve nota en la que hablaba sobre la llegada al cine de la novela de Brian Selznick, La invención de Hugo Cabret, pieza LIJ que mister Scorsese se leyó de una atacada y se enamoró al instante.

Para los que no lo recuerden o no lo hayan leído o visto, Hugo Cabret es una historia que nos nos traslada al cine de principios del XX y la magia con la que impregnó su primera película Georges Meliés. Pero apelando a su buena memoria, ¿recuerdan al Meliès de Hugo Cabret? por si no es el caso, ahí va el retrato.


Retrato de Meliès inspirado en Remy Charlip por Brian Selznick

Y todos pensando que era Georges Meliès... pues no, estimados lectores, el hombre que inspiró el carboncillo de Selznick para recrear el personaje del cineasta fue ni más no menos que Remy Charlip, otro de los grandes de la Lij que además de escribir e ilustrar libros infantiles, diseñaba escenarios para teatro, creaba y dirigía sus propias obras, montaba coreografías, daba clases... en fin, otro renacentista imprescindible en la historia de la literatura infantil de la segunda mitad del XX.

Remy Charlip

Al parecer, Brian Selznick se dio cuenta del parecido de ambos y pidió a Charlip que posara para él para configurar el esbozo del que sería el Meliès de Cabret. ¡Y tan parecidos! ¿No lo creen?

Nosotros vamos a dejar otro retrato de Remy Charlip, uno más cercano a la vida ilustrada. Con todos ustedes mister Remy Charlip, un genio que dedicó medio siglo y una treintena de libros 
a la LIJ.

Remy Charlip

Charlip era un personaje la mar de particular. Nació en 1929, el año del crack, miren ustedes por donde. Estudió diseño textil y después se graduó en bellas artes en NY, llegando los 50. Sus primeros trabajos fueron para el teatro, creando vestuario y diseñando los escenarios para unas composiciones de John Cage.

Estaba como una regadera y la danza era una de sus grandes pasiones. En 1960, trató de revolucionar el mundo de la danza con sus "air mail dances", un sistema de coreografía único en el planeta, que se basaba en la ilustración y el "do it yourself" o dicho de otro modo, el fenómeno de Charlip enviaba a los bailarines de la compañía que dirigía unas cuantas ilustraciones con las poses asignadas y ellos, tras recibir estos dibujos, debían combinar los movimientos, asignar los papeles, blablablá... proceso en el que el director no intervenía en absoluto ¿genial? no sé, como poco, complicado, pero él era el artista y sabía lo que se hacía.

Además de esta vida intensa tras las bambalinas, Charlip sacaba tiempo para los libros infantiles. Es el responsable de 29 piezas de LIJ (unas más afortunadas que otras) que han ayudado a crecer amando los libros a niños de varias generaciones. Entre todos sus álbumes, hay dos que me fascinan: Where is Everybody? de 1957 con una gráfica muy sencilla y un manejo del color muy contenido y por supuesto Fortunately de 1964, un libro que tal vez piensen que no conozcan pero cuando les muestre la cubierta volverá inmediatamente a sus memorias. Los primeros en publicarlo fueron Parents' Magazine Enterprises, en 1964 y los londinenses de Simon &Schuster lo reeditaron en 1993. Miren, miren.


Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately, Ned was invited to a surprise party.
Unfortunately, the party was a thousand miles away. 
Fortunately, a friend loaned Ned an airplane.
Unfortunately, the motor exploded. 
Fortunately, there was a parachute in the airplane.
Unfortunately, ...

Y sí, pongo puntos suspensivos porque no quiero revelarles el final ni nada que se le parezca, pero como habrán podido ver a través de estas pocas líneas, Charlip nos habla en Fortunely de la lucha de contrarios y de la vida misma. Cada minuto que pasa vivimos situaciones como las de Ned (el protagonista), frente a las que hemos de tomar decisiones, debemos elegir y estas decisiones son las que van a hacernos singulares, las que modelaran nuestro propio yo. Fortunately es un libro espectacular, no solo por su gráfica, sino por el uso del color. Charlip transcribe la atmósfera del cuento a través de un sencillo juego de color: cada vez que lo que sucede a Ned es bueno, aparece la palabra fortunately y la escena es coloreada; por el contrario, cada vez que aparece la palabra unfortunately es porque Ned está en peligro o se le presenta una situación complicada con la que lidiar, para la que Charlip usa la ilustración en blanco y negro.


Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Así de sencillo y ya se lo advierto, sin andarse por las ramas, Ned no es uno de esos protagonistas que pase por la vida subido a una nube, sin saber "buscarse las habichuelas". No. Ned es un niño que ha de enfrentarse a problemas y ver como las cosas no siempre salen como uno cree. Ned es un niño normal, espontáneo, valiente, atrevido o como ustedes quieran llamarle, pero responsable, y autosuficiente... ahora díganme cuantos ejemplos de esta temática conocen que tengan el brillo, la agilidad de ilustración y el encanto de Fortunately.

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Fortunately. Texto e ilustraciones de Remy Charlip. Londres: Simon & Schuster, 1993

Ned es un personaje entrañable, una suerte de Macaulay Culkin y Henri de Saul Bass con el que los primeros lectores descubrirán un mundo lleno de "cosas que pasan", unas buenas, otras malas, pero al fin y al cabo, un sinfín de pequeñas cosas que hacen que nos hagamos grandes.

Los libros infantiles y la danza, compartían según Charlip un mismo lenguaje visual. Para él, el proceso de lectura con un niño, implicaba que el adulto interactuara con el libro para generar en el niño la sensación de una secuencia cinematográfica. En una entrevista que le hicieron en 1997 decía lo siguiente:

“I love sequence, how one thing follows another [...] When you’re reading to a child, he can’t wait to get to the next page. ‘Turn the page, turn the page!’ That’s because each new page is a door to another, different world.”

Los libros de Remy formaron parte de una época dorada de la lij americana, destacando junto a otras glorias como Margaret Wise Brown, Emberley, Shell Silverstein, etc. Falleció en 2012 a la edad de 83 años dejando una treintena de libros tan particulares como lo fue él. 

Como es domingo, verano y vacaciones - para los más afortunados-, les dejo unos pasos de baile muy sencillos. ¡Bendita danza! cortesía del gran Remy Charlip, así que ya saben: ¡Bailen malditos!

Remy Charlip


Por suerte o por desgracia, más Remy Charlip:

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