La Pequeña ciudad de P.

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lunes, 27 de junio de 2016

A la sombra de Adrienne Adams

sombra
2. f. Imagen oscura que sobre una superficie cualquiera proyecta un cuerpo opaco, interceptando los rayos directos de la luz.

Miren, así se las gasta la RAE cuando le preguntamos qué es eso de la sombra. Si para nosotros resulta un tanto farragoso de explicar y comprender ¿qué cara va a quedárseles a los pequeños lectores cuando descubran esta acepción para definir algo tan complejo? El caso es que a lo largo de la historia ha habido muchas mujeres preocupadas por enseñar al mundo cosas importantes, cosas como la ciencia, conceptos que aparentemente son muy sencillos pero que necesitan una explicación para poder llegar a todos. Les hablo de personajes de nuestro país como Doña Angelita (precursora de los dispositivos móviles allá por los 40) o Margarita Salas (imprescindible en el panorama científico del siglo pasado con su descubrimiento de ADN Polimerasa). 

Mientras en España evolucionamos a ritmo muy lento, en lo que a ciencia se refiere, en países como EE. UU. no solo se fomenta más la investigación, sino que además se divulga ¿y cómo? pues de una manera sencilla y pedagógica para que llegue al mayor número de usuarios posible. Si hemos de hablar de LIJ y libros de divulgación científica hemos de pasar obligatoriamente por las manos de la autora Helen Borten, quien junto al astrónomo Franklyn Mansfield Branley, creó la archilaureada colección de libros infantiles-juveniles Let's-Read-and-Find-Out Science con la que han aprendido las claves básicas de la ciencia millones de niños americanos y que recientemente ha comenzado a reeditar Flying Eye Books. Por otra parte y si cabe, más desconocida aún que la Borten por las tierras del jamón ibérico es Adrienne Adams, una autora e ilustradora americana de principios del XX que ilustró libros infantiles desde los años 40 y dejó tras de sí una fabulosa bibliografía que incluye entre otros galardones, dos premios Caldecott.

Pero entre todos sus libros, hay uno que en esta casa ilustrada nos vuelve locos, y ese es What Makes a shadow? un libro infantil de los 60 que fue concebido y ejecutado a cuatro manos: texto de Clyde Robert Bulla e ilustraciones suyas. ¿Quieren conocer la sombra de Adrienne Adams? Pues pasen y vayan con cuidado, siempre por la sombra.


What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

Aunque el bagaje lijero de Adrienne Adams tocó más palos que el flamenco: adaptaciones de clásicos de los Grimm, de H.C. Andersen o libros ñoños para aspirantes a princesas, Adams incluyó entre sus libros un ejemplar en el que se explicaba a los pequeños lectores de dónde procedían las sombras ¿Qué es la sombra? ¿Cómo funciona? en el que la ilustradora americana trabajó con una línea de ilustración poco habitual para los libros infantiles que acostumbraba a hacer. Ha de tenerse en cuenta que la autora procedía y se había formado en el mundo del diseño gráfico (estudió en la escuela de Nueva York en los años 20 y de allí salieron ilustradores como Tomi Ungerer o Ivan Chermayeff) algo que sin duda marcó su línea de ilustración y que en este libro la hizo destacar por su sensatez gráfica y su manejo del color, un auténtico ejercicio de equilibrio y buen gusto en la elección de su paleta gráfica. Si más, pasemos a la tripa.

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

Dean es el mote por el que Adrienne era conocida entre sus amigos y su circulo de trabajo. Fue una artista- ilustradora-grafista igual de longeva que de prolífica, ya que vivió 96 años en los que tuvo tiempo de hacer más de 30 libros infantiles (6 de ellos escritos e ilustrados íntegramente por ella). Adrienne después de formarse en la American School of design trabajó como freelance con diferentes empresas para las que hacía patrones de textil, pintaba murales o diseñaba tarjetas de felicitación. En los 40 conoció al que sería su marido y que casualmente era autor de libros infantiles. A partir de la llegada de su primer hijo, el romance de la artista con los libros infantiles ya fue eterno, y de ese amor por los libros, la ilustración y los niños salió este tesoro que hoy comparto con ustedes.

Espero que no haya quedado duda alguna acerca de la formación de las sombras, porque les aseguro que no hay un libro mejor que el que están viendo para explicárselo. Un descubrimiento científico donde los haya y una mujer ilustrada de esas que hicieron historia.

Y recuerden.... vayan por la sombra.


Más sombras, ciencia, científicas y blablablá:



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