La Pequeña ciudad de P.

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jueves, 13 de junio de 2013

David Weidman: unknown & great artist

"I couldn't call myself an artist. And when I went out on my own, I still had trouble calling myself an artist. Now when people ask me what I do, I say: "Artist". I've finally come to terms that I can call myself an artist"

David Weidman

The Whimsical World of David Weidman And Also Some Serious Ones. California: Gingko Press, 2010

Artista, genio del cartoon moderno, la animación, la serigrafía, la tipografía, el cartelismo, etcétera, etcétera; todo esto y muchas más cosas, además de un tipo modesto, fue David Weidman. Nació en 1921 en Los Ángeles y estudió arte en el Jepson Art Institute; allí recibió clases de maestros como Chico MacCoy o Rico LeBrun. Finalizó sus estudios en la época álgida de los estudios Disney, en un momento de innovación y creatividad generalizada que se vivía en norteamérica tras la posguerra, pero que tenía un epicentro visible, Los Ángeles, la ciudad de las buenas ideas.

En los 50 comenzó su carrera en el campo de la animación. No sabía qué hacer, por dónde empezar, y tras finalizar su portfolio, su chica le dijo que probara en el mundo de la animación, donde ella ya había tenido experiencia previa. A Disney no le gustó su portfolio, demasiado poco convencional, más gráfico que realista, no se adaptaba a su perfil de dibujante (me alegro de que no cayera en sus manos). El propio Weidman lo definió así:

"They would draw animals like people...and we would draw people like animals"

Así que probó con John Hubley (de Hubley’s Storyboard Studios) con el que hacía ilustración publicitaria.


David Weidman. Storieboard para un anuncio publicitario de comida de perro

En 1956 se va con la UPA (United Productions of America) una factoría en la que además de stress creaba tantos personajes que no ha sido capaz de recordarlos; pocos años después llega un encargo de la mismísima Hannah Barbera, a quien pintó fondos para sus dibujos animados, ¿recordáis a Mr. Magoo? pues ésta y otras series de dibujos animados de los 50 y 60, llevaban sus ilustraciones.

Durante estos años intercaló trabajos de ilustración editorial con la animación, además de una película con Hubley, Finian's Rainbow, que por falta de financiación nunca llegó a grabarse. Weidman quería hacer piezas más personales, dejar de trabajar para los demás y hacerlo para sí mismo. Su esposa le sugirió llevar sus ilustraciones a otro soporte, él había estudiado grabado en Jepson y comenzó a crear sus propias obras como artista, lejos de estudios. De esta iniciativa salieron unas piezas muy similares a las de animación, pero el soporte ayudó a difundir aún más su trabajo. Actualmente pueden conseguirse algunas de estas láminas- reproducciones- en la web del autor.



Certificado de autenticidad de las réplicas de los trabajos de Weidman

Algunos de sus posters:

David Weidman. National Tomato Week, 1961

David Weidman

David Weidman
David Weidman

David Weidman
 David Weidman. Circus Animals Poster, 1968

Y algunas de sus ilustraciones:



David Weidman Prints

David Weidman. Flowers Serigraph, 1971

David Weidman. Bugs on Flower Serigraph, 1965

Y pasaron los 60, los 70, los 80 y Weidman continuó con sus planchas y sus espectaculares tintas creando nuevas series de posters. Era alucinante ver como desarrollaba nuevas fuentes tipográficas en función de los contenidos sobre los que versaban sus carteles, en los que el artista, expresó sus sentimientos y postura acerca de la sociedad cambiante en la que vivía- personalmente encuentro cierto punto de similitud entre Weidman y los carteles más tempranos de Ungerer-. David Weidman habla de sus carteles y de la recepción que tuvieron entre el público de la época:

“Some of my prints were instigated by having a feeling about a particular subject,”

Weidman montó una galería en La Cienaga Boulevard (West Hollywood, California), donde vendía sus grabados y posters. Mirad éste de 1968...

David Weidman. Shalom poster, 1968


Desde entonces Weidman ha llevado una vida tranquila, rodeado de su esposa, de su familia y de su gente más cercana. En una entrevista que le hicieron hace unos años, le preguntaban si ahora que tenía mucho tiempo libre veía dibujos animados, a lo que respondió que no, que no le atraían en absoluto, es más, le parecían aburridos. En esa misma conversación, declaró sentirse fascinado por los nuevos soportes artísticos- le parece fabuloso eso de pintar en las paredes- y constantemente ve trabajos interesantes de todo tipo de disciplinas.

Ginko Press, la editora californiana, publicó en 2010 un libro soberbio que recoge buena parte de la obra de Weidman. Una joya que no debería faltar en las baldas de toda aquella persona interesada en el mundo del diseño, la ilustración, la animación o la publi. Una auténtica maravilla de edición

The Whimsical World of David Weidman And Also Some Serious Ones. 
California: Gingko Press, 2010

The Whimsical World of David Weidman And Also Some Serious Ones. 
California: Gingko Press, 2010

Actualmente David Weidman cuenta 92 años y el corpus de su trabajo resulta tan moderno y visualmente impresionante como lo era hace cincuenta; su sensibilidad gráfica y la maestría en el uso del color sigue siendo igual de impactante, fresco y sorprendente, tal y como ocurre con sus coetáneos Charley Harper o Jim Flora. Otra de las bestias del Mid Century.

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