La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

viernes, 1 de mayo de 2015

Hannele Fernström y sus pinceladas de ternura

Dicen que el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija y este es el caso de la ilustradora y diseñadora nórdica Hannele Fernström, un fiel ejemplo de la retroalimentación entre grandes hombres y grandes mujeres, o de cómo la música influye en la ilustración y viceversa.

Hannele es sueca y se formó en diseño gráfico en Suecia (no sólo, sino también que dirían los romanos, en arte, diseño textil, fotografía...) y además de ilustrar con ternura, estampa con una delicadeza absoluta unos patterns alucinantes de inspiración botánica, 100% wild & tenderness.

Su numen va siempre acompañado de una guitarra y para él y su banda Junip ilustró el interior de uno de sus discos con una ballena tan bella que si el mismísimo Herman Melville la hubiera conocido, nunca hubiera dado caza y tal vez no habría escrito Moby Dick.


Hannele Fernström. Artwork para Junip

Así es el trabajo de H. Fernström, delicado y a la vez salvaje, con una paleta de color suave y dulce y un trazo limpio y detallista. Entre otros proyectos, ha hecho trabajos para H&M y algunos diseños para cerámica (los patterns de los platos de la casa sueca Lagerhaus) o la apabullante colección de papeles pintados que presentó como proyecto fin de carrera en su grado de diseño textil. No pestañeen.


Hannele Fernström. Diseño de patterns para platos de Lagerhaus

Hannele Fernström. Proyecto I remember Porania Stormi


Entre sus últimos trabajos, está el cover del single Evey Age del nuevo disco de José González Vestiges & Claws (2015), de reciente publicación, que os muestro a continuación junto con el vídeo que no tiene desperdicio- si hemos de ser sinceros me quedo con Let it carry you y Open books, una por bailonga y otra por lo emotivo de su letra- en cualquier caso, una pareja ilustrada y musicada que funciona como un reloj suizo a pesar de proceder de Suecia.

Hannele Fernström. Cover para el single Every Age de Vestige & Claws (José González)





Ahora déjense llevar por las ilustraciones de ella y por la música de él. Será un viaje placentero asegurado.


Más Fernström & González:

El aguijón Bird

Tras un parón inesperado volvemos con ganas de dar color y calor a la vida. Se acabaron los fríos, se desvanecieron los miedos y llegaron las abejas a extraer el néctar de nuestras flores. La vida sigue. Por todo ello queremos abrir de nuevo nuestro jardín ilustrado con la mejor de nuestras embajadoras, la madre de todas las polinizadoras...

Andrew Bird  gira Michigan póster del Estudio Doe Eyed

Esta súperabeja geométrica a la par que elegante es un regalo de vuelta para todos aquellos que han estado ahí zumbando cerca de nuestros oídos, regalándonos flores y abriendo la puerta de un nuevo balcón en el que poner mil macetas y sembrar mil semillas. Así, sí que sí.

Los responsables de la abeja son el estudio de diseño Doe Eyed, o lo que es lo mismo el ilustrador y diseñador americano Eric Nyffeler, el rey de las texturitas arenosas y de los cuerpos geométricos. Su cuartel general está en el corazón del medio oeste americano, desde la mítica Omaha y desde donde pretende mejorar la gráfica de su entorno y darle una posición relevante en el universo del diseño gráfico. Nyffeler es un valiente, un amante de los colores brillantes, la pizza y los chistes malos, pero sobre todo un excelente creador de pósters y un fabuloso diseñador gráfico.

Sobre el pájaro que ronda todo este jardín, Mr. Bird- Andrew o Andrés para los amigos- poco que decir que no haya dicho ya en este cuaderno. Es un músico increíble pero además un tipo afortunado en lo que a ilustración se refiere, ya que no hay cartel de sus conciertos o cover de sus discos que no sea espectacular ya que siempre cuenta con grandes grafistas que miman hasta la extenuación sus artes finales y los resultados son siempre tan buenos o más que este que nos ocupa.

Andrés Pajarito vendrá pronto a Barcelona, y mientras tanto sigue recorriendo cañones, barrancos, montañas y ríos en busca de lugares con eco. Allí, saca su violín y hace cosas tan maravillosas como la que les dejo para acabar de disfrutar del post.






Sigan zumbando a través de:

https://www.doe-eyed.com/
https://www.youtube.com/watch?v=e-Xl-KGr2Jk


lunes, 13 de abril de 2015

Adiós Eduardo

Historia de la resurrección del papagayo. Eduardo Galeano; il. Antonio Santos.
Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2008


Nadie dijo que los lunes fueran tristes, aunque muchos somos los que nos unimos a la afirmación de Brenda Ann Spencer, la joven que se levantó con el pie equivocado y dio la oportunidad a Bob Geldof & los Boomtown Rats de hacer sonar el mítico I don't like mondays a finales de los 70. Hoy es lunes, y aunque las cosas no se han desmadrado a lo Spencer, la tristeza y la sensación de rabia contra el primer día de la semana ha crecido un poquito más al saber de la partida de uno de los hombres de letras que más he admirado nunca. Por su claridad, sencillez y honestidad, Galeano ha sido siempre una de esas personas a las que siempre he soñado tener de vecino en la vida, de amigo con el que pasear y de compañero junto al que envejecer.

Adiós Eduardo. Me temo que ya he comenzado a extrañarte. 



Vyacheslav el ucraniano

Aprender lenguas eslavas puede ser un reto al que pocos se someten, pero aunque no les estoy alentando a que dediquen sus vacaciones a tales menesteres, si pretendo que recuerden el nombre (impronunciable) de un ucraniano al que ya no olvidarán nunca. El artista en cuestión se llamaba Vyacheslav Legkobit; sí, tomen aire y repítanlo tantas veces como sea necesario, soy consciente de la complejidad del asunto.

Supongo que tras varios intentos de trabalenguas se estarán preguntando si ha merecido la pena someterse a este galimatías fonético y sobre todo por qué han hecho tal cosa. No desesperen, sean pacientes, por aquello de "una imagen vale más que mil palabras" entenderán la razón de mi persistencia. Así que procedamos a la gran pregunta: ¿quién diantres es Vyacheslav Legkobit? el artista que ilustró los libros infantiles más bellos de mediados del XX.

¿Quieren conocerlo? por sus obras nos haremos a la idea, ya que pocos datos biográficos o imágenes del genio encontrarán en la red. Allá vamos, вперед! o lo que es lo mismo, ¡adelante! en ucraniano.


Vyacheslav Legkobit


Esta fue la primera pieza del ucraniaco con la que perdí la cabeza, una mamá gallina con sus polluelos y un mantón que quita el hipo. Debido a la falta de bibliografía y datos biográficos que contaba al proncipio del post, a lo que hemos de añadir un desconocimiento total de los caracteres cirílicos, se hace muy complicado dar una información detallada de títulos, años y demás información acerca de la obra de Legkobit, pero gracias al trabajo de selección que en su día hizo Deborah Beau en el fantástico blog Kickan&Conkers, hemos podido establecer cierto orden entre las imágenes que voy a mostrarles. Se trataría de 3 libros: Everyone likes to draw (1968), Wolves (1973) y Perepelichka low-Nevelichka: Ukrainian folk patter (1975) [los 3 libros son traducciones al inglés posteriores a las ediciones originales en ucraniano].


Everyone likes to draw, 1968

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Wolves, 1973

Vyacheslav Legkobit
 
Vyacheslav Legkobit

Perepelichka low-Nevelichka: Ukrainian folk patter, 1975


Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit

Vyacheslav Legkobit


Los libros de Vyacheslav son fieles herederos de la tradición oral ucraniana, que al igual que muchos ilustradores y artistas rusos, húngaros y polacos recogieron con sus pinturas los cuentos populares locales. Esta tradición arranca en el XIX debido a la como consecuencia de la proliferación de canciones y poesías populares, adivinanzas y rimas. La naturaleza era uno de los elementos de uso más frecuente en este tipo de obras y más en concreto la aparición recurrente de las bestias y animales del entorno a los que dan cualidades humanas y una actitud encantadora, muy amigable: osos, pájaros, gallinas de Pascua, golondrinas, etc. El uso del color y los trazos gruesos y ágiles son dos constantes en la composición de estas piezas de valor incalculable de la LIJ de mediados del XX.

Tal vez menos conocido que Vsevolod Nestayko o que la ilustradora naif Maria Pryimachenko, Vyacheslav Legkobit fue sin duda uno de los pilares fundamentales de la LIJ y la ilustración infantil ucraniana del XX.

Para finalizar el post, les dejo una última ilustración del maestro eslavo, otra de esas imágenes que guardo en mi disco duro desde tiempos inmemoriales porque supuso para mí un flechazo ilustrado. Ahí va una de saltamontes&guisantes. Que ustedes los disfruten tanto como yo he disfrutado redactando el post.


Vyacheslav Legkobit


Fuentes:

jueves, 9 de abril de 2015

¿Quién pasea a quién?

Una casa sin perro no es una verdadera casa.[...] Por descontado Ponto- es el nombre que se le puso por algún motivo incomprensible- era el más hermoso y el más listo de todos los perros de la tierra, y cada día, cada hora Limpley descubría en él nuevas excelencias y nuevos talentos. Derrochó el dinero, comprando todo lo que encontró en lo que se refiere a sofisticados adminículos para el cuidado de estos cuadrúpedos: correa, cestitos, bozal, escudillas, juguetes, pelotas y huesitos. Limpley estudió todos los artículos y anuncios que en los periódicos se ocupaban del cuidado y de la alimentación de los perros, y se suscribió incluso a una revista canina para alcanzar unos conocimientos especializados más sólidos. La poderosa industria, que vive exclusivamente de semejantes locos por los perros, ganó con él un nuevo e incansable cliente. [...] Se marchaba horas y horas de paseo...

Stefan Zweig. ¿Fue él? 
Acantilado, 2010

Walking pie (animated gif). Eric Comstock

Stefan Zweig nos cuenta la historia de Ponto, un perro criado con todo lujo de detalles que al igual que tantos otros, deja de ser compañero para convertirse en un tirano (tranquilos, no voy a hacerles spoiler, pero la historia es fantástica y apenas se narra en 70 páginas, así que les emplazo a leerla). El perro del gif animado de Comstock parece algo más dulce que el perro del relato de Zweig, aunque todo dice que el cánido es también de los que gustan de pasear durante horas, de hecho, este paseo ilustrado no tiene fin.

Eric Comstock es un ilustrador y diseñador gráfico y director de arte de Austin, donde vive con sus cuatro nenes y un perro. Ha hecho diseños para empresas de renombre como Hallmark o TeNeues, y en la actualidad prepara una serie de libros infantiles junto a Marilyn Sadler. ¿Su estilo? pues ya lo ven, una mezcla de gráfica sencilla con toque vintage y colores brillantes, una dulzura de ilustración.

Así que ya saben: lean a Zweig, paseen a su perro y sobre todo, no críen Pontos ¡por favor!.


Más de lo uno y lo otro:

martes, 7 de abril de 2015

Gabriela, Gabrielita, Gabrielona

Gabriela llevaba en su nombre al viento. Fue poetisa por culpa de un papelito y pedagoga porque nunca dejó de amar a los niños. Gabriela escribía, viajaba y y sentía pasión por las cosas pequeñas. Para muestra un botón, o mejor dicho, un botoncito


Gabriela Mistral: Selección poética. Ed. lit. de Federico Martín Nebras y Antonio Rubio; il. Paloma Valdivia. Pontevedra: Faktoría K, 2009


Hoy, el gigante Google rinde homenaje a los 126 años del nacimiento de la chilena y la Pequeña Ciudad se suma a los actos de celebración con un pequeño poema de esos que roban el corazón al lector.

Gracias Gabriela por habernos dejado el corazón lleno de botoncitos



Más Gabriela en:

viernes, 3 de abril de 2015

¡Cuidado! Be careful! Attention!

¡Precaución! cuidaíto, o como ustedes quieran decirlo, el caso es que la seguridad es un tema de vital importancia en el trabajo y parece que con hacer un curso de prevención de riesgos todo está arreglado. Pues no. Hace años, instituciones y empresarios eran conscientes de ello y además de formar a sus trabajadores y advertirles sobre la gravedad de "malos gestos" que podían costarles la vida en el entorno laboral, ilustraban estas recomendaciones ¡y cómo lo hacían!? pues con carteles.

En múltiples ocasiones hemos hablado de diseño social y cartelería, de compromiso y sobre todo de la capacidad y eficacia de estas piezas gráficas para transmitir mensajes. Su atractivo visual y la fuerza emotiva es lo que hará de ese trabajo gráfico un buen cartel (y nos referimos a buenos carteles cuando hablamos de aquellos que funcionan como "un grito en la pared"). Algunos de sus exponentes: Tom Eckersley, Savignac, Ungerer, Cruz Novillo, Sister Corita o Donald Brun, todos viejos conocidos de la Pequeña Ciudad. Hoy vamos a conocer a otra bestia de la cartelería, el ilustrador francés Bernard Chadebec, responsable de buena parte de os carteles del Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS) durante las décadas de los 60 y 70.


Con total seguridad, que es lo que se pretende, van a disfrutar del buen hacer de Chadebec y sus consejos visuales para no dañarse ni estirar la pata durante la jornada laboral, así que sigan las normas: pónganse el casco, abróchense los cinturones y sobre todo permanezcan atentos a la que se avecina en sus pantallas.

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec, 1977

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec

Bernard Chadebec, 1978

Bernard Chadebec


El INSR lleva más de 60 años haciendo este tipo de carteles de sensibilización para los trabajadores franceses, pero como en tantas otras ocasiones, la época dorada del diseño, la de los 60 nos dejó un catálogo visual tan preciado como el que ven en este post. Los carteles de Chadebec son considerados un tesoro en su país de origen, y así lo dejó patente la editora de cómics Les Requins Marteaux, quien de la mano de Felder y Cizo compiló en una publicación (2012) todos estos carteles. Posterior al libro fue la exposición Danger: Trésors de l’Institut National de Recherche et de Sécurité, que en 2014 se celebró en en el Museo de Artes y Oficios de París, y en ella que se recogían los mejores trabajos que distintos y distinguidos ilustradores habían hecho para la institución que vela por la seguridad de los trabajadores franceses.

Chadebec, de profesión diseñador, fue el cartelista oficial de la INSR de los 40 a los 80, y sus carteles marcaron la educación visual de varias generaciones de trabajadores franceses. Sus trabajos estaban caracterizados por captar de manera instantánea la atención de sus espectadores por su claridad, sencillez, contundencia y además sentido del humor- carteles aparentemente sencillos, sin florituras ni ambigüedades, pero que requieren de un gran conocimiento del diseño y de un arduo trabajo por parte del ejecutante.

Ya lo saben: tengan cuidado ahí fuera y no hagan otra cosa mientras observan los carteles de Chadebec.

domingo, 29 de marzo de 2015

Sin imágenes

Hace algo más de 15 años que empezaron a publicarse en nuestro país los primeros álbumes ilustrados. Hasta ese momento hablábamos de libros ilustrados para niños y de ediciones ilustradas para adultos, algo similar pero no exactamente un álbum debido a que la secuencia de narración visual se alternaba con la textual, y no permitía seguir la historia únicamente a través de las imágenes. El álbum supuso un cambio en la manera de hacer libros infantiles, la imagen lo era todo y no siempre los libros de imágenes eran álbumes ilustrados. En ocasiones incluso, la ilustración era tan abrumadora que embotaba al lector perdiéndolo en millones de detalles transversales que lo único que hacían era distraerle de la lectura: hablamos de libros "sobreilustrados" (si no sólo tienen que echar un ojo a los primeros álbumes de Dautremer).

En cualquier caso, el género creció y creció hasta inundar las baldas de las librerías; estanterías repletas de títulos en miles de formatos diferentes que daban la posibilidad al lector de sumergirse en un mundo de tintas, trazos, dobles páginas, etc. De manera paralela empezaron a surgir otros subgéneros como los álbumes sin palabras: libros que únicamente incluyen una historia en imágenes.

Pues bien, después de todos estos años y en cierta medida, fruto de la "saturación" editorial en lo que a ilustrados se refiere, una tiene la intuición de que la publicación de ilustrados vivirá su propia burbuja, como la construcción, ya que se ha convertido en una especie de parada obligada para todos aquellos editores que pretenden obtener beneficios con esta vía que no es la suya; editores de otros nichos, desconocedores de la LIJ que se ponen a publicar ilustrados para buscar una rentabilidad que no son capaces de obtener con sus propios catálogos.

Pero ¿y los lectores? ¿qué piensan acerca de esto? ¿son conscientes de este abarrotamiento? y lo que es más importante, ¿tienen suficientemente desarrollado su espíritu crítico como para diferenciar el grano de la paja? A falta de un sondeo de Demoscopia, podemos tirar de las impresiones que B.J. Novak, actor, escritor y analista del tema, ha plasmado en el libro The book with no pictures, un libro diferente, fresco como una lechuga y sobre todo un azote para todos aquellos que piensan que los niños deben leer libros ilustrados porque todo aquello que no tenga dibujo es aburrido o simplemente no es infantil.


Atención, a continuación, y para todos ustedes: un libro sin imágenes. Si no se encuentran bien o esto les parece excesivamente transgresor, salgan del blog, llamen al 112 o al ex-ministro Pimentel, experto en la resolución de todo tipo de conflictos. Procedamos.

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

¿Quién dice que las palabras no evocan sentimientos y agudizan nuestra imaginación? ¿quién ha sido tan mezquino como para hacer creer a los pequeños lectores que la única manera de divertirse leyendo es mediante libros de imágenes? ¿quién? díganme, no tengan miedo de confesarlo... sea quien sea ¡esa persona está equivocada! y para muestra un botón, o lo que es lo mismo The book with no pictures, un relato lleno de palabras cargadas de humor, ritmo y la pizca justa de absurdo como para hacer de él uno de esos libros que sus hijos les pedirán que les lea una y otra vez.

Pero perdámosnos entre las palabras que Novak ha metido en medio de estos pliegos de papel blanco.


Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Novak, B.J. The book with no pictures. New York: Dial Books, 2014

Simple, ingenioso, lleno de imaginación, hilarante, teatral y ¡blanco! -eso de dejar tanta página sin tinta, en blanco, algo que pone los pelos como escarpias a muchos editores- el libro de imágenes sin imágenes es una fuente natural de risas, un fantástico ejercicio de narración oral y sobre todo un libro para compartir- tal vez un poco bochornoso en las primeras lecturas para padres excesivamente circunspectos-.

El tratamiento tipográfico (con las familias Sentinel, Gotham y Visitor BRK Ten Pro) y de lay-out, a pesar de no ser una novedad en sí mismos, hacen de este libro un álbum distinto, un soplo de aire fresco en la concepción de libros infantiles.

Puede que haya dado demasiado peso a la palabra, así que pasemos a la imagen para ayudarles a hacerse una idea de lo que tienen entre manos- o delante de sus pantallas-. Con todos ustedes el mismísimo Novak.






The book with no pictures es el primer libro infantil de B. J. Novak, actor, guionista y productor al que seguro conocerán por series como The Office o por libros como One More Thing: Stories and Other Stories, unos relatos que supusieron el debut de Novak como nueva voz del panorama narrativo americano.

Y hasta aquí el álbum ilustrado sin ilustraciones o lo que es lo mismo, The book with no pictures, un ejemplar salvaje de esos complicados de "cazar" entre el aluvión de novedades que inunda las mesas de las librerías. No lo pierdan de vista, ni dejen de leerlo.

Más y más en:

martes, 24 de marzo de 2015

Limericks a dos tintas

Los limericks son esas coplillas poético-humorísticas sajonas, con las que tanto nos hemos reido en libros como los de Roald Dahl o Shel Silverstein. Pero otros autores como Huxley, Kipling, Mark Twain o el mismísimo Joyce cultivaron este peculiar género poético, sin olvidar a Edward Lear, en realidad el pionero, el que realmente le dio forma al género cuando en 1845 publicó su Book of nonsense, una selección de estas particulares estrofas donde el sentido del humor roza el absurdo.
Además de ser hilarantes, los limericks de Lear tenían una peculiaridad, y es que aparecían acompañados de una ilustración, por lo cual, la extensión de sus composiciones variaba entre los 3 ó 4 versos dependiendo del espacio libre que quedaba bajo la ilustración de apoyo.

Es posible que todo esto sea una repetición de lo que ya saben, pero en cualquier caso es el preludio necesario para mostrar una ilustración. Hoy no se trata de ilustración en general, sino de la ilustración de los limerick en particular, y para afinar más aún, en la ilustración actual de los limericks de E. Lear por la ilustradora lusa Marta Monteiro.

Definitivamente, demasiadas estrofas. Es hora de ver las ilustraciones.


Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Esta pieza de colección corre por cuenta del taller de impresión valenciano Obsolette Letterpres, unos apasionados de la impresión tipògráfica que con ayuda de la ilustradora Marta Monteiro han dado una nueva vida a las composiciones de Edward Lear. El trabajo lo componen ocho láminas impresas con tipos de madera/plomo para el texto y grabado en fotopolímero para la ilustración; a 2 tintas (ecológicas, con base de soja; usan también papeles reciclados).

Acérquense y disfruten

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Por la parte gráfica, Marta Monteiro a la que ya conocemos por trabajos con el álbum Sombras de Pato Lógico Edições (Opera Prima de Bolonia 2014 y premio de la revista de arte visual americana Communication Arts para Marta) o el Nobrow 8, ha hecho ilustración editorial para mega clientes como el New York Times o el Washignton Post.

Es un trabajo espectacular de ambos, eso sin olvidar que el abuelo del nonsense "lo aguanta todo" como el buen pan, así que enhorabuena al taller valenciano por esos acabados impecables y a la Monteiro por haber dado vida ilustrada a aquellas viejas y divertidas estrofas de Edward Lear. Sin duda, un proyecto impecable de recuperación de los clásicos.



Más de todo en:

sábado, 21 de marzo de 2015

Adiós invierno, adiós

El pato y la muerte. Wolf Erlbruch. Cádiz: Barbara Fiore, 2006


El invierno se marcha ya, se apaga; se aleja exhausto, muere de puro agotamiento. Con él se van algunos de nuestros sueños, ilusiones y seres queridos. Qué triste es en ocasiones el invierno.

Por otra parte, sin su partida no podríamos dar paso a la esperada primavera, esa de la que Camarón decía que "con sus bellos colores, el alma triste alegra".

Ven pronto primavera, no te hagas de rogar.



** Para Ana, Ana y Fina, las tres primaveras de nuestro corazón. También para ti José, por siempre nuestro Camarón.


domingo, 15 de marzo de 2015

Belafonte Boat

Steve Zissou por Jordan Andrew Carter


Siempre que pienso en el mar y en sus antiguos lobos, vienen a mi cabeza tipos como Ismael, Capitán Ahab, Corto Maltés o el inolvidable marinero "Yes sir" de La nave de los muertos de Bruno Traven. Todos ellos hombres rudos, solitarios, complejos, personajes imborrables por los que el lector siempre se siente atraído ya que todos tienen una fuerza interior, en ocasiones un tanto oscura, que los conduce a una lucha contra las fuerzas más hostiles de la Naturaleza. Ésto los convierte en héroes.

Pero si hay uno de ellos que sobresalga por encima de los demás es el oceanógrafo y capitán del buque Belafonte, Steve Zissou, un personaje de Wes Anderson que rendía homenaje y se inspiraba en el mítico explorador marino Jacques Cousteau, cuyo propósito en la vida era vengar la muerte de su mejor amigo que acabó con sus huesos entre los dientes de un gran tiburón.

Pero ¿cómo va a conseguir Anderson que amemos a Zissou? ¿usará la tensión psicológica que Melville hizo con Ahab? o nos mostrará el perfil más seductor de Bill Murray tal como lo hizo Hugo Pratt con Corto? Bien es cierto que la equipación del equipo del Belafonte seduce a cualquiera con ese fantástico gorro de lana roja y las zapatillas vintage de tres rayitas, pero e realidad, lo que hace que el lector/espectador quedé prendado del protagonista es el mayor de sus tesoros: el Belafonte, un pequeño universo ilustrado en el que Anderson dio rienda suelta a sus conocimientos de escenografía, en definitiva, un barco y una aventura gráfica en la que muchos diseñadores e ilustradores quisieron enrolarse. Uno de los ilustres marineros que no quiso perderse las entrañas del Belafonte fue Alex Pearson, quien dio color y trazo al buque escuela del equipo Zissou con estas tintas. Todos a la cubierta de proa, comienza el espectáculo.



Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte




Y así es el buque que Pearson ilustró como participante de la quinta edición del Bad Dads, un evento que congrega a artistas de todo el mundo y de todas las disciplinas para formar parte de un a exposición-homenaje al trabajo del cineasta Wes Anderson que organiza la galería de San Francisco Spoke Art. Alex Pearson está al frente de otro buque, el del estudio de diseño de Nashville Family Tree en el que trabaja con un equipo de grafistas que han conseguido publicar trabajos con Ammo o Grainedit.

Por su parte Jordan Carter, ilustrador del retrato de Zissou que aparece al arranque del post es otro seguidor de Wes Anderson, al que ha dedicado una serie de carteles en los que ilustra personajes de películas como la vida acuática, Fantastic Mister Fox o la más reciente, el Hotel Budapest. Su ilustración editorial bien merece una paseo, visiten su portfolio.

Poco más, hasta aquí la balada del mar salado de hoy, un pequeño homenaje a los lobos de mar, a esos hombres fuertes y valientes que tanto cuesta ver en tierra firme. Gracias Steve Zissou, sin ti los gorros de lana roja serían simplemente gorros de lana roja.


El Belafonte de Pearson y el Zissou de Carter:


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