La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

lunes, 16 de mayo de 2016

Y en un despiste el cocodrilo...

En ocasiones el destino, al igual que el cocodrilo, despedaza a sus presas girando violentamente sobre sí mismo. Dicho así, resulta un tanto tétrico para un arranque, pero ustedes ya conocen eso de "la realidad supera la ficción" y habrán visto algún que otro documental de la 2 donde alguien trataba de arrebatar a alguien de las fauces de un cocodrilo. Pues la historia que guarda este cuento no es menos voraz ni cruenta.

No teman, el cocodrilo está controlado.

Acérquense a sus pantallas, comienza la Historia d'un cocodril despistat -Historia de un cocodrilo despistado- de Albert Ràfols-Casamada (colección Contes per Clara, 1).



Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada.
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Cada 11 de agosto durante la festividad de Santa Clara, Albert Ràfols-Casamada- pintor, poeta y uno de los creadores de la escuela de arte y diseño barcelonesa Eina- escribía y pintaba un cuento para su adorada sobrina Clara. Y así durante casi dos décadas.

El cuento que vemos en el post, un facsímil del de 1967, es un sencillo y brillante acordeón de 5 cuerpos en el que el pintor cuenta a su sobrina la historia de un cocodrilo muy muy distraído. Este, un día se echó a andar y cuando se dio cuenta estaba en medio del desierto. A partir de aquí y con apenas unas cuantas palabras, Ràfols introduce en el cuento el concepto de oasis en forma de botella de Coca Cola, elixir que salvará de la deshidratación al reptil con una especie de moraleja en la que se recomienda a los lectores no salir de casa sin un abridor por aquello de que si se encuentran una botella de cola en el desierto, tengan algo para abrirla.

No dejen de seguir al cocodrilo...


Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002.
Edición facsímil de la original de 1967

Albert Ràfols- Casamada se había iniciado en la pintura dentro del movimiento postexpresionista y figurativista, evolucionando constantemente hacia lo abstracto. El dibujo de este proyecto de colección de cuentos infantiles para Clara, es sencillo, con trazo ligero y descuidado en tinta negra, al igual que la caligrafía, que se zambulle en medio de la ilustración sin pautas ni norma alguna. Los personajes son entrañables: el cocodrilo con el pañuelo en la cabeza, la nena con sombrero y coletas, el pájaro que dice Piu Piu, etc

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Albert Ràfols- Casamada nació en 1923 en Barcelona e inicialmente estudió arquitectura, disciplina que no tardó en abandonar para experimentar en otros campos de las artes plásticas. En 1950 se fue a París gracias a una beca del gobierno francés, donde decidió instalarse junto a su esposa la pintora y grabadora Maria Girona i Benet.

En 1967, tomando como referencia la contribución pedagógica de la Bauhaus, fundó la escuela Eina junto a un selecto grupo de intelectuales, profesores y artistas. Fue profesor y director durante 17 años. Fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 2003, Premio Nacional de Artes Visuales de Cataluña además de ser distinguido con la Creu de Sant Jordi y la Legión de Honor francesa o el titulo de académico honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El artista creador de Eina, muere en 2009 y su esposa 6 años más tarde. Y hasta aquí el cocodrilo despistado ¿o no? me temo que no, que este es el final de un delicado y entrañable cuento infantil, pero no el final de la historia. El post de hoy, además de traerles una rareza de cuento/libro de artista, trae detrás una historia más despiadada que las filas de dientes del cocodrilo. Y digo despiadada y seguro que me quedo corta. El caso es que tras la muerte del matrimonio Ràfols, la polémica ha perseguido a la pareja y no por motivos artísticos, sino familiares. El año pasado y por vía de apremio, las autoridades representantes de la Biblioteca de Cataluña se personaron en el renovado mercado de Encants Vells de Barcelona para tratar de impedir la desaparición de los fondos pertenecientes a la biblioteca personal del matrimonio de artistas.

El reparto de la herencia, la falta de comunicación entre la administración y las partes de la familia, el mal criterio de tasación al que se sometió la biblioteca (el "tasador" estimó que había demasiados libros de bolsillo y catalogó a la biblioteca como "instrumental" desestimando la adhesión del fondo a la Fundación Eina), bla bla bla, hizo que cientos de manuscritos, bocetos, folletos y otro material bibliográfico acabara esparcido en el suelo de uno de los puestos del mercado. Un comerciante había adquirido todo lo que quedaba en la casa del matrimonio por apenas 2000 euros que pagó a una de las sobrinas, material que durante días estuvo literalmente "tirado" en el mercado de viejo hasta que alguien reparó en ello y lo puso en conocimiento de las autoridades.

Una serie de catastróficas desdichas ha rodeado a la malograda biblioteca de la pareja de artistas, que finalmente se ve que ha sido adquirida por las instituciones culturales catalanas. El despropósito tuvo lugar en agosto del pasado año y unos meses después la BC anunciaba a bombo y platillo la recuperación de los fondos. En cualquier caso, creo que no recuerdo barbaridad de tal calibre en los años que tengo.

Es obvio que la sensibilidad no se hereda; también lo es que los libros no son un "goloso patrimonio", si hay cash por medio. Es doloroso que la gente a la que legas tus recuerdos se deshaga de ellos de la manera más chabacana posible. Pero lo más triste es pensar que esa biblioteca, un acervo de valor incalculable por su singularidad, un pedazo de historia de las artes visuales de nuestro país, cayera en manos de alguien tan desaprensivo, ambicioso y sobre todo tan poco ilustrado, algo que sin duda entristecería y abochornaría sobremanera a sus tíos.

Y en un despiste del cocodrilo, alguien se llevó la biblioteca (quédense tranquilos, la desaprensiva sobrina cocodrilo no fue la pequeña Clara).


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...