La Pequeña ciudad de P.

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domingo, 15 de septiembre de 2013

Cosas que pasan cuando llega el otoño

En solo una semana tendrá lugar el equinoccio de otoño. Eso viene a decir que en una semana se acabará el verano, sus calores, sus colores y todas esas cosas sabrosas que con él llegan. Ha cambiado el tiempo y también los ánimos; hemos pasado de los rayos de sol a los rayos y truenos, de la sombrilla al paraguas y de la chancla al abrigo.

Algunos ya están preparados para los meses de frío, han recogido todo lo necesario para llenar sus panzas, o para encender sus chimeneas; otros apuran sus agujas de tejer para poder ponerse algo de abrigo y otros muchos dejan caer sus hojas secas, para mostrar sus ramas desnudas. Las nubes están en lo alto del podio y como es costumbre, nunca llueve a gusto de todos.

El otoño ya está aquí. Los árboles, los animales y la Pequeña ciudad ya están listos para el cambio de estación, pero ¿y tú? ¿estás preparado?



Einar Turkowski. Una luz diminuta surgió de la nada. Barcelona: Zorro Rojo,  2009

Huevos duros. Marisa Núñez; il. Teresa Lima. Pontevedra: OQO, 2007

Manuela en el campo. Marta Osorio; il. Violeta Monreal. Barcelona: Edebé, 1992

Valset. Gavaldà Lluís; il. Xavier Salomó. Barcelona: La Galera, 2010

Hello Monsieur Hulot. Jacques Tati; il. David Merveille. France: Rouergue, 2010

El rey y el mar. Heinz Janisch; il. Wolf Erlbruch. Madrid: Lóguez, 2009

El hombre de agua. Gabriel Pacheco. Kalandraka, 2008

 The giving tree. Shel Silverstein. USA:Harper Collins Books, 1992

Frederick. Leo Lionni. Pontevedra: Kalandraka, 2008

Melena. Pablo Albo; il. Riki Blanco. Vigo: Faktoria K, 2009

Rob Hunter. Bearly warm. Autoedición, 2007

Happy animal time. Junzo Terada. Chronicle Books, 2009

Happy animal time. Junzo Terada. Chronicle Books, 2009

Si todavía no has bajado la ropa de los altillos, no has guardado en tu morada suficientes nueces o no has acabado de tejer tu jersey, ¡no pierdas tiempo!, o las cumbres se teñirán de blanco y ya solo podrás venir a la Pequeña ciudad una vez que haya pasado la máquina quitanieves.


Kô et Kô: les deux esquimaux. Pierre Gueguen; il. María Helena da Silva. París: Chandeigne, 2005

Aquí ya hemos empezado a sentirlo y por supuesto, a disfrutarlo. Feliz adelanto de otoño.

6 comentarios:

  1. quina entrada més bonica!
    bona entrada de curs

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  2. Tengo como tarea (de vida) pendiente estar en un país que tenga otoño algún día. Hasta tanto me incentivo con entradas como esta.
    En Ecuador no tenemos las 4 estaciones tan definidas, solo verano e invierno, aunque en Quito puedes tener todos los tipos de clima en un solo día: una mañana con un viento que te puede levantar (toca ponerse mucha ropa para no andar de cometa humana...), un sol de esos que lo derriten a uno encima del pavimento al mediodía, y en la tarde un aguacero con granizos del porte de canicas, y realmente provoca salir a jugar con ellas.

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    Respuestas
    1. Estimado Javier:

      Podría decirte que aquí hay otoño, pero definitivamente estaría engañándote. Las estaciones van a lo loco desde que se instauró "el cambio climático" y uno pasa de los calores veraniegos a las 3 capas de ropa, cual cebollas, en un santiamén porque de repente ya es invierno.

      Estos días, comienzan a poner en la calle los primeros puestos de castañas asadas, propias del otoño, pero todavía vamos en chanclas y manga corta, paradojas de la vida.

      En fin, siempre nos quedará La Primavera cantada por el Camarón y el otoño de nuestro post.

      Un saludo de nueces, avellanas y castañas para ese lado.

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    2. Estimada "alcalde" de la Pequeña ciudad :)

      Me dejaste con una segunda "tarea", no he probado las castañas asadas!!!, espero hacerlo algún día.

      Es verdad lo que dices del cambio climático, acá hace muchos años, cuando era niño, muchos!!!, recuerdo que terminábamos las clases y el verano duraba exactamente todo el espacio de las vacaciones, con un sol salvaje que dejaba la hierba amarilla de lo seca. Ahora tienes a cada rato pequeños inviernos y períodos de verano, que realmente no sabes que. Existe un chiste local, no sé si lo apliquen en otros lados, que el clima es como las mujeres, impredecible. Suele variar el género, obviamente, cuando lo cuentan ellas.

      Pero el tiempo ya cumplió su cometido y llegaron dos indicadores del invierno, por un lado unos escarabajos que suelen aparecer con las primeras aguas, "catzos"', y por otro la celebración de finados, del día de los muertos, con sus alimentos tradicionales, la colada morada y las guaguas de pan.

      Así que un saludo de lo mismo para allá!!!
      Pd. Gracias por las reseñas de libros tan maravillosas que pones, es un deleite darse un saltito, cuando el tiempo lo permite, por la Pequeña ciudad.

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    3. Perdón por la falta!!! era alcaldesa!!! :(

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