La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

martes, 3 de septiembre de 2013

Cuando vivíamos en el bosque

"Cuando vivíamos en el bosque, aprendimos el nombre de las setas, de los musgos y de los helechos. Durante la semana nos despertaban las motosierras a las seis y media y, los domingos, el pájaro carpintero a las ocho y media. Los sábados no nos despertaba nadie."

Por qué vivimos en las afueras de la ciudad.
Peter Stamm; il. Jutta Bauer
Valencia: Tàndem, 2008

En verano es necesario salir de la ciudad. Este año nos hemos marchado al bosque durante unos días; allí, hemos encontrado una casa que nos ha encantado, una casa de madera, bien orientada y por supuesto, en una Pequeña Ciudad.






Las casas de las inmediaciones de los bosques del norte en los que nos perdimos este verano, son así de lindas. Son casas de piedra, con tejas de terracota y ventanales de madera envejecida. Son asimétricas y se separan de la casa de al lado por un estrecho pasillo de unos 60 cm que se llama belena.

Algunas de esas casas son tan fantásticas que el mismísimo Escher parece haberlas diseñado. Como en las imágenes recursivas del efecto Droste, la casa que fotografiamos incluye dentro de ella una versión de menor tamaño de sí misma: en este caso un buzón, fiel reflejo de la morada en la que está colocado.

Como bien pregunta Peter Stamm y tan bien representa en imágenes Jutta Bauer, lo de vivir en las afueras de la ciudad se debe al cuidado de los pequeños detalles, a la simplicidad, belleza y utilidad de las cosas ¿no?. Desde que volvimos del bosque
 solo pensamos en mudarnos al buzón.

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