La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

domingo, 8 de marzo de 2015

Los osos salvajes de Maurice Sendak

Hace unos años alguien que entrevistaba a Sendak le preguntó qué era lo que más le gustaba hacer, a lo que el ilustrador respondió: ¡Asustar a los niños!. Puede ser que ese fuera el mayor de sus entretenimientos o uno de los objetivos que perseguía con cada uno de los libros que hacía. Si esto fuese así, como lectora de su obra temo decirles que no lo consiguió; sí, efectivamente nos hizo partícipes de sus monstruosas elucubraciones, pero desgraciadamente y muy lejos de asustar, lo único que consiguieron sus bestias fue enternecer y divertir a niños y padres de medio mundo. Así era Maurice, un viejito gruñón, medio calvo- pero con una matita de pelo arremolinado en medio de la cabeza-, ojos brillantes y una enorme sonrisa alrededor de su boca.

Esta humilde lectora es más de grizzlys que de ositos de peluche, pero cuando los osos caen en manos de Sendak las cosas no son lo que parecen y una ha de rendirse ante la magia de sus pinceles y dejarse llevar entre sus dibujos para descubrir cómo el padre de Max es capaz de romper los tópicos y darle a sus lectores una dosis de realidad sin dulcificar la dureza. Eso es lo que hizo con uno de sus últimos trabajos (tal vez el último, de 2005) Osos, una segunda visión del álbum de la archiconocida autora norteamericana Ruth Krauss que en 1948 se publicara con ilustraciones de Phillys Rowand. A continuación, la edición original del libro y la posterior de Sendak. 


Bears Ruth Krauss; pictures by Phyllis Rowand. NY: Harper Brothers, 1948

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Osos (Ossets en la edición en catalán recién sacada de imprenta por Kalandraka) es un juego de palabras, apenas un puñado de rimas y onomatopeyas con las que nuestro tan estimado Max vuelve a la acción en una de sus aventuras nocturnas. Los osos, una manada de bestias peluditas y siempre dispuestas a la fiesta completan el reparto de esta comedia que arranca con un suceso tragiquísimo: un perro celoso despoja a Max de su osito para dormir, y a partir de ahí, empieza la fiesta salvaje...


Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

En la búsqueda de su osito, el joven con pijama de lobo se topa con un sinfín de osos, osos por arriba, osos por debajo, osos que suben escaleras, que se dan una ducha, en definitiva osos que lo persiguen revolucionados allá por donde va, hasta que todo vuelve a su lugar gracias a un sorprendente desenlace.

Osos es un cuento para irse a dormir, uno de los últimos trabajos del maestro Sendak para pequeños y microscópicos lectores. El corpus del texto lo componen 26 palabras, las mismas del proyecto original de Krauss & Rowand, pero con leves modificaciones en el orden y nuevos globos de diálogo que Sendak añadió para aumentar el ritmo narrativo ¡et voilà! un nuevo libro lleno de vida, color y más compás que sería capaz de atraer la atención de nuevos lectores ¡prueba superada Maurice!

El de Dídola, Pídola, Pon no daba puntada sin hilo y aunque la historia desprende ternura y diversión a partes iguales, ligeros toques perversos se cuelan en medio de las aparentemente inocentes escenas: Sendak se sale con la suya, nos mete sus "detallitos oscuros" y vuelve a dejarnos boquiabiertos con otro de sus libros salvajes. Atentos a las siguientes imágenes, ahora debería aparecer el recurrente parental advisory

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

¡Increíble!, Sendak se pasa por la peineta los controles americanos de "contenidos explícitos" y nos planta en plena hoja de dedicatorias (nada más empezar el libro) a uno de sus protagonistas con una soga al cuello, y es que el osito se nos presenta al más puro estilo Gloomy sunday, algo insólito en un libro de prelectores/primeros lectores. No contento con el detalle inicial, vuelve a ponerse salvaje y construye una doble página en la que otros protagonistas de la manada, unos osos vanidosos y petulantes aparecen haciendo alarde de poder con sus respectivos puros entre los labios ¿tabaco en un libro infantil? ¿alguien que fuma? ¿estamos locos? sí, pero locos de admiración por la capacidad que Maurice Sendak tenía para sorprendernos y dejarnos boquiabiertos ¿no están de acuerdo? me imagino la cara de toda esa masa de bibliotecarios enfurecidos y desatados, sí, esos que piensan que Capitán Calzoncillos es un enemigo público...

Esta imagen que ven sobre el texto, pertenece a las guardas del libro y es un spoiler del final feliz al que se enfrentarán los lectores en las últimas páginas de esta joya de la LIJ.

Sendak, que realizó en su vida más de 90 libros infantiles, colaboró en varias ocasiones con Ruth Krauss. Aquí podemos ver las cubiertas de sus dos libros más aclamados A hole is to dig o A very special house, este último le valió a Sendak su primera Medalla Caldecott en 1954.



A hole is to dig: A first book of first definitions. NY: Harper Collins, 1952

A very special house. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. NY: Harper Row, 1969


Y hasta aquí la sesión de libros salvajes de la Pequeña Ciudad. Lean a Sendak, apadrinen un oso o por el contrario, si encuentran algo mejor que hacer para el domingo, déjenmelo escrito en un comentario, se admiten sugerencias.

Hasta la vista queridos salvajes.


Más osos y Sendak:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...