La Pequeña ciudad de P.

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lunes, 25 de enero de 2016

Extraños: raros, raros, raros

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Pero no tan raros, ni siquiera excéntricos, tal vez no sean de carne y hueso pero en cualquier caso, son diferentes, marginados, excluidos ¿pero de qué? De un mundo de normales en el que no tienen cabida. Dicho así parecería que estamos hablando de un grupo de individuos inadaptados, de condenados a la soledad y al ostracismo por pecar de originalidad o en el peor de los casos, por poseer características desconocidas o ajenas a la comprensión humana. LLegados a ese punto hemos de discernir entre lo real e irreal; lo humano y lo monstruoso; el hombre y la bestia.

Sea honesto lector, y diga que en alguna ocasión ha pensado que si toda esa panda de "hombres de bien" que dan las coordenadas a nuestro destino son el modelo, se ha declarado usted "el raro". Sí, que prefiere ser el raro porque la normalidad de "los otros" es para usted pura extravagancia.

Pues no se hable más, si usted ha sentido algo de esto en sus carnes, debería permanecer pegado a esta pantalla porque con ayuda de un narrador de excepción y de los grabados de otra mente lúcida e ilustrada, vamos a dar vida a uno de los monstruos más sensibles que ha parido la madre tierra: Lambton, la bestia que aterrorizó Loch Lambton (Escocia).

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Pero ¿de quién hablamos al mencionar al bicho que mantuvo atemorizado a todos los habitantes del pequeño pueblo de Escocia? Según el mismísimo Vincent Price- sí, señores y señoras lectores, el gran Vincent, el narrador de estas terribles historias que además de narrar actuó y fue en su tiempo víctima de la abobinable Sara Montiel en los 10 Mandamientos- el protagonista de este cruel y monstruoso relato no era más que una mortadela... ¡Mortadela! han oído bien, un embutido al que su ambición por mejorar su aspecto le llevó a tomar una decisión equivocada: ¡ir al peluquero! Sin duda una desafortunada visita que le convierte en el temor de un pueblo entero, una población que ya no reconocía al apacible monstruo Lambton, de los Lambton de toda la vida, que acaba condenado a sumergirse en el lago ante el estupor de los escoceses.

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Primero asistimos a la huida al lago de la mórbida bestia, completamente atemorizada por el histrionismo y pavor de sus vecinos, pero esto no acaba aquí amigos, ¡no, no! porque desde el fondo del pantano, el bueno de Lambton, llenándose de coraje sale a la superficie para clamar justicia, para recuperar su aspecto y su acomodado estatus. ¡Y lo consigue! Lambton el bizarro (que no bizarre, y si no perciben la sutileza, acudan a Fundeu para que les explique la diferencia entre esta palabra y la inglesa, otra víctima, pero en este caso de una mala traducción) se enfrenta a Macduff, volviendo a su forma original, permitiendo a la población que descanse tranquila mientras agradece a Dios y a la reina haberse librado de la temeraria mortadela y consiguiendo además una condecoración que el bueno de Lambton entrega a su amiga la cobaya, pero...

Oh Dios, todavía siento crepitar mis articulaciones ¿acaso no han pasado un auténtico mal trago? ¿no han temido por sus vidas al imaginar que en el lago que rodea sus hogares podría esconderse una bestia de similares características a la escocesa? Miedo no es la palabra. Piense más allá.

Y eso es lo que el fantástico ilustrador y dibujante aragonés Javier Sáez Castán ha tratado de transmitirnos con este relato, uno de los 3 que forman este maravilloso cómic de gran formato que hace algo más de un año publicaba Sexto Piso bajo el título Extraños.

Sáez Castán que nos ha dado muestra ya en anteriores ocasiones de un imaginario nutrido de referencias a la Historia Natural y a los grabados de siglos pasados, nos presenta en esta ocasión y lejos de la narración infantil una galería de personajes inadaptados propios de las pelis de serie B (las pelis de la Hammer) y el sci-fi de los 50 y 60, a base de personajes de cartón piedra que servían para representar las historias de los mundos desconocidos de Verne o Lovecraft.

Las de Javier Saéz Castán son bestias, pero blanditas, empaquetadas con un enorme sentido del humor que roza el absurdo ya que el dibujante las hace sufrir como al común de los mortales por problemas que afectan a todos: el paro, la depresión, un mal corte de pelo... En Extraños, Saéz Castán nos hace ver dos mundos bien diferenciados: el de los normales- el grabado a base del contraste de líneas en blanco y negro- y el mundo bestial, el de los abismos, para el que emplea el color: verde-rosa-azul (un trabajo que ha llevado a cabo la también ilustradora Aitana Carrasco), una contraposición propia de la novela de la ciencia ficción con la que el dibujante pretende causar asombro al lector. Y vaya si lo consigue, fíjense si no en como ha acabado recientemente uno de los lectores de tan espeluznante tratado del horror...

Camiseta serigrafiada a 3 tintas y firmada por JSC de la serie Extraños.
Los beneficios obtenidos por la venta serán reinvertidos en su totalidad
 a proyectos artísticos gestionados por la Fundación de la C.V. Pascual Ros Aguilar
y MAG

Dicen que el miedo es libre; juzguen ustedes mismos. Pero antes de sumergirse de lleno en este espeluznante universo de monstruos, vuelvan a hacer un ejercicio de sinceridad y respondan a su espejo espejito ¿de qué lado están?
 
Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014


Yo tengo claro de qué lado estoy, al igual que tengo claro que Javier es una de esas bestias, un monstruo de la ilustración del que cualquiera que aprecie el dibujo siempre aprenderá algo. A mí, como amante de los ilustrados, ya me había conquistado con sus extraños bichos del Animalario Universal del Profesor Revillod, un libro del que me enamoré la primera vez que llegó en una mal llamada "caja de novedades" a la librería, y que dejó de ser nuevo para convertirse en atemporal. Uno de esos libros de cabecera que siempre te gusta regalar a la gente a la que quieres.

Les dejo con la bestia de la ilustración. Disfruten y aprendan con su imaginario.




Más Extraños y extrañezas en:




**Gracias Mr. Marsol por afilar los dientes de la bestia ilustrada que llevo dentro y conducir a los Magos de Oriente hasta el lago. Gracias Javier por enviar una muestra de esa bestia tan blandita hasta este humilde laboratorio de ilustración. Gracias Elena, por la Barcelona Conection. Gracias al maniquí por asustarme con esas risas al vestirse por las mañanas.

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