La Pequeña ciudad de P.

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viernes, 12 de febrero de 2016

Los perros de Maira Kalman

Maira Kalman es una vieja conocida de la Pequeña Ciudad. En otra ocasión dedicamos un post a los trabajos de la diseñadora de Tel Aviv, resaltando su pasión desmedida por los perros y los sombreros, la belleza de sus diseños o su versatilidad para moverse con fluidez en varios campos artísticos, como en el caso de la escenografía.

El título del post no da lugar a dudas, aunque oculta cierto engaño, ya que deberíamos hablar del "perro" de Maira: Pete, su adorado terrier, al que llevó a lo más alto colocándolo en la portada del New Yorker y a quien dedicó hasta un álbum ilustrado. Pero Pete no ha sido el único perrete ilustre, la verdad es que como a Maira kalman, se me llenan las páginas de la memoria de ilustres cuatro patas a cargo de ilustres personajes, como Mister, el boxer de Billie Holiday; Sandy, el puli de Kurt Vonnegut; Basket, el caniche de Gertrude Stein- ella decía: "I am I because my little dog knows me"; Lump, el teckel de Picasso y etc, etc, etc.

Seguro que podríamos poner mil ejemplos, pero por aquello de que la memoria es volátil, Maira, que adora a los perros y que es consciente que bajo su sombrero los recuerdos se evaporan, ha decidido juntar en un solo libro, buena parte de los perros ilustrados y no ilustrados que han pasado por su vida. La diseñadora, dice que hay tres cosas que le vuelven loca: las librerías, los perros y el café... dice que el mayor de sus placeres es poder unir esas tres pasiones ¿Cómo? pues pasando la tarde de librería en librería con su perro, leyendo y tomando café ¡Ella sí que sabe lo que es bueno!

Así que tras este breve puesta en escena, pasemos al paseo con los perros de Maira Kalman, un recorrido a través de las páginas de su último libro ilustrado: Beloved dog


Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Los ladridos de la cubierta (que enseguida verán los lectores al extraer la camisa de color salmón) advierten al lector de la presencia de un perro en casa, así que vayan con cuidado, hay un hocico pegado a la puerta que les está esperando. Es la trufa de Pete, un terrier despeinado y adorable que llegó a la vida de los Kalman allá por el año 2000 y cuya presencia marcó a la familia para el resto de sus días.

Este es Pete- sometido a las tropelías decorativas que Maira le aplicaba considerándolo su mejor modelo y musa. Vean, vean.

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Al final del XX, una trágica noticia sacudió la paz del hogar de los Kalman: en 1999 fallecía Tibor, el compañero, esposo y padre de los hijos de Maira. Eran una de esas parejas inseparables, con adoración mutua, por lo que su pérdida sumió en una absoluta soledad y tristeza a la diseñadora e hijos. Fue entonces, en medio de los ánimos y las grandes ideas que los allegados dan a alguien durante el duelo por un ser querido, cuando alguien dijo algo que en la cabeza de Maira sonó como un campanazo: ¿Por qué no tenéis un perro? Al principio no le dio mucha importancia, pero de repente algo pasó por su cerebro y se dijo a sí misma ¿por qué no?

Las dudas de Maira procedían de un eterno miedo a los perros, un temor que desde pequeña le habían inculcado en su familia. Pensaba que todos los perros eran una especie de asesinos natos que esperaban el momento idóneo para acercarse a ti y atacarte- muy de la educación actual, por otra parte; padres, cuestiónense sus miedos, no los pasen a sus hijos- algo que la obsesionaba y le impedía acercarse o permanecer al lado de su propio perro. La única manera de verlos sin sufrir era a través de las páginas del Vogue, donde habitualmente salían fotos de familias de la alta sociedad y del mundo de la moda en las que aparecían con sus mascotas. Esos, los del Vogue, no le asustaban.


Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

El caso es que poco a poco Pete abrió la mente de Maira: paseaban durante horas juntos, se paraban y charlaban con gente, se disfrazaban, jugaban y entre tanto, el dolor por la ausencia de su adorado Tibor, se fue diluyendo. Sus hijos estaban igual de encantados, pero mamá Kalman era la jefa de la manada y le fascinaba ver como su fiel amigo dormía cada noche a su lado o se sentaba pegado a ella allí donde estuvieran. Maira decía que los perros ayudan a sacar a los hombres lo mejor de sí mismos, y en esas de tener una convivencia plena con Pete, Maira le dedicó un ilustrado divertidísimo titulado
What Pete Ate from A-Z o cómo hacer un abecedario ilustrado poniendo en orden alfabético todas las cosas que mi perro se ha comido y no debiera (si ustedes conviven o han convivido con estos animales, sabrán de qué les hablo): A de acordeón; B de books y un largo etc que incluye barras de pegamento, medias, y todo lo que nunca jamás serán capaces de imaginar en su boca. También tiene una serie de ilustrados infantiles dedicada a un perro poeta muy viajado que se llama Max.

Pero como todo lo que nace, Pete también se fue. Ya había pasado 8 años junto a los Kalman cuando el terrier enfermó y les dejó una noche de Año Nuevo, mientras nevaba; Maira dice que su partida parecía haber sido escrita por Joyce en The Dead; y la vida continuó, pero ya no era lo mismo, y ese es el porqué de Beloved dog, que es el tributo que Maira Kalman quiso hacer a todos los perros que han pasado por su vida.

Pete, perros de amigos, perros de personajes ilustres... para todos ellos es Beloved dog, un libro cargado de sensibilidad y afecto hacia nuestras mascotas, las únicas que jamás dejan de demostrarnos su amor incondicional.

Veamos alguna imagen más.

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

Maira Kalman. Beloved dog. Penguin Press, 2015

El libro se compone de páginas ilustradas extraídas de libros y artículos de revista publicados por Maira Kalman desde 1986 hasta la actualidad.

La diseñadora nos habla de la fragilidad, de la falta de esperanza, incluso de la negación a volver a sentir el amor. En Beloved dog la autora se despoja de todo tipo de prejuicios para ofrecernos un retrato honrado y sincero de su propia vida y con ello, rinde homenaje a los perros, símbolo de lealtad, de paciencia y de miles de cualidades más que entregan a sus dueños/compañeros de viaje para hacerles la vida más feliz a cambio de muy poco o nada.

Kalman dice que hubiera dado su vida por haber escuchado una sola palabra de boca de Pete, o al menos una carta... dice estar segura de lo que pondría esa carta: ¡por favor! no me pongas más esos vestidos tan ridículos. Yo, al igual que Kalman, sueño con el día en que Lolo me cuente algo. Ese día, lo heredará todo.


No se lo pierdan, porque si el contenido les ha cautivado, la edición del libro acabará de conquistarlos; impecable, Penguin no ha reparado en gastos: encuadernación, guardas, sobrecubierta, lomo en tela, impresión espectacular...una joya de libro y una herramienta fantástica para los padres que han de hablar con sus hijos sobre la convivencia con estos animales.
** Gracias a Pilar de Pedrolo por haber elegido Beloved dog. Es el favorito #ylosabes. En próximos viajes te pediré uno de un perro que coma nueces o el del erizo que rodaba sobre un coco.

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