La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

miércoles, 20 de julio de 2011

La pobreza de unos...

será siempre la riqueza de otros, o por qué no, la biblioteca de otros. Hace unos meses, con la llegada del buen tiempo, mucha gente se decide a "redecorar" su vida, en Andalucía se calean las casas, en las grandes ciudades se pinta el interior de los pisos y ya que estamos metidos en faena, se aprovecha para hacer limpiecilla general...hábitos cada vez menos litúrgicos y rituales.

Caminábamos por el barrio cuando de repente vimos una bolsa medio volcada que dejaba entrever unos libros; me acerqué, me agaché y allí estaba, Ana Tarambana de Lauren Child expulsada de un hogar infantil en pleno verano, como los perritos que se abandonan. Como la curiosidad y los libros son dos males unidos a mi persona, seguí desenterrando personalidades, atentos a la lista: Babar, Ratón de Campo & Ratón de ciudad, Noemí Villamuza o un clásico americano, Rápido como un grillo- del que hablaremos con más detenimiento en otra ocasión. Ahí va la prueba:

Libros de la calle. Barcelona, 2011

LittleMema se agachó más y allí estaban, al fondo del baúl de tesoros de plástico negro, había un par de ejemplares de facsímiles de libros desplegables del XIX.


En el zoo, Anaya 1991 y Teatro de los niños de Montena de 1981

En el zoo

En el zoo; trad. Alberto Jiménez Rioja. Madrid: Anaya, 1991


Edición facsímil de un libro escenario del siglo XIX, que nos muestra un recorrido por el zoológico. Las imágenes son esculturas de papel que dan efecto tridimensional. Este tipo de libros eran un género introductorio y didáctico para el teatro y reflejaban el gusto decimonónico por estos materiales bibliográficos híbridos, entre el juguete y el libro.

En el zoo; trad. Alberto Jiménez Rioja. Madrid: Anaya, 1991


En el zoo; trad. Alberto Jiménez Rioja. Madrid: Anaya, 1991

En el zoo; trad. Alberto Jiménez Rioja. Madrid: Anaya, 1991

Los antecedentes de estos libros- dice Hildegard Krahé en la introducción del libro En el Zoo, facsímil de un libro alemán del XIX publicado por Anaya- son el último eslabón de una tradición popular que se relaciona de un modo activo, con imágenes impresas sobre papel, cuyo antecedente son unas aleluyas coloreadas para recortar y pegar de mediados del XVIII.


Teatro de los niños

Teatro de los niños: cuatro escenas de cuentos infantiles con nuevos decorados y textos de Franz Bonn. Barcelona: Montena, 1981

Teatro de los niños: cuatro escenas de cuentos infantiles con nuevos decorados
 y textos de Franz Bonn
. Barcelona: Montena, 1981

Teatro de los niños: cuatro escenas de cuentos infantiles con nuevos decorados
 y textos de Franz Bonn
. Barcelona: Montena, 1981


Teatro de los niños: cuatro escenas de cuentos infantiles con nuevos decorados
 y textos de Franz Bonn
. Barcelona: Montena, 1981

Se trata de una reproducción de un libro de 1878 editado en Alemania por J.F. Shreiber. Contiene cuatro desplegables que representan fragmentos de las siguientes obras: Caperucita roja, Hansel y Gretel, La santa noche de Navidad y La noche de Reyes

A finales del XIX se vivió la edad dorada de los teatritos móviles. Ya en las primeras décadas del siglo había un gran interés por los teatros de papel en ciudades como Viena o Londres, en ésta última fueron apareciendo múltiples versiones de la clásica muñeca de papel para vestir y en Viena se publicaron los primeros libros juveniles con ilustraciones móviles, desarrollados a partir de los “cuadros vivientes” por un lado y de las tarjetas de felicitación Biedemeir- mecanismos de accionamiento y transformación- por otro. Un activo impresor londinense, publicó en 1855 sus tres primeros libros con escanas animadas: Robinson, Aladino y Caperucita Roja.

Como veis, la calle es una biblioteca de guardia. Me siento muy afortunada por el hallazgo, que no es el primero y espero que no sea el último. Los libros estaban solos, despojados de sus lectores- como los muñecos de Toy Story, que un día dejan de servir porque los niños crecen-. Alguno de estos lectores se tomó en serio el concepo de manipulación y arrancó algunos de los personajes de Teatro de niños, fijaos en la escena del oso, frente a él hay una pierna de un niño que ha desaparecido de la escena!! en cualquier caso, su valor es incalculable en esta pequeña ciudad.


Más info sobre la evolución de los libros desplegables- móviles- pop up en un fantástico artículo del Banco del Libro: 

2 comentarios:

  1. Oh me encanta. Que suerte!!!! Piu, ya me hubiera gustado encontrarmelos. Yo una vez al lado de casa también tiraron un par de libros de Pitti Bartolozzi la hija de Salvador de Bartolozzi, editados en los años 40. Y estaban nuevos para estrenar!!!!

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  2. Como ves, el del zoo está un poco trastocado, pero los otros estaban impolutos...una alegría!!. ¿Quién dijo que los tesoros estaban en cofres bajo el mar? en Barcelona, en Sant Pere también se pueden encontrar tesoros, solo hay que mantener alerta el tercer ojo : ) , ese que crece en alguna parte del cuerpo de unas "atrapadas" de los libros como nosotras.

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