La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

martes, 4 de noviembre de 2014

Cosas que los nietos deberían tener

Tener, que no saber, porque no vamos a hablar del Mr. E, ni de los Blackie ni de los Eels. Vamos a hablar de cosas que los nietos deberían heredar sí o sí, objetos de sus antepasados que molan a muerte en la actualidad y que además son motivo de orgullo para el heredero.

Pongamos por caso que alguno de ustedes tuvo la suerte de disfrutar de una abuela punki (sólo para lectores menores de 15 o no salen las cuentas porque el movimiento surgió a mediados de los 70), algo un tanto inusual e incluso bizarro pero no imposible ¿no? pues bien, si esto fuera así, ¿cuánto no daría usted como nieto por los pitillos de la abuela Ramone? ¡esos pantalones son una alhaja! de valor incalculable, añadiría.

El caso es que en la vida ilustrada todo es posible y es allí donde conocí a alguien que le ocurrió lo de los pitillos. ¿Desconcertante? quizás, pero tan real como la vida misma. Miren, miren


Granny's punk-ass pants. David Goldin

Este mozalbete rebuscaba entre las reliquias que sus abuelos dejaron atrás al mudarse al siempre soleado Miami cuando se encontró por sorpresa unos pantalones la mar de punketillas. Estupefacto por el estilazo de la abuela, corrió como un rayo a probárselos et voilá, súper pantalones pitillo para empezar a lo grande en la escuela de arte.

Granny's punk-ass pants. David Goldin

Granny's punk-ass pants. David Goldin

Feliz como una perdiz con los "pantalones de la abuela", le quedaban perfectos, no le faltaba nada, no le sobraba nada ¿o sí?

Granny's punk-ass pants. David Goldin

Granny's punk-ass pants. David Goldin

Lo mismo faltaba un poco de tela en el "tiro" o un poco más de cabeza para no cargarse los súper-pantalones de la herencia en el minuto uno, quién sabe, el caso es que el individuo observó el panorama con el ánimo de botella medio llena y pensó que ahora ya eran más suyos, que con su toque de desgaste sus pantalones serían lo más de lo más de la escuela. Y poco más, tampoco nos va a contar su vida a propósito de unos pantalones pitillo.

¿Ven como todo es posible? en este caso el mago que ha hecho realidad el sueño de cualquier punki-quinceañero, además de contar una estupenda historia a partir de un trozo de tela es David Goldin, un ilustrador que vive cerca de Woodstock y que hace unos años fue ayudante de Tomi Ungerer ¿cómo se quedan? Goldin se graduó en la Rhode Island School of Design, poco después trabajó con el ilustrador y animador R.O. Blechman en el estudio Ink Tank y para Steven Heller en el New York Times Book Review. A partir de aquí se convirtió en ayudante de Tomi Ungerer y tras la experiencia comenzó a ilustrar sus propios libros infantiles.

Y hasta aquí la batallita ilustrada de la tarde. Miren a sus abuelas y echen cuentas; si salen los números, pregúntenles dónde guardan sus viejos pantalones.



La verdadera historia y otras más en:


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...