La Pequeña ciudad de P.

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jueves, 9 de octubre de 2014

¿Qué hay de comer? guisantes con zanahorias

Salvo para veganos y vegetarianos, la respuesta de arriba podría sonar a ¡Plaf! para el resto de los mortales. Si los guisantes están estigmatizados en la dieta diaria por ser pequeñitos y tendentes a producir ahogos, ¿qué te voy a contar de las zanahorias? y peor me lo pones si juntas a los dos en el mismo plato. Soso. Insulso o lo que es lo mismo, ¡qué tristeza de comida!

Supongo que tras el drama en la cocina del párrafo anterior llega el pliego de descargo "por defecto de forma" de la defensa de una dieta sana y variada. Lo cierto es que el plato puede ser exquisito si se le aplican los mimos que tan pequeños y dulces ingredientes necesitan: que si un poquito de vino, que si un manojito de hiervas, los carnacas con lo suyo... La cosa va tomando color y los guisantes ya casi parecen flotar en el plato, ¿a que ya pinta mejor?

En esas de pintarlo mejor, hay alguien en el planeta que ha sabido hacer de la "extraña pareja" un dúo delicioso para comidas y cenas, ese es George Tscherny: la cara amable de las menestras de lata


Diseño de George Tscherny. Collection Box 12. 
Publicidad de Westvaco en el catálogo Packaging Design de mayo/junio de 1968

Diseño de George Tscherny. Collection Box 12.
Publicidad de Westvaco en el catálogo Packaging Design de mayo/junio de 1968

Diseño de George Tscherny. Collection Box 12. 
Publicidad de Westvaco en el catálogo Packaging Design de mayo/junio de 1968

Tscherny se valió de un patrón muy sencillo para elaborar la etiquetas de envasado de esta suerte de menestra de hortalizas y legumbres. La diseñó en 1968 para la compañía Westvaco- una empresa de referencia en el packaging que cada año publicaba un catálogo, el Westvaco Inspirational donde se presentaban todo tipo de papeles, etiquetas, envases y otras piezas -creadas en ocasiones por relevantes figuras del diseño- y diferentes sistemas de impresión.

El diseñador de Budapest fue una de las figuras más brillantes del diseño del XX en América, otro ilustre de la escuela neoyorkina. Siempre sencillos y elegantes, sus diseños fueron la cara visible de grandes clientes como Miller, la PanAm (las cubiertas de sus Guías ¡son un clásico!), Ford o Johnson & Johnson. Como herramientas de solucionar problemas a golpe de gráfica Tscherny emplea collage, caligrafía, fotografía o tipografía; todas estas técnicas las pone a merced de un símbolo gráfico, de una forma básica obtenida a partir de la reducción del contenido.

Y así, sí dan ganas de abrir una latita de ¿menestra? ¿no?; en cualquier caso, estas latas quedarían estupendas en cualquier balda porque su gráfica sigue siendo megafantástica casi 50 años después. 
¡Buen provecho gráfico! disfruten a su gusto, pero disfruten de un buen diseño, que es lo importante.


Dónde dar la lata:


5 comentarios:

  1. ¡Qué buena pinta! ¡que aproveche!

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  2. Delicioso...con un estampado así, sería capaz de vestirme de la cabeza a los pies.
    Ni por vegana, ni por vegetariana. Por grafista ;)

    Encuentro yo, una lata así en el súper y arraso.

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  3. Uy! A mi se me ha ido la cabeza para el mismo lao! Y también pensé en ponerlo como papel de pared...

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  4. Algo parecido es lo que hicieron para la portada del disco exquisita decadencia de Vigil. Un saludo y felicidades por el blog tan chulo que tienes. http://pasajero37.es/projects/exquisita-decadencia/

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  5. Buenísimo el pattern de motivos con lonchas de embutido y huevo duro, es realmente bueno. Gracias por la visita Sr. Anónimo y una de mejilla sonrosada por los cumplidos.
    Espero que hasta muy pronto.

    Salud

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