La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 29 de junio de 2014

Ben Shahn: dibujos con compromiso

Podríamos decir de él que fue un hombre hiperactivo, sin duda, un rabo de lagartija del mundo del arte que dejó su impronta en la fotografía, la ilustración y el diseño. Un tipo sin dobleces, de fuertes convicciones y talento innato para hacer del dibujo una herramienta de crítica social. Así era Ben Shahn.


Ben Shahn. Autoretrato con paleta, 1956

Originario de Kaunas (Lituania), Ben Shahn nació en 1898 en el seno de una familia judía. Por aquel entonces su país era ocupado por el Imperio Ruso, hecho que afecta a la familia del dibujante cuando el padre es exiliado a Siberia por tener ideas un tanto revolucionarias. En fin, que tras unas cuantas vueltas por el país, la familia emigra a Estados Unidos en 1906 y se establece en Brooklyn.

Ya de adolescente, Shahn va a clases por las noches y trabaja durante el día como ayudante de litógrafo, la primera toma de contacto con el diseño para el dibujante. Un poco desencaminado, comienza su formación universitaria por la rama de biología, algo que tras dos años dejó para matricularse en arte, primero en el City Collage y después en la National Academy of Design.

Viaja a África y recorre Europa con su kit de acuarelas, mientras conoce en profundidad la obra de Picasso, Matisse o Klee. Ya de vuelta a América, sus pinturas no le satisfacen. Durante esos años, un terrible suceso conmueve al país y hace mella en la retina del dibujante: el caso Sacco & Manzetti- dos trabajadores italianos, anarquistas, que fueron juzgados, sentenciados y electrocutados en 1927 por un supuesto robo y asesinato... un asunto turbio que acabó con la vida de dos inocentes que simplemente fueron condenados por ser inmigrantes. Ésto removió las entrañas de Shan y tal agitación dio lugar a una serie de 23 pinturas en gouache que tuvieron una gran acogida por parte de la crítica y terminaron de posicionar al artista como uno de los representantes del realismo social. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su estilo, a pesar de no ceñirse al canon, era apreciado y transmitía sus ganas de luchar contra la injusticia social.


Ben Shahn. Sacco and Vanzzetti, 1952. Original perteneciente al fondo de Harvard Art Museums

Ben Shahn. Sacco & Vanzzetti. Reproducción

Artistas murales como Siqueiros o Diego Rivera no tardaron en dar muestras de admiración por su trabajo, mientras tanto Shahn seguía haciendo dibujos cargados de realidad y éstos aparecían en las portadas de revistas como Fortune o Harper's Bazaar. Años más tarde, durante la Gran Depresión, comienza a trabajar como diseñador gráfico, siempre fiel a su estilo, sin abandonar su peculiar visión de las cosas, algo que no siempre funcionaba con el propósito de la publicidad.

Algunos de sus dibujos.


Ben Shahn. Supermarket, serigrafía de 1957

Ben Shahn. Silent music, 1950

Ben Shahn, 1953

Ben Shahn. Boy on tricycle, 1947 

Ben Shahn, 1945

Ben Shahn. Farewell to New York, 1965

Además de los murales, la ilustración para revistas y la cartelería, Ben Shahn pasó también por el diseño de cubiertas, tanto en libros como en discos, dejándonos piezas tan exquisitas como estas.

Cover de Ben Shahn para The crucial decade de Eric F. Goldman


Cover de Ben Shahn para el recopilatorio Chicago Style Jazz. Columbia Records, 1955

Cover de Ben Shahn, 1963

Ben Shahn. Print, 1950

November twenty-six, nineteen hundred sixty-three: poem / drawings by Ben Shahn. NY: George Braziller; 1st ed. 1964

La fotografía y los carteles ocuparon los años posteriores a la II Guerra Mundial, primero fotografiando las zonas rurales más deprimidas de los estados del sur de América- como miembro de la FSA- y años después realizando carteles para la Office of War Information.

Pero como no hay dos sin tres, y al genio le sobra talento, Shahn paseó por el lado LIJ de la mano del polifacético y mago del non-sense, Alastair Reid (autor de varios libros infantiles ilustrados por Bob Gill entre otras miles de cosas). Su debut se llama Ounce, dice, trice y es una especie de locura poética repleta de juegos de palabras ¿más o menos? que hicieron juntos en 1958. Un libro lleno de palabras desordenadas que suenan, que riman; sonidos y sin sentidos, en definitiva, un álbum para leer entre risa y risa.
 


Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009

Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009

Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009

Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009


Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009

Ounce, dice, trice. Alastair Reid; il. Ben Shahn. NY: New York Review Children's Collection,  2009

Ben Shahn luchó con sus dibujos, pinturas y fotografías hasta el fin de sus días, en 1969. Sus dibujos de línea esquelética han paseado por el mundo entero y han sido el boceto de las figuras que poco tiempo después Steinberg haría míticas en las cubiertas de New Yorker. Ambos, dos genios de la ironía, la crítica y el humor.


Más Shahn en:

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