La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

lunes, 27 de junio de 2016

A la sombra de Adrienne Adams

sombra
2. f. Imagen oscura que sobre una superficie cualquiera proyecta un cuerpo opaco, interceptando los rayos directos de la luz.

Miren, así se las gasta la RAE cuando le preguntamos qué es eso de la sombra. Si para nosotros resulta un tanto farragoso de explicar y comprender ¿qué cara va a quedárseles a los pequeños lectores cuando descubran esta acepción para definir algo tan complejo? El caso es que a lo largo de la historia ha habido muchas mujeres preocupadas por enseñar al mundo cosas importantes, cosas como la ciencia, conceptos que aparentemente son muy sencillos pero que necesitan una explicación para poder llegar a todos. Les hablo de personajes de nuestro país como Doña Angelita (precursora de los dispositivos móviles allá por los 40) o Margarita Salas (imprescindible en el panorama científico del siglo pasado con su descubrimiento de ADN Polimerasa). 

Mientras en España evolucionamos a ritmo muy lento, en lo que a ciencia se refiere, en países como EE. UU. no solo se fomenta más la investigación, sino que además se divulga ¿y cómo? pues de una manera sencilla y pedagógica para que llegue al mayor número de usuarios posible. Si hemos de hablar de LIJ y libros de divulgación científica hemos de pasar obligatoriamente por las manos de la autora Helen Borten, quien junto al astrónomo Franklyn Mansfield Branley, creó la archilaureada colección de libros infantiles-juveniles Let's-Read-and-Find-Out Science con la que han aprendido las claves básicas de la ciencia millones de niños americanos y que recientemente ha comenzado a reeditar Flying Eye Books. Por otra parte y si cabe, más desconocida aún que la Borten por las tierras del jamón ibérico es Adrienne Adams, una autora e ilustradora americana de principios del XX que ilustró libros infantiles desde los años 40 y dejó tras de sí una fabulosa bibliografía que incluye entre otros galardones, dos premios Caldecott.

Pero entre todos sus libros, hay uno que en esta casa ilustrada nos vuelve locos, y ese es What Makes a shadow? un libro infantil de los 60 que fue concebido y ejecutado a cuatro manos: texto de Clyde Robert Bulla e ilustraciones suyas. ¿Quieren conocer la sombra de Adrienne Adams? Pues pasen y vayan con cuidado, siempre por la sombra.


What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

Aunque el bagaje lijero de Adrienne Adams tocó más palos que el flamenco: adaptaciones de clásicos de los Grimm, de H.C. Andersen o libros ñoños para aspirantes a princesas, Adams incluyó entre sus libros un ejemplar en el que se explicaba a los pequeños lectores de dónde procedían las sombras ¿Qué es la sombra? ¿Cómo funciona? en el que la ilustradora americana trabajó con una línea de ilustración poco habitual para los libros infantiles que acostumbraba a hacer. Ha de tenerse en cuenta que la autora procedía y se había formado en el mundo del diseño gráfico (estudió en la escuela de Nueva York en los años 20 y de allí salieron ilustradores como Tomi Ungerer o Ivan Chermayeff) algo que sin duda marcó su línea de ilustración y que en este libro la hizo destacar por su sensatez gráfica y su manejo del color, un auténtico ejercicio de equilibrio y buen gusto en la elección de su paleta gráfica. Si más, pasemos a la tripa.

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

What Makes a shadow? Clyde Robert Bulla; il. Adrienne Adams. NY: Crowell, 1962

Dean es el mote por el que Adrienne era conocida entre sus amigos y su circulo de trabajo. Fue una artista- ilustradora-grafista igual de longeva que de prolífica, ya que vivió 96 años en los que tuvo tiempo de hacer más de 30 libros infantiles (6 de ellos escritos e ilustrados íntegramente por ella). Adrienne después de formarse en la American School of design trabajó como freelance con diferentes empresas para las que hacía patrones de textil, pintaba murales o diseñaba tarjetas de felicitación. En los 40 conoció al que sería su marido y que casualmente era autor de libros infantiles. A partir de la llegada de su primer hijo, el romance de la artista con los libros infantiles ya fue eterno, y de ese amor por los libros, la ilustración y los niños salió este tesoro que hoy comparto con ustedes.

Espero que no haya quedado duda alguna acerca de la formación de las sombras, porque les aseguro que no hay un libro mejor que el que están viendo para explicárselo. Un descubrimiento científico donde los haya y una mujer ilustrada de esas que hicieron historia.

Y recuerden.... vayan por la sombra.


Más sombras, ciencia, científicas y blablablá:



domingo, 26 de junio de 2016

Súper Súper Héroes

Alexandre Clérisse

En esta casa ilustrada somos poco empáticos con los superhéroes. Somos más de héroes con capa remendada, más de aquellos "héroes de barrio" a los que cantaba Kiko Veneno. A veces las cosas cambian, sí, por extraño que resulte, a veces, vemos las cosas de otra manera y nuestra curiosidad enloquece de entusiasmo con elementos que aparentemente habíamos descartado de nuestras vidas( como el caso de los superhéroes en la mía).

Jamás dedicaré un minuto a releer los antiguos tomos de Capitán Trueno. Jamás. Pensaba que tampoco tendría que dedicar ni un minuto más de mis lecturas a tipos como El hombre Lobo, Flash Gordon o incluso a La mujer maravilla, pero me equivoqué.

La ilustración del francés Alexandre Clérisse me ha obligado a dar un giro de 360º a los esquemas mentales que poblaban mi cabeza hasta la fecha. Él ha hecho posible este cambio de rumbo, ya que con una mano de color y una perspectiva diferente, ha conseguido hacerme sentir atracción por un personaje al que nunca he tenido la menor estima: El hombre enmascarado (aka Phantom) ¿Cómo se quedan?

Le Fantôme, conocido en nuestro país como El hombre enmascarado, fue un héroe creado en 1936 por Lee Falk. Hace un par de años, el autor del cómic Souvenirs de l'empire de l'atome, dedicó su tiempo a ahondar en el mundo del cómic clásico, recuperando personajes de antaño como Fantôme. Clérisse envuelve las escenas del héroe en color y desdobla o descompone su imagen de tal manera que sitúa al lector en una escena propia de un videojuego. Es puro dinamismo, Phantom ha dejado de ser un dibujo plano, un personaje anticuado y añejo para convertirse en un superhéroe que huele a futuro. Así es el nuevo Hombre Enmascarado: jovial, enérgico, ligero y nostálgico, no vayamos a olvidar que ya tiene sus años.

A excepción de mi debilidad por La Masa, que me toca la fibra sensible por proximidad cronológica, los superhéroes nunca han sido santos de mi devoción. Pero las cosas cambian gracias a la mirada y el color de ilustradores como Alexandre Clérisse, un color que sin duda me ha llevado a otra de las bestias de la banda diseñada, Brecht Evens.

Clérisse estudió ilustración y comunicación visual en Aurillac y posteriormente en Angoulême. Ha publicado varios cómics junto a Thierry Smolderen y entre los clientes que han contado con sus trabajos están el propio festival de Angoulême (FIBD), Rock en Seine, o Canson.

Desde aquí, animo a todos aquellos ilustradores que estén en dique seco, o en su defecto, en huelga de lápices caídos, que retomen estos viejos personajes al igual que lo hizo el camarada francés. Sería fantástico ver un catálogo actualizado de todos estos personajes.

Mientras tanto, lean cómics. Son una opción de lectura fresca para el verano que nos espera.

domingo, 12 de junio de 2016

Por un caminito va caminando

“El pájaro del que voy a hablar es el búho. El búho no ve de día y de noche es más ciego que el topo. No se gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca.

La vaca es un mamífero, tiene seis lados, el de la izquierda, el de la derecha, el de arriba y el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo del que cuelga una brocha. Con esa brocha se espanta las moscas para que no caigan en la leche.

La cabeza sirve para que le salgan los cuernos. Y además porque la boca tiene que estar en alguna parte. Los cuernos son para luchar con ellos.

Por la parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se le pueda ordeñar. Cuando se le ordeña la leche viene y ya no se va nunca. ¿Cómo se las arreglará la vaca? Nunca he podido comprenderlo. Pero cada vez sale con mayor abundancia.

El marido de la vaca es el buey, el buey no es mamífero. La vaca no come mucho, pero lo que come lo come dos veces, así que ya tiene bastante, cuando tiene hambre muge, y cuando no dice nada es que está llena de hierba por dentro.

Sus patas le llegan al suelo. La vaca tiene el olfato muy desarrollado, por lo que se puede oler desde lejos, por eso es por lo que el aire del campo es tan puro.”


El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

Antes de que se hagan una idea equivocada he de decir a aquellos que no conozcan el texto con el que arranca el post, que esta frescura y brillantez a la hora de definir al mamífero no es cosa mía. No, desgraciadamente yo no cuento con ese gracejo, porque si así fuera, ahora no estaría aquí sino en el Musée Pédagogique de París, que es donde ha acabado esta fantástica redacción de un nene francés de 8 años.

El caso es que no podía dejar de mencionarla al hablar de vacas, porque si hay una vaca en el mundo que me guste, esa es la que han visto descrita al principio de este post, aunque de un tiempo aquí, he encontrado otra vaca digna de mención. Se trata de la vaca que sale del libro de Hélène Rice y Ronan Badel El mejor libro para aprender a dibujar una vaca, una obra maestra en lo que a métodos y tutoriales se refiere.

Pero ¿por qué es el de Rice & Badel el mejor de los libros para aprender a dibujar vacas? pues porque estos dos maestros han sido capaces de aunar en un solo álbum, dos fórmulas infalibles con las que lectores, aprendices de ilustradores, diseñadores y futuros ganaderos podrán tener vacas por doquier con un mínimo esfuerzo, un lápiz, una goma y una pequeña dosis de paciencia. Una vez reunidos todos estos elementos, los interesados en compartir su vida con un bovino solo tendrán que decidir que sistema quieren: el inmediato o el del temple. Antes de que elijan el suyo, ¿no deberían saber de qué va cada uno? pasemos a los pormenores.

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

Dicen las malas lenguas que en la vida hay dos tipos de personas: los que se duchan por la noche y los que se duchan por las mañanas. Pues en esto de dibujar una vaca nos encontraremos con una situación similar: por una lado están los que piensan que dibujar la vaca es coser y cantar; por el otro, los que creen que las cosas necesitan su tiempo y que la paciencia es la clave del éxito. ¿Y ustedes? ¿Qué tipo de vaca son? la vaca rápida, impetuosa y un tanto alocada o la vaca mansa que pace serena en un prado apacible?

No sería justa si no les advirtiera de los peligros y responsabilidades que entraña vivir con una vaca. Hace años María Elena Walsh hizo una tentativa de alerta con Dailan Kifki, un libro en el que se nos explicaban los pormenores e inconvenientes de convivir con un paquidermo ¿recuerdan? pues lo de vivir con la vaca es un poco así, pero por momentos incluso puede resultar un tanto peligroso. ¡No se asusten! y como bien dicen los autores del libro ¡Mantengan la calma!, pero sobre todo, no olviden llevar siempre encima una goma de borrar. Por lo que pueda pasar.

Otra particularidad de este manual es la del acertijo visual. El lector ve cosas que poco tienen que ver con vacas; díganme ustedes si por el formato, este álbum más que de vaca no podría ser de un cocodrilo ¿no les parece? recuerden las Lágrimas de cocodrilo de André François ¿eran así? supongo que será por eso por lo que esta vaca me recuerda tanto a un cocodrilo.

Sea lo que fuere lo que oculta en su interior, El mejor libro para aprender a dibujar una vaca es un álbum fantástico para recetar paciencia. Desde el humor y con un dibujo de línea muy sencillo, Badel aporta con su dibujo la ironía que Hélène Rice oculta tras sus palabras aparentemente inocentes. El verde lo es todo por momentos y el amarillo se presenta fugaz como diente de león. Y es que a El mejor libro..., le sobran motivos para serlo.


El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca. Hélène Rice; il. Ronan Badel. Granada: Barbara Fiore, 2016

Así que ya saben, si tienen gallinas, algún que otro conejito y están pensando en tener una vaca ¡No vayan a la feria del ganado a comprarse un ternero! pásense por su librería más cercana y adquieran un ejemplar como este. Créanme, esta vaca de manual les evitará problemas en el futuro. No consume tanto como las otras y se la puede llevar de viaje en el equipaje de mano. ¿Qué más se le puede pedir a una vaca? ¡ah! bueno sí, de la leche ya hablaremos en otro post. Aquí es que somos más de soja.


Más vaca, más risas en:

jueves, 9 de junio de 2016

Perdóname luna

The moon seems to change. Franklyn Mansfield Branley; il. Helen Borten. Thomas y. Crowell Company, 1960


Enviste la luna como enviste el toro
la luna menguante carente de amante, carente de todo.
Qué sabe la luna, cuando soy sincero?
Si una vez te quise, o si aún te quiero?

Qué sabe la luna cómo yo me siento,
si hasta la armadura se me ha puesto oscura de llorar por dentro.
Dudo que la luna pueda saber cuáles son mis dudas, si ni yo las sé!

La luna lunera no brilla en mi cielo, ya no hay cascabeles pa'su sonajero.
Yo desde mi tumba convertida en cuna, vuelvo pa'decirte:
Perdóname luna, perdóname luna.

Enviste la luna como enviste el toro,
con y sin motivo,
sé que te quería,
que me siento solo.

Sabe bien la luna
que sin ti no vivo,
que no puedo verte
pero no te olvido!

Qué sabe la luna del triste payaso,
que al callar otorga, firmes a la horca que le da el fracaso.
Dudo que la luna pueda saber
cuáles son mis dudas, si ni yo las sé!

La luna lunera ...

La luna lunera ...

Perdóname luna, perdóname luna

Silvia Pérez Cruz. Las Migas





Poco más que decir que lo que les ha dicho la luna de Helen Borten y la voz de Silvia Pérez Cruz. Todo rezuma Lorca y el vello se eriza. Disfruten de la luna.


Más luna y más migas:


**Para P alta. Por la que nos queda por ilustrar.

martes, 7 de junio de 2016

Dos fuerzas, dos tintas: Ungerer por Icinori

ICINORI

A estas alturas del partido es muy posible que todos ustedes sepan ya quien es mi ilustrador de cabecera- aunque más que de cabeza, es de corazón- porque ¿lo saben, verdad? sí, sí, no ha habido cambios. La decisión es inamovible. Tomi es el dueño de mi corazón ilustrado y siempre será así, pase lo que pase.

A veces pasan cosas. En ocasiones muy contadas salen a la luz proyectos e ilustradores que consiguen emocionarme y hacerme temblar. Hace unos años sentí todas esas cosas con ATAK, al que coloco sin dudar en el segundo puesto del podio tras el padre de Los tres bandidos, pero ¿y el tercer puesto? ¿Quién o quienes han llegado hasta ese lugar? pues ni más ni menos que el colectivo ICINORI. Ya no van a olvidarse del ranking ¿verdad?

Pero como las cosas pasan, esto no iba a quedarse aquí. ¿Cómo se quedarían si les contara que dos de los tres del podio están unidos por una Riso? pues sí queridos lectores. La magia ha obrado este milagro ilustrado con el que estoy segura que el abuelo Tomi estará más que satisfecho.

Se trata de una serie de homenaje a Ungerer que 
Mayumi Otero y Raphael Urwiller han hecho con Riso para el museo del ilustrador. A propósito de una exposición de juguetes del alsaciano, ICINORI ha compuesto unos carteles a dos tintas que recogen algunos de los personajes y juguetes de Ungerer. Miren, miren:

ICINORI

ICINORI

ICINORI

Los amantes de Ungerer no podrán quejarse en lo que a golosinas ilustradas del autor se publican. En los últimos años hemos podido disfrutar de muchos de sus clásicos de los 60 gracias a la fantástica labor de recuperación de Phaidon, pero además, han visto la luz trabajos poco o nada conocidos del ilustrador, en ediciones de pequeño tiraje y más próximas al coleccionismo de arte que al de la pasión ilustrada. Es el caso de algunos de los dibujos de infancia que publicó Nieves o los carteles de Icinori que acabo de mostrarles.

En definitiva, una suma de fuerzas con un resultado único. Ya saben, disfruten por duplicado. Esto no ocurre muchas veces.


To Icinori & Ungerer en:

http://icinori.com/portfolio/tomi-ungerer/



domingo, 5 de junio de 2016

Adiós Cassius Clay

Jean-Michel Basquiat. Cassius Clay, 1982 (Gagosian Gallery)

Anoche colgó sus guantes The Greatest, el hombre que enseñó a bailar al mundo con sus puños y sus palabras. El que volaba como una mariposa y picaba como una abeja, ese era Cassius Clay.

Jean-Michel Basquiat lo incluyó en su particular altar de héroes, reyes y santos afroamericanos, y por lo tanto, lo remató con corona como ya había hecho con músicos como Charlie Parker, Miles o Duke Ellington y otros atletas como Jesse Owens.

Hasta luego Muhammad Ali. No dejes de bailar nunca.




Fuente de la imagen y más info en:

jueves, 2 de junio de 2016

Un acercamiento al porvenir

Adiós al provenir: carta a Ángel Ossorio. Manuel Azaña; il. de Manuel Flores.
Valencia: Media Vaca, 2015


«Si un día llega a nuestro planeta un ser inteligente, procedente de Sirio- quiero suponer que viene de otro planeta, porque lo que es en el nuestro el número de hombres inteligentes ha disminuido de modo alarmante, y no es seguro encontrarlos con facilidad cuando se trata de examinar el problema de España […].»
Manuel Azaña. Discurso en el Ayto. de Madrid, 1937


Las cosas extraordinarias no se someten a la norma. Adiós al porvenir no lo hace. Es un fuera del orden, de hecho solo tienen ustedes que buscar su prólogo para poder verificar mis argumentos. El porvenir que se nos va a cada página que leemos de este fabuloso libro, lleva el principio al final; es un ¿epipólogo? o como cada lector tenga a bien llamarle, pero lo que es, seguro, un texto brillante, vigoroso y concluyente que ilustra con palabras los más de 120 dibujos con los que Manuel Flores da vida a Azaña, y a un singular grupo de gente que orbitaba alrededor de la revista satírico-humorística Gutiérrez.


Adiós al provenir: carta a Ángel Ossorio. Manuel Azaña; il. de Manuel Flores.
Valencia: Media Vaca, 2015

Adiós al provenir, decía Azaña con su cara de cantatriste en su carta a Ángel Ossorio. ¡Porvenir campeón! lo que el gaditano Javier Ruibal cantaba en su Ojos de almendra. ¡Ay del porvenir! Bendito barrio. Bendito libro.

Seguimos leyendo. Si les mata la curiosidad, recuerden "la triple R" de Negrín: Resitir, Resistir, Resistir. Sean pacientes.


martes, 24 de mayo de 2016

Los carteles de Shigeo Fukuda

Shigeo Fukuda. Poster for children’s clothing made by Nippon Rayon Co. Ltd.
Graphis Annual 66/67

Shigeo Fukuda nació en Tokio en 1932 era miembro de una familia de fabricantes de juguetes. Orientó sus estudios hacia las artes aplicadas y en 1956 se graduó en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio.

Fue un reconocido cartelista del Mid-Century. El reconocimiento le llegó en 1967 cuando una pieza suya fue seleccionada como cartel oficial para la Exposición Universal de Osaka de 1970. Entre la particularidades del versátil artista japonés, está la creación de ilusiones ópticas, técnica que aplica tanto a las imágenes de sus carteles como a sus esculturas.

Su obra ha dado la vuelta al mundo y se le considera uno de los padres del cartelismo. 
Pero sin duda, lo más importante, es que sus diseños transforman ideas complejas en obras asombrosamente sencillas, un don del que gozan solo los maestros grafistas.

Fuente de la imagen:

http://flashbak.com/30-vintage-japan-illustrations-1950s-1970s-40016/


lunes, 16 de mayo de 2016

Y en un despiste el cocodrilo...

En ocasiones el destino, al igual que el cocodrilo, despedaza a sus presas girando violentamente sobre sí mismo. Dicho así, resulta un tanto tétrico para un arranque, pero ustedes ya conocen eso de "la realidad supera la ficción" y habrán visto algún que otro documental de la 2 donde alguien trataba de arrebatar a alguien de las fauces de un cocodrilo. Pues la historia que guarda este cuento no es menos voraz ni cruenta.

No teman, el cocodrilo está controlado.

Acérquense a sus pantallas, comienza la Historia d'un cocodril despistat -Historia de un cocodrilo despistado- de Albert Ràfols-Casamada (colección Contes per Clara, 1).



Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada.
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Cada 11 de agosto durante la festividad de Santa Clara, Albert Ràfols-Casamada- pintor, poeta y uno de los creadores de la escuela de arte y diseño barcelonesa Eina- escribía y pintaba un cuento para su adorada sobrina Clara. Y así durante casi dos décadas.

El cuento que vemos en el post, un facsímil del de 1967, es un sencillo y brillante acordeón de 5 cuerpos en el que el pintor cuenta a su sobrina la historia de un cocodrilo muy muy distraído. Este, un día se echó a andar y cuando se dio cuenta estaba en medio del desierto. A partir de aquí y con apenas unas cuantas palabras, Ràfols introduce en el cuento el concepto de oasis en forma de botella de Coca Cola, elixir que salvará de la deshidratación al reptil con una especie de moraleja en la que se recomienda a los lectores no salir de casa sin un abridor por aquello de que si se encuentran una botella de cola en el desierto, tengan algo para abrirla.

No dejen de seguir al cocodrilo...


Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002.
Edición facsímil de la original de 1967

Albert Ràfols- Casamada se había iniciado en la pintura dentro del movimiento postexpresionista y figurativista, evolucionando constantemente hacia lo abstracto. El dibujo de este proyecto de colección de cuentos infantiles para Clara, es sencillo, con trazo ligero y descuidado en tinta negra, al igual que la caligrafía, que se zambulle en medio de la ilustración sin pautas ni norma alguna. Los personajes son entrañables: el cocodrilo con el pañuelo en la cabeza, la nena con sombrero y coletas, el pájaro que dice Piu Piu, etc

Historia d'un cocodril despistat. Albert Ràfols-Casamada. 
Barcelona: Cocodrils anònims, 2002. Edición facsímil de la original de 1967

Albert Ràfols- Casamada nació en 1923 en Barcelona e inicialmente estudió arquitectura, disciplina que no tardó en abandonar para experimentar en otros campos de las artes plásticas. En 1950 se fue a París gracias a una beca del gobierno francés, donde decidió instalarse junto a su esposa la pintora y grabadora Maria Girona i Benet.

En 1967, tomando como referencia la contribución pedagógica de la Bauhaus, fundó la escuela Eina junto a un selecto grupo de intelectuales, profesores y artistas. Fue profesor y director durante 17 años. Fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 2003, Premio Nacional de Artes Visuales de Cataluña además de ser distinguido con la Creu de Sant Jordi y la Legión de Honor francesa o el titulo de académico honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El artista creador de Eina, muere en 2009 y su esposa 6 años más tarde. Y hasta aquí el cocodrilo despistado ¿o no? me temo que no, que este es el final de un delicado y entrañable cuento infantil, pero no el final de la historia. El post de hoy, además de traerles una rareza de cuento/libro de artista, trae detrás una historia más despiadada que las filas de dientes del cocodrilo. Y digo despiadada y seguro que me quedo corta. El caso es que tras la muerte del matrimonio Ràfols, la polémica ha perseguido a la pareja y no por motivos artísticos, sino familiares. El año pasado y por vía de apremio, las autoridades representantes de la Biblioteca de Cataluña se personaron en el renovado mercado de Encants Vells de Barcelona para tratar de impedir la desaparición de los fondos pertenecientes a la biblioteca personal del matrimonio de artistas.

El reparto de la herencia, la falta de comunicación entre la administración y las partes de la familia, el mal criterio de tasación al que se sometió la biblioteca (el "tasador" estimó que había demasiados libros de bolsillo y catalogó a la biblioteca como "instrumental" desestimando la adhesión del fondo a la Fundación Eina), bla bla bla, hizo que cientos de manuscritos, bocetos, folletos y otro material bibliográfico acabara esparcido en el suelo de uno de los puestos del mercado. Un comerciante había adquirido todo lo que quedaba en la casa del matrimonio por apenas 2000 euros que pagó a una de las sobrinas, material que durante días estuvo literalmente "tirado" en el mercado de viejo hasta que alguien reparó en ello y lo puso en conocimiento de las autoridades.

Una serie de catastróficas desdichas ha rodeado a la malograda biblioteca de la pareja de artistas, que finalmente se ve que ha sido adquirida por las instituciones culturales catalanas. El despropósito tuvo lugar en agosto del pasado año y unos meses después la BC anunciaba a bombo y platillo la recuperación de los fondos. En cualquier caso, creo que no recuerdo barbaridad de tal calibre en los años que tengo.

Es obvio que la sensibilidad no se hereda; también lo es que los libros no son un "goloso patrimonio", si hay cash por medio. Es doloroso que la gente a la que legas tus recuerdos se deshaga de ellos de la manera más chabacana posible. Pero lo más triste es pensar que esa biblioteca, un acervo de valor incalculable por su singularidad, un pedazo de historia de las artes visuales de nuestro país, cayera en manos de alguien tan desaprensivo, ambicioso y sobre todo tan poco ilustrado, algo que sin duda entristecería y abochornaría sobremanera a sus tíos.

Y en un despiste del cocodrilo, alguien se llevó la biblioteca (quédense tranquilos, la desaprensiva sobrina cocodrilo no fue la pequeña Clara).


domingo, 1 de mayo de 2016

Zig-Zag has grown!

I don't wanna have to shout it out
I don't want my hair to fall out
I don't wanna be filled with doubt
I don't wanna be a good boy scout
I don't wanna have to learn to count
I don't wanna have the biggest amount
I don't wanna grow up
I don't wanna grow up. 
Ramones


Todo lo que empieza con una canción de Ramones acaba bien. Eso es así. Y no, no es que me niegue a crecer, a mí la vida me llegó así de pequeña, yo me niego a hacerme mayor, como bien decían Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.

Pero inevitablemente, cuando hablamos de hacerse mayor, pensamos en envejecer, en cómo el paso del tiempo hace mella en nuestros envoltorios. Hablando del paso del tiempo, pronto se cumplirán 4 años de la llegada del primer ¡Oh! ¡Un zig-zag! a la Pequeña Ciudad, aquel fanzine tan salado del ilustre Sr. Ladrillo que nos hablaba de rectas, verticales, horizontales y curvas sinuosas ¿lo recuerdan? ¡cómo olvidarlo! Pues bien, el caso es que se nos ha hecho grande, ¡sí! el fanzine ha crecido para convertirse en un fabuloso álbum que incluye nuevas páginas, nueva encuadernación y sobre todo viene con enormes ganas de colarse en todas las estanterías de los amantes de la ilustración. Hagan sitio entre sus baldas que llega ¡Oh! ¡Un zig-zag!


¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016

¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016


Porque el Zig-Zag de Ladrillo ha crecido en manos de la nueva editorial madrileña Silonia, una casa editorial que hasta el momento ha conjugado en su catálogo obra de ilustradores y artistas contemporáneos junto con la recuperación de clásicos como los del húngaro László Réber o de la americana Dahlov Ipcar.

La editorial apuesta por esta pieza de Ladrillo, como herramienta para introducir a los más pequeños en la forma y el color a través de una aproximación intuitiva a las principales preocupaciones del arte contemporáneo, algo que si duda se hará efectivo en el momento que cualquier lector sostenga entre sus manos este álbum de 21x21 con el que seguro quedarán prendados. Veamos algo más del sinuoso mundo a cinco colores de ¡Oh! ¡Un zig-zag!


¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016

¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016

¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016

¡Oh! ¡Un zig-zag!. Antonio Ladrillo. Madrid: Silonia, 2016

¡Ondular! ¡Ondular! ¡Ondular! eso es lo que da ganas de hacer este libro, convertirse en una de sus líneas llenas de color y ponerse a serpentear por la vida adelante ¿No les apetece? bueno, si son ustedes menos danzarines pueden quedarse en horizontal, descansando. Hay para todos, hasta para los más cotillas, que podrán reunirse para señalar sin disimulo mientras los amantes del riesgo permanecen haciendo equilibrios. Pero da igual lo que les cuente, lo que tienen que hacer es sumarse al viaje de ¡Oh! ¡Un zig-zag! y embarcarse en una estupenda aventura de formas y colores que marcará su ilustrada vida.

Y es que sin duda, estamos ante un año muy ladrillero, ya que acabamos 2015 con el fantástico A wonderful world publicado por Apa Apa, seguimos con el recién comentado Zig-Zag de Silonia y esto no acaba aquí, ya que los italianos Nortari acaban de publicar otro fantástico álbum del alicantino llamado Montagnes. No pierdan de vista a Mr. Brick, porque guarda muchas sorpresas entre sus botes de pintura, sorpresas de color con las que los amantes y apasionados del mundo ilustrado satisfarán sus exquisitos paladares. Mientras tanto, disfrutemos de estas joyas y vitaminicémonos para lo que está por venir.

Lo dicho: que ustedes lo ondulen bien... ¿o lo zigzageen?; da igual, hagan lo que hagan, pongan un Ladrillo en sus vidas.



Todo sobre las líneas inquietas y colores crujientes en:

Feliz Día Internacional del Trabajo

La fera ferotge de Ovidi Montllor por Miguel Pang Ly


Salgan a la calle, háganse oír y reclamen sus derechos como trabajadores. Hoy es un día de lucha por un futuro laboral digno.

¡Salud y feliz Primero de Mayo! 



Fuente imagen:
http://www.miguelpang.com/portfolio/la-fera-ferotge/

lunes, 25 de abril de 2016

Donald Crews de la A a la Z

En los últimos años, la proliferación de escuelas de ilustración así como de editoriales que publican libros ilustrados es una realidad que ha influido de manera notoria en la calidad de los proyectos que llegan a las mesas de novedades. Hay quien habla de sobreproducción; hay quien habla de exceso de ilustración- ¿por qué cualquier historia ha de ser ilustrada?; hay quien estima poco aconsejable publicar hasta el empacho todos los trabajos de determinados dibujantes o por el contrario, hay quien estima poco riguroso publicar "primeros proyectos" de ilustradores recién salidos de escuelas formativas.

Este último grupo es en el que nos pararemos. Supongo que relativizar es más sano que afirmar categóricamente que un ejercicio o proyecto de escuela es simplemente eso, un ejercicio-práctica o proyecto con el que el alumno demuestra ante su profesorado el aprovechamiento que ha hecho del curso. Hasta aquí todo muy obvio, pero ¿qué ocurre cuando esos ejercicios se convierten en libros? así, sin más experiencia, sin más reposo, de repente se publican, porque esto ocurre ¿lo saben, no? También es cierto que en ocasiones hay "alumnos ilustres" a los que el arte les sale por los poros, dando muestras de su aptitud para el dibujo y la narración visual desde el mismo momento que firman la matrícula del curso. En este caso deberíamos hacer la reflexión de ¿cuántos de estos alumnos aventajados pasan por esas escuelas? o ¿este tipo de ilustradores va a las escuelas de ilustración? En cualquier caso, todo esto son observaciones, una reflexión que comparto con ustedes y a la que he llegado después de ver decenas y decenas de libros que además de engrosar la lista del patrimonio bibliográfico anual poco o nada más aportan a la literatura infantil que el mismísimo olvido.

Antes las cosas no eran así; sí, es posible que hubiera intrusismo, poco nivel de exigencia e incluso falta de sentido común (particularidades que por otra parte siguen afectado a la edición actual). Lo que es seguro es que no todo acababa publicándose, y lo que salía a la luz o tenía cierta calidad, o se quedaba en ejercicio. Y con este mantra crecieron los catálogos de las grandes editoriales y de las pequeñas que gracias a esta pulcritud en la selección, hicieron llegar a la vida infantil personajes históricos con los que los niños se han hecho adultos e incluso algunos, además, ilustradores o editores.

Pero ¡pongamos un ejemplo! sí, ilustremos la historia, pero no con el ejemplo de libro publicado y que nunca debería haberlo sido; no, hagámoslo con un ejemplo de trabajo bien hecho, de un proyecto sin pretensiones que llegó a convertirse en un libro fundamental en la década de los 60 en EE.UU. y que a pesar de nacer como un simple portfolio, acabó convirtiéndose en un imprescindible y galardonado libro LIJ. Se trata del abecedario We read A to Z del afroamericano Donald Crews.

Vean, vean.

 Crews, Donald. We read A to Z. NY: Harper & Row, 1967

Donald Crews es un afamado autor americano de libros infantiles. Aunque sus primeros libros datan de finales de los 60, fue en los 80 cuando apareció una serie de libros para primeros lectores sobre el funcionamiento de los transportes los que le valieron el reconocimiento internacional (un par de medallas Caldecott entre otros premios). El autor nació en New Jersey en 1938, y durante su infancia pasaba los veranos en la granja de su abuela Bigmama (protagonista de otro de sus libros) en Florida, algo que sin duda marcó su estilo artístico. Su familia le alentaba a dibujar, veían cualidades en él, algo que no tardó en ver uno de sus profesores de la Cooper Union for the Advancement of Science and Art, su mentor en la escuela de Nueva York en la que se graduó en 1959.

Pero ¿qué ocurrió al abandonar sus estudios de arte? Crews, un diseñador recién graduado y fascinado por referentes del mundo del diseño y las artes como Bruno Munari y Paul Rand, necesitaba una herramienta gráfica que le diera a conocer, una carta de presentación para el mundo de la ilustración con la que poder llegar a clientes y comenzar su andadura profesional. Y se puso manos a la obra. El proyecto se llamó We read A to Z, y era un abecedario de 64 páginas con colores crujientes en el que los pequeños lectores podían aprender el abecedario, la grafía de las mayúsculas y las minúsculas y un sinfín de conceptos más, introducidos en un texto en el que primaba la capacidad de abstracción.

Era tal que así.


 Crews, Donald. We read A to Z. NY: Harper & Row, 1967

 Crews, Donald. We read A to Z. NY: Harper & Row, 1967

 Crews, Donald. We read A to Z. NY: Harper & Row, 1967

 Crews, Donald. We read A to Z. NY: Harper & Row, 1967

Mientras Donald trataba de montar un portfolio, no estaba siendo consciente de que estaba dando vida al que sería el primero de una larga lista de libros infantiles (propios o ilustrados para otros autores) con los que pasaría a los anales de la LIJ. Sus amigos, al ver el trabajo que había hecho, intentaron convencer a Crews de las posibilidades de edición del libro, algo que también hizo el editor de Harper&Row (actual HarperCollins) cuando vio el abecedario. Y así fue, el cuaderno de presentación de Donald Crews se publicó ese mismo año y sirvió de punto de partida para un montón de libros que siguen reeditándose y forman parte del presente de la literatura infantil americana. Su siguiente libro fue Ten Black Dots (que Harper tradujo y publicó en España en 2009). Diez años después recibió el mayor de los galardones posibles en el mundo LIJ americana, la medalla Caldecott para su Freight Train y dos años más tarde, nueva medalla para su libro Trucks.

El We read A to Z de Crews rompió los parámetros de la literatura infantil del momento, no solo porque se alejaba de los clichés de la edición de infantiles e ilustrados, lo hizo por derecho propio, porque hacía pensar a los niños. Leer y avanzar a través de sus páginas de letras, patterns y los escuetos textos que aparecían junto a las letras del alfabeto, invitaba a los niños a buscar respuestas, o a cuestionarse términos, pero lo que sin duda hacía era mantener la curiosidad del lector despierta mientras fijaba conceptos básicos en su memoria sin ser consciente de ello.

Donald Crews había hecho un proyecto de verdad, al que errónea y primeramente llamó portfolio, y que apenas tardó en convertirse en un excelente libro infantil. El autor enseñó a varias generaciones de lectores americanos el funcionamiento de los transportes y otras máquinas mediante sus colores brillantes y sus trazos gruesos. En una segunda etapa de su carrera, Crews dedicó su energía a contar historias más personales, siempre cargadas de compromiso y realidad, como en el caso de Bigmama, la historia de su infancia en compañía de su abuela. Esta segunda etapa se caracterizó por el uso de fotografía y collage en lugar de la ilustración con formas básicas y colores planos (por cierto, ¿les había dicho que se casó con una diseñadora amante de la fotografía? ¿y que su hija también hacía libros infantiles?)

Con esto, y retomando las palabras del principio del post, simplemente me gustaría dejar mi opinión sobre algo que no se enseña- o en lo que no se incide lo suficiente- en las escuelas de ilustración: a hacer autocrítica y ser honesto con uno mismo. Uno sabe que el esfuerzo, por doloroso que sea, siempre deja buen sabor de boca, y que cada día uno ha de levantarse con ganas de aprender (lo que incluye también, aprender de los demás y conocer el mundo que te rodea). Pagar un curso no da derecho a nada, no es garantía ni aval de nada y mucho menos debería ser el pasaporte para colocar a nadie donde no le corresponde (el caso de Donald Crews y su abecedario no responde a la media, que nadie se engañe). Y aprovechando las palabras de alguien que sabe mucho de estas cosas, si son ilustradores y están a punto de enviar uno de estos trabajos a algún editor, recuerden:


"... tengan un poco de paciencia; también les pedimos que tengan un poco de curiosidad, y que investiguen y conozcan mejor esta editorial"

Tras lo dicho, sigan boceteando y por supuesto, sigan leyendo.


Más A y más Z para leer en:

martes, 12 de abril de 2016

¿Media Vaca en Loring? los Libros para mañana aterrizan en Barcelona

En 1977 veía la luz en nuestro país, una colección de libros llamados Libros para Mañana- idea y textos eran de un colectivo llamado Equipo Plantel y las ilustraciones de L.F. Santamaría- compuesta por 4 libros con los que se le explicaban a jóvenes lectores de manera clara y sencilla conceptos políticos. Los títulos de los 4 libros fueron: Hay clases sociales, Las mujeres y los hombres, Cómo puede ser la democracia y Así es la dictadura.

Col. Libros para mañana. Valencia, Media Vaca

Casi 40 años después y gracias a la labor editorial de los valencianos Media Vaca, disfrutamos de nuevo de este pequeño tesoro bibliográfico vestido acorde con los tiempos que corren. Las nuevas pieles salen de los talleres gráficos de Joan Negrescolor, Luci Gutiérrez, Mikel Casal y Marta Pina, responsables de la nueva edición de los 4 libros de la antigua Gaya Ciencia y recién premiados en Bolonia.

Si están en Barcelona o provincia, si están en un retiro espiritual o permanecen ocultos en cualquier madriguera próxima a la ciudad condal, el jueves 14 ¡salgan de sus casas! y vayan a las 19.00 h a Loring Art, donde podrán disfrutar de una tarde entre Libros para mañana con la ilustre compañía de Luci Gutiérrez y Joan Negrescolor. La Pequeña Ciudad de P. participará moderando o agitando a las masas, algo que obviamente, depende de ustedes.

En definitiva, tarde a tutiplén para todos los que gusten de la ilustración, la edición y las librerías. No sé que están haciendo ahora mismo, pero deberían dejarlo y empezar a prepararse para el jueves. Pónganse guapos que allí nos vemos.


Más info en:



*Loring Art. Calle Gravina, 8, 08001 Barcelona


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