La Pequeña ciudad de P.

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sábado, 9 de enero de 2016

El puente de Dave Eggers

No hay fiesta sin música ni puente sin polémica ¿no les parece? y no me refiero únicamente a las genialidades de Calatrava en el Zubizuri, no, porque a lo largo de la historia los puentes en lugar de unir, fueron el detonante de decisiones encontradas.

Fíjense sino en el del río Kwai, que aunque de manera cinematográfica también estuvo salpicado de controversia por la fraudulenta entrega del Óscar; o el proyecto de puente-bosque londinense Garden Bridge, que sólo permitirá cruzar de una orilla a otra del Támesis ocho peatones a la vez... ¿eso es tender puentes? porque si es así deberíamos avisar a los señores académicos de la RAE que vayan dándole vueltas a la definición que nos da el Diccionario. El caso es que ni la literatura infantil ni los álbumes ilustrados han conseguido salir indemnes de esta polémica, permanezcan atentos a su pantalla si quieren saber el porqué...



This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

El título de este álbum ilustrado les está dando la clave para resolver el entuerto, pero por si aún no saben por donde van los tiros yo les acompañaré hasta el mismísimo puente Golden Gate para hacerles la pregunta del millón y base fundamental del debate: ¿de qué color es el puente colgante de San Francisco? ¿lo tienen claro? pues a decir verdad, yo pensaba que estaba clarísimo pero va a ser que no.

Si ustedes son como yo, de esos lectores o viajeros de ojos profanos y poco acostumbrados al Pantone, esto que voy a contarles puede dejarles patidifusos. Agárrense a la silla, sillón o bibicleta que ahí va la bomba cromática: ¡el Golden Gate no es rojo! no, no, y no. El Golden Gate es "Naranja Internacional" o lo que es lo mismo y dicho de otro modo, vibrante naranja con acabado vermellón. ¡Qué! ¿sorprendidos? seguro que se les ha quedado la cara como la que yo puse cuando descubrí el "Marrón Torre Eiffel". Pero ¿por qué nos descolocan tanto estos colores? pues porque como bien dice el título de este fantástico libro, inevitablemente tendemos a asociar la imagen de los puentes con el color gris, y claro, como bien dicen autor e ilustrador "este puente no será gris", y tanto que no lo fue, de hecho es "Naranja Internacional".

El caso es que uno de los iconos de la arquitectura y cultura americana no estuvo exento de polémica durante el periodo de su construcción. Se ve que los españoles no son los únicos en volcar sus pensamientos sobre arquitectura y albañilería al pie de una obra; en Estados Unidos los vecinos, paseantes y un número ingente de ciudadanos se dedicaron a dar guerra a los arquitectos del coloso californiano durante la década de los 30, y esa es la brillante idea de la que parte este libro infantil informativo y divertido a partes iguales.


This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

Dave Eggers, viejo conocido de la LIJ gracias a su guión cinematográfico del clásico de Maurice Sendak, y Tucker Nichols, un artista del norte de California que vive cerca del puente y al igual que Eggers es un apasionado de estas construcciones, nos cuentan en 104 páginas cómo fue de compleja la construcción del famoso puente. El caso es que la elección del color fue uno de los temas más candentes, ya que los diferentes arquitectos y los ciudadanos tenían distintas preferencias, entre las que se barajó la posibilidad de que fuera a rayas blancas y rojas, o de colores amarillo y negro. ¿Y cual fue el por qué de la elección del naranja? Al parecer, gracias a la perseverancia y tesón de Irving F. Morrow que convenció a toda la tropa que el color adecuado era el rojo con acabado en plomo (conocido como "naranja internacional") ya que este color armonizaba a la perfección con su entorno, y además, hacía mucho más visible el puente en días de niebla. El tiempo le dio la razón.

A lo largo de la narración, Dave Eggers explica de manera sencilla cómo se concibió y levantó el puente, paso a paso, desde el transporte de las piezas- el sarcasmo realza la exquisitez con la que el narrador habla de arquitectura, diciendo algo así como que las piezas a ensamblar realizaron un largo viaje hasta su destino, pero que esto no fue traumático porque las piezas no tienen sentimientos y no protestaron- hasta la intervención en el paisaje, todo está contemplado y ejemplificado a lo largo del libro.

La ilustración de Tucker Nichols es pura frescura. Su collage a base de cartulinas, papeles, formas inconcretas y perfiles con rostros limpios de detalles (sus caras me recuerdan a los personajes del portugués Bernardo Carvalho en P de papá) nos hablan del tesón, de cómo hacer lo correcto y lo que el corazón ordena a pesar de tener en contra todo o a todos los que te rodean. La prosa de Eggers, pura sensibilidad, armoniza a la perfección con los recortes irregulares y el trazo caligráfico de Nichols, consiguiendo hacer de este libro un manual informativo para lectores en marcha y una delicia visual sobre uno de los iconos americanos que fascinará a los adultos.

Y esto no se queda ahí, ya que la maquetación es la guinda al pastel: la camisa que ven en la imagen superior es un póster desplegable en el que Nichols ilustra el acabado final del puente. Es lo plus de los plus.

El libro salió al mercado en noviembre, hace dos meses escasos y la edición está ya agotada, pero no sólo eso, ya ha servido de inspiración a pedagogos y formadores en técnicas artísticas que se han servido de la narración para poner a sus alumnos a levantar puentes siguiendo unos sencillos pasos. Miren.


Proyecto de arte en escuela infantil por Amy Zschaber

Proyecto de arte en escuela infantil por Amy Zschaber

¡Eso sí que es sacar rendimiento a los álbumes! y por supuesto un enorme incentivo para animar a los alumnos de primaria a ser futuros arquitectos o ingenieros de caminos, o ilustradores ¿por qué no?. En cualquier caso, estamos a punto de finalizar el cruce de este icónico puente de casi 3 km y antes de llegar al otro lado no quiero dejar de mencionar a Eggers, un tipo multitarea que ha sido capaz de sumergirse en el mundo de la literatura infantil de manera correcta, respetuosa y sin más pretensiones, por lo que con ese planteamiento y el magnífico trabajo de composición de Nichols ha conseguido hacer uno de esos libros que no debería faltar en sus bibliotecas.

Más puentes en:


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