La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 3 de enero de 2016

Thurber & Yoon o cómo serigrafiar una fábula

James Thurber

James Thurber fue escritor, dibujante y humorista, o al menos un tipo que decía las cosas con cierta gracia. Una vez leí en una entrevista de Herralde una cita a Thurber a propósito de la lectura en la que el americano decía: “Siempre empiezo, por la izquierda, en la primera palabra de la frase, y leo hacia la derecha, y recomiendo este método.”

Tal vez con los datos expuestos hasta el momento no sepan de quién estamos hablando, pero ¿y si les hablara del autor de La vida secreta de Walter Mitty? y no me refiero a la peli de Ben Stiller sino al pequeño relato que J. Thurber escribió en 1939 y que fue publicado por el New Yorker, revista que con solo 2 años de edad acogía entre los dibujantes de su plantilla a Thurber. Sobre este relato, el inconmensurable Monterroso dijo que era "una especie de Don Quijote en seis páginas".

EL caso es que el padre literario de Mitty que nació a finales del XIX y falleció a principios de los 60, dejó un enorme legado de tiras cómicas, dibujos, relatos y fábulas- se conocen y han publicado más de 60, muchas de las cuales aparecieron en el New Yorker del que como antes les contaba, fue colaborador habitual. Vean alguno de los míticos covers que hizo para la revista en la década de los 30:


Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1936

Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1939

Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1940 

Los exitosos relatos de Thurber, cargados de ironía, narraban las peripecias de lo que hoy llamaríamos loosers, que libraban los obstáculos vitales a fuerza de mucha imaginación, gentes sencillas, humildes, gente que no destacaba y sufría las frustraciones propias de la vida moderna. En aquellos entonces, el relato de Walter Mitty alcanzó tal fama que más allá del ámbito literario, que la comunidad científica se apropió del personaje para nombrar un síndrome, Síndrome de Walter Mitty o la reiteración del fenómeno de soñar despierto. Otro dato a tener en cuenta es que desde entonces, la figura de Thurber en su país de origen está salpicada de connotaciones misóginas y su obra se considera un tanto rancia- lo de la misoginia puede que sea por su mala experiencia matrimonial y lo de rancio porque a pesar de la imaginación desbordante de sus personajes, su estilo era un tanto antiguo ¿quién escribía en aquella época fábulas con moraleja?. 


Thurber era todo un personaje, cuyo carácter fue forjado por la fatalidad, ya que cuando solo era un niño y mientras jugaba con su hermano William a Guillermo Tell, éste disparó erróneamente y la flecha acabó haciendo diana en el ojo de James. La pérdida del ojo marcó su destino, y fue el porqué de su empeño con el dibujo- no era apto para competiciones atléticas, obvio- y con vivir vidas imaginarias, él necesitaba "crear" aquello que no alcanzaba a ver. 

Pero volviendo a su tarea como fabulista, hemos de decir que sus escritos se ajustaban al género en la medida en que eran cortos, los protagonizaban animales antropomórficos y añadían al desenlace una moraleja (por lo general eran finales mordaces o satíricos más que moralinas) pero el destinatario de estas fábulas era principalmente el lector adulto.

Casi un siglo después de la aparición de estos textos, la literatura infantil y juvenil y más en concreto el álbum ilustrado han tomado los textos de Thurber para darles una nueva vida. Como en el caso de Mitty y la película de Stiller, una de sus fábulas de 1927 (también publicada por el New Yorker allá por 1956) vio la luz el año pasado convertida en un espectacular álbum "El tigre que quería ser rey" - traducción del título publicado ya en francés, inglés e italiano.

En esta ocasión y con una apariencia lejana al estilo de ilustración de Thurber, la fábula del tigre cobró vida gracias al dibujo de la ilustradora de la costa este americana Joohee Yoon, una artista que debe su originalidad, impacto y frescura a la estampación como técnica principal de sus creaciones. Su tigre es el rey, pero el de cualquier balda de biblioteca o librería que se precie, ya que color- trazo y textura son fiel reflejo del duelo de titanes que yace bajo las palabras que Thurber usó en esta fábula para hablarnos del deseo de poder absoluto, de la guerra resultante, y la destrucción. Un texto que habla de violencia con un mensaje carente de esperanza y unas imágenes que lo describen a golpe de tinta y miles de líneas que se mueven para salpicar la conciencia del lector. Este es el resultado.



Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014


Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

La historia es igual de sencilla que de ruda. Una mañana el tigre se viene arriba al despertar y le dice a la señora tigresa que a partir de ese mismo momento él va a ser el rey de todos los animales. Su mujer le dice que se olvide del tema, que el rey es el león, a lo que el tigre, muy metido en su papel de liante le responde que nanai, que la selva está pidiendo a gritos un cambio y que él será quien lo propicie.

El caso es que se va hacia el territorio del león y se arma la de San Quintín o lo que es lo mismo, el famoso tigres VS leones del que hemos oído hablar toda la vida, pero con consecuencias terribles, ya que toda la selva toma partido en la batalla de la que sólo sale un superviviente: el tigre. ¿Y para qué le sirve? pues para que Thurber ponga la moraleja: no se puede ser rey si no hay nadie a quien gobernar, o lo que es lo mismo, piensen antes de actuar porque las decisiones que tomen pueden tener consecuencias graves


Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Las imágenes que ven pertenecen a la edición francesa Le tigre qui voulait être roi publicada por Thierry Magnier en 2014 (la italiana, titulada Re Tigre, es de Oreccio Acerbo y la inglesa de Enchanted Lyon Books). El libro en cuestión, una espectacular muestra de serigrafía a dos tintas le valió a Joohee el premio de Bolonia en la categoría Ars en Fabula Grant de 2013.

Desconozco cómo son físicamente las otras dos ediciones, pero la de Thierry Magnier es el colmo en lo que a calidad se refiere, no solo por la impresión, la selección del papel- no hay brillos, ni esmaltes, el papel deja en tus manos la sensación de sus fibras, como ocurre con algunos de los libros de Tara Books- o la maquetación (atentos a la doble página con desplegable) sino también por el tipo de encuadernación, que aunque aparentemente parece una tapa dura corriente y moliente, al abrirlo en busca de la anteportada el lector descubre una encuadernación japonesa.

Le tigre qui voulait être roi es un ejemplo de cómo se debe editar un álbum, sin lugar a dudas, vale que la ilustración es apabullante y que el texto da mucho de sí, pero sin este envoltorio les aseguro que no sería lo mismo. El texto es salvaje, la ilustración lo es más y por supuesto los editores franceses han estado más que a la altura.

Y hablando de ediciones en francés, cerraremos el post de hoy con una anécdota que contó el propio Thurber con su flema habitual sobre una estancia suya en París. Estando allí, una mujer que se declaró lectora habitual de sus libros- tanto en inglés como traducidos al francés- le dijo que ella prefería leer las ediciones francesas, a lo que el americano respondió: "Sí, me temo que mi obra pierde un poco en la versión original".

Después de esto no sé si continuarán pensando que era un tipo rancio, es posible. Yo pienso que era un tipo irónico, además de paciente. Moraleja: ¿Benditos lectores?


Más Johee, Thurber y todo lo demás en:


2 comentarios:

  1. Estupendo. Yo de Joohee Yoon tengo Beastly verse, otra maravilla, y no lo tengo apretujado en la estantería sino expuesto como un cuadro para yoonizarme mejor :-)

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    Respuestas
    1. Estimadísimo Óscar
      Me encanta eso de yoonizarse y efectivamente, lo de Joohee es digno de estar expuesto.
      Soy poco crítica con ella; me gusta todo y el libro de las bestias es otro de la lista de deseos.
      Afortunado tú de tenerlo expuesto ; )

      Un placer tu visita. Hasta pronto.

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