La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

sábado, 9 de junio de 2012

Plastilina

Hola a todos. Creo que hablo con conocimiento de causa cuando afirmo: la mayoría de los que paseamos por la Pequeña ciudad de P. "ya tenemos una edad". Es por ello por lo que hablamos con más asiduidad de: otros tiempos, otras épocas o de "cuando yo era pequeño", ¿no es así?. Pues por el bien de vuestra memoria y de la nostalgia hoy he salido a la calle y me he topado con uno de los iconos que nos retrotraen al menos 30 años.

Por aquellos entonces, todos eramos un poco más artistas gracias a inventos como el plumier de lápices Alpino, las ceras Manley, los rotus Carioca o la estupenda-fantástica y cabreamamás Plastilina Jovi, ¿o acaso no habéis tenido las manos sucias en vuestra infancia?. Demos un paseo por la memoria...


Plastilinas Jovi

¿Las recordáis, verdad? Pues todos estos bloques de plastilina pertenecen a la última generación, puesto que en los 70-80 eran más grandes. Los efectos secundarios de su amasado y modelado ponían a las madres- padres excesivamente nerviosos, no se todavía si por la habilidad de esta masa a pegarse sobre cualquier superficie (inesperadamente) o porque las uñas de los "amasadores" se rellenaban del amalgama de colores, dejando en evidencia a los adultos cuando agitabas tus manos con vigor para saludar al vecino. Una guarrería, pero de las buenas, de las divertidas, pero sobre todo una guarrería que permitió a un montón de artistas dar vida a estos tacos a través de la animación.

Para ello tenemos un estupendo documento gráfico de los 80, que anunciaba un paso adelante en la evolución de este material imprescindible para el desarrollo de la infancia. La nueva plastilina, ¡la que no mancha las manos!. Atentos:






Superchulo, ¡¡Qué tiempos!!. Aunque hasta aquí todo resulta como muy evocador, nostálgico, divertido y muchas más cosas positivas, el material en cuestión, tenía un terrible punto negro; era verde o negro, tal vez con trazas de marrón, era color raro. El color raro era el resultado de la combinación de todos los colores que tenías en casa, y cuando la masa del raro se hacía mayor era hora de dejar de trabajar porque ya no había suficiente plastilina de colores "de verdad". A esto le seguía: -Yo esta, ya no la quiero. Necesito amarillo, ¡pero es que esta no sirve!. En fin, un drama= plastilina aparcada hasta próxima temporada.

Era divertido y por salud mental, creo que todos deberíamos haber seguido llevando un trocito de plastilina escondida allí a donde vayamos, como cuando de pequeños saliamos de casa con una bolita y de camino al cole te parabas a hacer alguna figurita, o en el bus, de vuelta a casa con tu bolita convertible en el mejor de los juguetes del mundo. En esa época las cosas eran más sencillas, ¿en qué momento dejamos de llevarla?.

Ha sido divertido recordar los tiempos de la "plasti" y todo gracias a una imagen que me encontré al salir de casa esta mañana.


Jovi Bus

Jovi Bus

Se trata de un antiguo autobús escolar convertido en un taller de creación artística, que va por aquí y por allá haciendo pasar a los niños un rato divertido y quién sabe, el momento en el que deciden que serán artistas de aquí a la eternidad.

Un placer haber vuelto a casa con este fabuloso bus de la memoria.


Funtes:


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