La Pequeña ciudad de P.

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martes, 5 de julio de 2016

El vestuario de Oskar Schlemmer

En 1922 El Lissitzky, máximo exponente de la corriente suprematista rusa del primer tercio del siglo XX, creó un libro para explicar a los niños que la tierra estaba compuesta por dos cuadrados, y estos podían y debían moverse y reubicarse con el fin de construir un mundo mejor. La tierra con dos cuadrados...

Mientras tanto, en la orilla alemana, otro visionario como Lissitzky recurría de nuevo a las formas geométricas básicas para desarrollar un proyecto visual único e irrepetible: el vestuario del Ballet Triádico. El artífice de este dispendio creativo fue Oskar Schlemmer, pintor-escultor-diseñador y escenógrafo de la Bauhaus.


Oskar Schlemmer. Autorretrato con máscara, 1930.

La Bauhaus fue y continúa siendo una institución de vital trascendencia en la historia del arte de los últimos siglos, dejando una especial impronta en campos como la arquitectura, las arte gráficas o las artes decorativas. Esto fue posible gracias a la participación de auténticos talentos como formadores de sus talleres: Kandinsky era el profe de pintura, Klee el de vidrio y Oskar Schlemmer el de escenografía. Así cualquiera sale inspirado de clase.

Schlemmer fue profe de pintura mural, escultura y escenografía en la Bauhaus hasta el año 29 (recordemos que los nazis acabaron con sus planes en el 33, tildando su obra de "degenerada"). Desde los inicios de la escuela y como ideólogo del movimiento, prestó especial atención a la danza y el teatro, el cual dirigió desde 1922, año de la primera representación del ya mítico Teatro Triádico, o lo que es lo mismo, una combinación medio bizarra de danza, vestuario, pantomima y música en la que los protagonistas aparecían en el escenario ataviados como maniquíes geométricos.


Fue además uno de los impulsores de las famosas "fiestas de los sábados" que organizaba la Bauhaus, en las que no faltaban los disfraces, el jazz, las excursiones y por supuesto el baile.

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

Oskar Schlemmer. Vestuario Teatro Triádico, ca. 1922

El ballet y teatro de Schlemmer tenía un protagonista indiscutible: el traje-disfraz. Y con enorme tesón, el maestro enredaba a sus alumnos a que formaran parte de estas danzas y representaciones... pero no siempre lo conseguía, aunque nunca salía con las manos vacías ya que aquellos aprendices que no querían permanecer en un escenario delante del público, se sumergían en el taller a crear títeres, nuevos trajes y decorados, algo que sin duda enriquecía al maestro.

Estos atuendos a modo de coraza geométrica, procedían de una automatización del diseño, de una manera de hacer que rompía la norma y se adelantaba a los tiempos. El cuerpo había dejado de ser la fuente principal de la expresión, y el traje le había tomado el relevo, pero ¡qué trajes! vestiduras de patrones imposibles formados a base de rectángulos, cuadrados, esferas, trapecios... El color y los materiales también tenían una enorme relevancia, habían vuelto al uso de colores primarios, pero lo más llamativo era sin duda el refinamiento de las líneas y las formas. Lo básico pasa a ser lo más sofisticado.

A continuación, algunos de los bocetos que el artista alemán desarrolló en los años 20 para el vestuario del Teatro Triádico.


Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

Oskar Schlemmer. Bocetos

A Schlemmer le pasaba lo que a Francisco Vasquez Garcia (protagonista de la canción de los Pogues): Oskar adoraba las fiestas y se daba en cuerpo y alma a ellas, no solo en lo que a diseño de vestuario o escenografía se refiere, porque la música también le fascinaba. Él fue el inventor del "Payaso Musical", una especie de hombre orquesta con todos los instrumentos posibles pegados a su cuerpo de tal modo que el más mínimo movimiento del inocente clown tenía como respuesta una melodía inmediata, una música que lo acompañaba de manera natural en cada uno de sus movimientos. Recuerden lo que Schlemmer decía de sí mismo: «Soy demasiado moderno para pintar cuadros». En fin, esta y muchas otras más genialidades como el "constructivismo coreográfico", que de ser enumeradas no permitirían poner fin a este modesto acercamiento a la figura del artista alemán.

En 1968 Margarete Hasting, Franz Schömbs y Georg Verden, recuperaron la documentación del Teatro Triádico: dibujos, coreografías, escenarios, etc y a partir de la reconstrucción con los originales (sacados del archivo del MoMA que en 1938 había acogido una expo de Schlemmer) crearon una pieza de treinta minutos para la televisión alemana.

Dibujos originales de Oskar Schlemmer para la escenografía del Teatro de la Bauhaus

Reconstrucción del Teatro Triádico para la TV Alemana, 1968

La plástica de Schlemmer es, ha sido y será fuente de inspiración para cualquier humano con cierta sensibilidad artística. Su particular manera de "vestir personajes" cautivó miradas como la de David Bowie, que en 1974 coincidiendo con la aparición del mítico Ziggy Stardust, lució varias prendas diseñadas por Kansai Yamamoto, inspiradas en el popular teatro de la Bauhaus.

En definitiva, vístanse como les parezca, pero por favor, háganlo con buen gusto.



Más trajes-disfraz y otras glorias de la Bauhaus en:

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Ya! pero eso lo sabía yo antes de que tú me lo dijeras : )
      Cuando me vas a hacer uno de esos de "mujercanica" ? Si algún día me caso, llevaré eso de traje de novia y estará hecho por ti #ylosabes

      Jajaaja. Besisímos

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