La Pequeña ciudad de P.

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martes, 2 de diciembre de 2014

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj

te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire [...] Esto es ni más ni menos que el arranque del Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj de Julio Cortázar, un breve relato perteneciente al Historia de cronopios y famas (1962).

Lllevo días pensando en el tema ¡qué pena! qué mala impresión tenía el pobre Julio de los relojes ¿no? sí, especialmente los de pulsera. El caso es que esta fobia pudo haber sido resuelta si el relato hubiese aparecido 3 años más tarde, en 1965. Pero ¿qué ocurrió en esa fecha que pudo haber acabado con la animadversión de Cortázar a los relojes? Pues fue el momento que otro genio de la creatividad, George Nelson- diseñador americano, creó sus famosos Zoo Timers, unos relojes únicos en su especie que dejarían a don Julio con las patitas colgando.

¡Vamos reloj! danos la hora y no nos hagas esperar más

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

Serie Zoo Timers. George Nelson. Vitra

El caso es que el padre del modernismo y uno de los pilares del diseño moderno americano, George Nelson, junto con el equipo de su estudio formado por los diseñadores más sonados del momento: Bill Cannan, Lance Wyman, Jerry Serapachello y Roger Zimmerman, el equipo que trabajó en los seis relojes de la colección original Zoo Timers.

El pez se llama Fernando, el elefante Elihu, Omar es la lechuza y también está la tucán Talulah. Así hasta seis animales de colores vivos que en lugar de plumas o escamas llevan manecillas ¡una fiesta que no se acaba nunca! o sí, pero vuelve a reanudarse tras cambiar una pila. Nelson tenía antecedentes en esto de los relojes (para entonces sus diseños de muebles, lámparas y sillones se habían colado en miles las casas de América); él es el padre de los famosos Ball o Eye Clock.

Los relojes infantiles fueron diseñados originalmente para la Howard Miller Clock Company y gracias a Vitra han llegado hasta nuestros días (la colaboración entre el diseñador americano y la marca suiza comenzó en 1957). Nelson, tras estudiar arquitectura, se mete en el papel de diseñador para emprender una revolución de la casa desde dentro: hay que modernizarse, no basta con ser sofisticado en determinados aspectos como la ropa o los automóviles, el verdadero americano moderno tiene en su casa el mayor de los escaparates de su prosperidad y progreso. Así, George Nelson, primero solo, después con sus estudios, más tarde al frente de Miller- para quién fichó a los genios de Ray & Charles Eames o Alexander Girard- acercó el diseño de la época a los hogares americanos a través de objetos de uso cotidiano que con los años se han convertido en auténticos iconos el diseño de mediados del XX.

George Nelson at American National Exhibition, Moscow, 1959

George Nelson murió en Nueva York en 1986, momento hasta el que siguió trabajando en su estudio. Su archivo pertenece a los fondos del Vitra Design Museum (Alemania).

Todo y más:

2 comentarios:

  1. Me agobian los relojes, pero los tendría todos ¿no? ¡son una locura!!
    **se admiten como regalo de Reyes
    : )

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