La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 6 de marzo de 2016

Claire Brun: ¡Todo al rosa!

Apostarse todo un proyecto editorial a un color y que este además sea rosa, es un desafío, sobre todo si se tiene en cuenta que hay gente a la que no le gusta en absoluto. Yo soy una de esas. Yo soy "pinkyfóbica".

Cargaré con la cruz el resto de mis días, pero también es cierto que con el paso de los años, uno tiende a relativizarlo todo y aunque no se me ocurriría ponerme nada de ese color, soy un poco más tolerante a cualquier cosa que sea rosa, especialmente si se trata de un libro. Este es el caso. El libro es Rosalie, una pieza de ilustración delicada y rosa flúor que nos lleva de viaje con una gallina y un pañuelo.

Así no es lo mismo. Hay que verlo, pero antes, un apunte: este no es el primer libro de gallinitas con nombre Rosalie/Rosalia/Rosie ¿Acaso se han olvidado del paseo de la gallina de Pat Hutchins? curiorífico, curiorífico. Bueno, prepárense para volar que embarcamos al vuelo con billete de tintas directas. Abróchense los cinturones, es hora de volar con Rosalie.


Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Aprender a volar, abandonar el nido, en resumen, independizarse de la familia, es un tema recurrente en la literatura infantil, y representado en multitud de ocasiones por medio de pájaros, aves y demás fauna voladora. Así, conocemos historias como la de La señora Meir y el mirlo de Wolf Erlbruch; Vuela pato vuela de Michael Bedard o Un poco perdido de Chris Haughton.

Pero la protagonista de este cuento de Claire Brun (este es el segundo tras Une histoire de George, el cuento de un tipo pequeñito con mostacho y colores flúor) es una señorita muy aseñorada, de finas líneas, elegante y de riguroso negro pero sobre todo es una gallina tremendamente soñadora y aún más terca. Rosalie desprende buenrollismo, y a las estrecheces y asuntos espinosos de la vida les pone color; es muy romántica, un derroche de felicidad, canta que te canta: lalala-lalá, Rosalie, la alegría de vivir.

Como en todo viaje lij, los emancipados se van topando con otros personajes que van aportando a la historia matices sobre la diversidad, la convivencia, la resolución de conflictos... aquí, nuestra gallina se encuentra en su camino con un ganso salvaje, un pastel, y, finalmente, un gusano. Otro elemento fundamental del cuento es el pañuelo que Rosalie usa de morral, mantel, paracaídas... un pañuelo mágico que ayuda a la gallina a conseguir su sueño: volar.

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Rosalie. Claire Brun. París: Hélium-Actes Sud, 2015

Claire Brun traza figuras geométricas sencillas y se sirve del color y la línea para generar movimiento a sus personajes. Sus patterns a partir de pequeños circulitos o rayitas, en negro o flúor sobre fondo blanco (la única inflexión del color es el amarillo, que aunque racionalizado, aporta mucha luz a la ilustración), provocan verdaderos torbellinos de tinta que parece que vayan a escaparse de la página del álbum.

Los editores hablan de la ilustración de Rosalie diciendo que parece que ha sido bordada, y que su protagonista responde a una pequeña figura de fieltro negro con un encanto retro y un ambiente moderno. Esta atmósfera es la que la imaginación de
 Rosalie transforma en un bosque mágico propio de los cuentos de Nathalie Parain, de la que la autora se declara fiel admiradora.

Los detalles del libro son infinitos, las ilustraciones son de trazo limpio y estilizado y el fondo blanco deja respirar a la imagen a pulmón libre... la construcción de la narración visual es exquisita. Claire Brun procede del ámbito del diseño, con dedicación especial al textil, algo que sin duda marca la ilustración de Rosalie, por los patterns, las flores, las filigranas que añade a las capitales, etc.

Rosalie es el primero de la recién inaugurada colección Les petits albums hélium, que a pesar de sus dimensiones 18 x 23 cm es un álbum muy grande, en el que cabe un buen diseño editorial, una ilustración fresca, brillante y atractiva y por supuesto, un buena historia.

Si no saben qué hacer un domingo como hoy, únanse a la propuesta de Rosalie: cojan su pañuelo favorito y échense a volar.


Claire Brun& Cía:

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