La Pequeña ciudad de P.

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martes, 24 de marzo de 2015

Limericks a dos tintas

Los limericks son esas coplillas poético-humorísticas sajonas, con las que tanto nos hemos reido en libros como los de Roald Dahl o Shel Silverstein. Pero otros autores como Huxley, Kipling, Mark Twain o el mismísimo Joyce cultivaron este peculiar género poético, sin olvidar a Edward Lear, en realidad el pionero, el que realmente le dio forma al género cuando en 1845 publicó su Book of nonsense, una selección de estas particulares estrofas donde el sentido del humor roza el absurdo.
Además de ser hilarantes, los limericks de Lear tenían una peculiaridad, y es que aparecían acompañados de una ilustración, por lo cual, la extensión de sus composiciones variaba entre los 3 ó 4 versos dependiendo del espacio libre que quedaba bajo la ilustración de apoyo.

Es posible que todo esto sea una repetición de lo que ya saben, pero en cualquier caso es el preludio necesario para mostrar una ilustración. Hoy no se trata de ilustración en general, sino de la ilustración de los limerick en particular, y para afinar más aún, en la ilustración actual de los limericks de E. Lear por la ilustradora lusa Marta Monteiro.

Definitivamente, demasiadas estrofas. Es hora de ver las ilustraciones.


Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Esta pieza de colección corre por cuenta del taller de impresión valenciano Obsolette Letterpres, unos apasionados de la impresión tipògráfica que con ayuda de la ilustradora Marta Monteiro han dado una nueva vida a las composiciones de Edward Lear. El trabajo lo componen ocho láminas impresas con tipos de madera/plomo para el texto y grabado en fotopolímero para la ilustración; a 2 tintas (ecológicas, con base de soja; usan también papeles reciclados).

Acérquense y disfruten

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Edward Lear. Limericks; il. Marta Monteiro. Valencia: Obsolette Letterpress, 2015

Por la parte gráfica, Marta Monteiro a la que ya conocemos por trabajos con el álbum Sombras de Pato Lógico Edições (Opera Prima de Bolonia 2014 y premio de la revista de arte visual americana Communication Arts para Marta) o el Nobrow 8, ha hecho ilustración editorial para mega clientes como el New York Times o el Washignton Post.

Es un trabajo espectacular de ambos, eso sin olvidar que el abuelo del nonsense "lo aguanta todo" como el buen pan, así que enhorabuena al taller valenciano por esos acabados impecables y a la Monteiro por haber dado vida ilustrada a aquellas viejas y divertidas estrofas de Edward Lear. Sin duda, un proyecto impecable de recuperación de los clásicos.



Más de todo en:

sábado, 21 de marzo de 2015

Adiós invierno, adiós

El pato y la muerte. Wolf Erlbruch. Cádiz: Barbara Fiore, 2006


El invierno se marcha ya, se apaga; se aleja exhausto, muere de puro agotamiento. Con él se van algunos de nuestros sueños, ilusiones y seres queridos. Qué triste es en ocasiones el invierno.

Por otra parte, sin su partida no podríamos dar paso a la esperada primavera, esa de la que Camarón decía que "con sus bellos colores, el alma triste alegra".

Ven pronto primavera, no te hagas de rogar.



** Para Ana, Ana y Fina, las tres primaveras de nuestro corazón. También para ti José, por siempre nuestro Camarón.


domingo, 15 de marzo de 2015

Belafonte Boat

Steve Zissou por Jordan Andrew Carter


Siempre que pienso en el mar y en sus antiguos lobos, vienen a mi cabeza tipos como Ismael, Capitán Ahab, Corto Maltés o el inolvidable marinero "Yes sir" de La nave de los muertos de Bruno Traven. Todos ellos hombres rudos, solitarios, complejos, personajes imborrables por los que el lector siempre se siente atraído ya que todos tienen una fuerza interior, en ocasiones un tanto oscura, que los conduce a una lucha contra las fuerzas más hostiles de la Naturaleza. Ésto los convierte en héroes.

Pero si hay uno de ellos que sobresalga por encima de los demás es el oceanógrafo y capitán del buque Belafonte, Steve Zissou, un personaje de Wes Anderson que rendía homenaje y se inspiraba en el mítico explorador marino Jacques Cousteau, cuyo propósito en la vida era vengar la muerte de su mejor amigo que acabó con sus huesos entre los dientes de un gran tiburón.

Pero ¿cómo va a conseguir Anderson que amemos a Zissou? ¿usará la tensión psicológica que Melville hizo con Ahab? o nos mostrará el perfil más seductor de Bill Murray tal como lo hizo Hugo Pratt con Corto? Bien es cierto que la equipación del equipo del Belafonte seduce a cualquiera con ese fantástico gorro de lana roja y las zapatillas vintage de tres rayitas, pero e realidad, lo que hace que el lector/espectador quedé prendado del protagonista es el mayor de sus tesoros: el Belafonte, un pequeño universo ilustrado en el que Anderson dio rienda suelta a sus conocimientos de escenografía, en definitiva, un barco y una aventura gráfica en la que muchos diseñadores e ilustradores quisieron enrolarse. Uno de los ilustres marineros que no quiso perderse las entrañas del Belafonte fue Alex Pearson, quien dio color y trazo al buque escuela del equipo Zissou con estas tintas. Todos a la cubierta de proa, comienza el espectáculo.



Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte

Alex Pearson. Belafonte




Y así es el buque que Pearson ilustró como participante de la quinta edición del Bad Dads, un evento que congrega a artistas de todo el mundo y de todas las disciplinas para formar parte de un a exposición-homenaje al trabajo del cineasta Wes Anderson que organiza la galería de San Francisco Spoke Art. Alex Pearson está al frente de otro buque, el del estudio de diseño de Nashville Family Tree en el que trabaja con un equipo de grafistas que han conseguido publicar trabajos con Ammo o Grainedit.

Por su parte Jordan Carter, ilustrador del retrato de Zissou que aparece al arranque del post es otro seguidor de Wes Anderson, al que ha dedicado una serie de carteles en los que ilustra personajes de películas como la vida acuática, Fantastic Mister Fox o la más reciente, el Hotel Budapest. Su ilustración editorial bien merece una paseo, visiten su portfolio.

Poco más, hasta aquí la balada del mar salado de hoy, un pequeño homenaje a los lobos de mar, a esos hombres fuertes y valientes que tanto cuesta ver en tierra firme. Gracias Steve Zissou, sin ti los gorros de lana roja serían simplemente gorros de lana roja.


El Belafonte de Pearson y el Zissou de Carter:


martes, 10 de marzo de 2015

¡Vaya tela!

Hay un refrán que dice: "Manos de sastre no ensucian la tela" pues bien, las mías son manos, sí, pero no "de sastre" sino desastrosas para este tipo de quehaceres. Como sé de buena tinta que son muchas las manos del mundo capaces de coser, tejer y bordar y que la LIJ tiene mucha tela que cortar, he pensado en dedicar esta pequeña entrada al mundo de los tejidos; eso sí, no a cualquier trapo, si no a las telas más ilustradas que hayan podido ver jamás

¿Serían capaces de salir de su casa ataviados con estampados de los clásicos de la ilustración? ¿y tomar el desayuno sobre el mantel más lijero del planeta? pues todo es posible gracias a Cloud9, una compañía textil de Cranford (New Jersey) cuyo catálogo de telas ha sido creado por afamados artistas y diseñadores, algunos de ellos viejos conocidos de la Pequeña Ciudad como Ed Emberley, Margaret Wise Brown y su Buenas noches luna o la ya afamada crítica&ilustradora LIJ Julia Rothman.

Háganse a la idea: un poco de tela por aquí, un poco de hilo por allá y la infalible e imprescindible maquinita de coser y ya estarán listos para subirse a la pasarela LIJ de este año ¿Quieren saber cuál es la que más les favorece? pues atentos, vayan enhebrando aguja



Ed Emberley


Ed Emberley. Cloud9

Ed Emberley. Cloud9

Ed Emberley. Cloud9

Ed Emberley. Cloud9

Ed Emberley. Cloud9


Buenas noches luna (Margaret Wise Brown)


Good night moon. Cloud9

Good night moon. Cloud9

Good night moon. Cloud9

Good night moon. Cloud9


Julia Rothman (del blog Book by it's cover)

Julia Rothman. Cloud9

Julia Rothman. Cloud9

Y bien ¿qué les han parecido los tejidos? dicen que el hábito no hace al monje, pero con hábitos de esta tela la humanidad sería más lijera sin dudarlo. El caso es que esta empresa textil creada en el 2009 trabaja codo a codo con diseñadores y artistas para conseguir creaciones tan fantásticas como las que habéis visto sobre este texto ¿con qué objetivo? pues ni más ni menos que motivar a todos y todas las cose-cose caseros a que den rienda suelta a su imaginación y consigan creaciones únicas que hasta ahora sólo podían estar en el interior de un libro. Además, Cloud9 se compromete con el medio ambiente y sus clientes ofreciendo diseños de telas sostenibles y orgánicos, o lo que es lo mismo, un modelo de negocio que tiene muy en cuenta el diseño social y la ética de las personas que forman parte de la cadena de creación.

Cada día se unen nuevos ilustradores al catálogo, al igual que se ponen en marcha nuevos proyectos con los que los clientes puedan sacar más partido a las telas. Este es el caso de un sencillo manual para elaborar uno mismo y en su casa un espectacular quilt a partir de las telas ilustradas del cuento de Margaret Wise Good Night Moon, miren, miren cómo se hace y protéjanse los dedos con dedal antes de ponerse a cortar la tela


Play Mat Good Night Moon. Cloud9

Play Mat Good Night Moon. Cloud9

Play Mat Good Night Moon. Cloud9

¿Les ha quedado claro? pues vayan calentando pedales y engrasen sus máquinas porque tela que cortar no les falta. Solo tienen que decidir con qué cuento infantil quieren salir ataviados de sus casas y Cloud9 hará el resto.



Tela, telita, tela:

domingo, 8 de marzo de 2015

Los osos salvajes de Maurice Sendak

Hace unos años alguien que entrevistaba a Sendak le preguntó qué era lo que más le gustaba hacer, a lo que el ilustrador respondió: ¡Asustar a los niños!. Puede ser que ese fuera el mayor de sus entretenimientos o uno de los objetivos que perseguía con cada uno de los libros que hacía. Si esto fuese así, como lectora de su obra temo decirles que no lo consiguió; sí, efectivamente nos hizo partícipes de sus monstruosas elucubraciones, pero desgraciadamente y muy lejos de asustar, lo único que consiguieron sus bestias fue enternecer y divertir a niños y padres de medio mundo. Así era Maurice, un viejito gruñón, medio calvo- pero con una matita de pelo arremolinado en medio de la cabeza-, ojos brillantes y una enorme sonrisa alrededor de su boca.

Esta humilde lectora es más de grizzlys que de ositos de peluche, pero cuando los osos caen en manos de Sendak las cosas no son lo que parecen y una ha de rendirse ante la magia de sus pinceles y dejarse llevar entre sus dibujos para descubrir cómo el padre de Max es capaz de romper los tópicos y darle a sus lectores una dosis de realidad sin dulcificar la dureza. Eso es lo que hizo con uno de sus últimos trabajos (tal vez el último, de 2005) Osos, una segunda visión del álbum de la archiconocida autora norteamericana Ruth Krauss que en 1948 se publicara con ilustraciones de Phillys Rowand. A continuación, la edición original del libro y la posterior de Sendak. 


Bears Ruth Krauss; pictures by Phyllis Rowand. NY: Harper Brothers, 1948

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Osos (Ossets en la edición en catalán recién sacada de imprenta por Kalandraka) es un juego de palabras, apenas un puñado de rimas y onomatopeyas con las que nuestro tan estimado Max vuelve a la acción en una de sus aventuras nocturnas. Los osos, una manada de bestias peluditas y siempre dispuestas a la fiesta completan el reparto de esta comedia que arranca con un suceso tragiquísimo: un perro celoso despoja a Max de su osito para dormir, y a partir de ahí, empieza la fiesta salvaje...


Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

En la búsqueda de su osito, el joven con pijama de lobo se topa con un sinfín de osos, osos por arriba, osos por debajo, osos que suben escaleras, que se dan una ducha, en definitiva osos que lo persiguen revolucionados allá por donde va, hasta que todo vuelve a su lugar gracias a un sorprendente desenlace.

Osos es un cuento para irse a dormir, uno de los últimos trabajos del maestro Sendak para pequeños y microscópicos lectores. El corpus del texto lo componen 26 palabras, las mismas del proyecto original de Krauss & Rowand, pero con leves modificaciones en el orden y nuevos globos de diálogo que Sendak añadió para aumentar el ritmo narrativo ¡et voilà! un nuevo libro lleno de vida, color y más compás que sería capaz de atraer la atención de nuevos lectores ¡prueba superada Maurice!

El de Dídola, Pídola, Pon no daba puntada sin hilo y aunque la historia desprende ternura y diversión a partes iguales, ligeros toques perversos se cuelan en medio de las aparentemente inocentes escenas: Sendak se sale con la suya, nos mete sus "detallitos oscuros" y vuelve a dejarnos boquiabiertos con otro de sus libros salvajes. Atentos a las siguientes imágenes, ahora debería aparecer el recurrente parental advisory

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

Ossets. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. Pontevedra: Kalandraka, 2015

¡Increíble!, Sendak se pasa por la peineta los controles americanos de "contenidos explícitos" y nos planta en plena hoja de dedicatorias (nada más empezar el libro) a uno de sus protagonistas con una soga al cuello, y es que el osito se nos presenta al más puro estilo Gloomy sunday, algo insólito en un libro de prelectores/primeros lectores. No contento con el detalle inicial, vuelve a ponerse salvaje y construye una doble página en la que otros protagonistas de la manada, unos osos vanidosos y petulantes aparecen haciendo alarde de poder con sus respectivos puros entre los labios ¿tabaco en un libro infantil? ¿alguien que fuma? ¿estamos locos? sí, pero locos de admiración por la capacidad que Maurice Sendak tenía para sorprendernos y dejarnos boquiabiertos ¿no están de acuerdo? me imagino la cara de toda esa masa de bibliotecarios enfurecidos y desatados, sí, esos que piensan que Capitán Calzoncillos es un enemigo público...

Esta imagen que ven sobre el texto, pertenece a las guardas del libro y es un spoiler del final feliz al que se enfrentarán los lectores en las últimas páginas de esta joya de la LIJ.

Sendak, que realizó en su vida más de 90 libros infantiles, colaboró en varias ocasiones con Ruth Krauss. Aquí podemos ver las cubiertas de sus dos libros más aclamados A hole is to dig o A very special house, este último le valió a Sendak su primera Medalla Caldecott en 1954.



A hole is to dig: A first book of first definitions. NY: Harper Collins, 1952

A very special house. Ruth Krauss; il. Maurice Sendak. NY: Harper Row, 1969


Y hasta aquí la sesión de libros salvajes de la Pequeña Ciudad. Lean a Sendak, apadrinen un oso o por el contrario, si encuentran algo mejor que hacer para el domingo, déjenmelo escrito en un comentario, se admiten sugerencias.

Hasta la vista queridos salvajes.


Más osos y Sendak:

miércoles, 4 de marzo de 2015

Cine, cine, cine

más cine, por favor! y si son carteles y de los buenos ¡que empiece ya! ¡o el público se va? por si las moscas, damos comienzo a la sesión de diseño de esta tarde con una oferta cinematográfica para paladares exquisitos. Siéntense en sus butacas y presten atención a la pantalla.

Nick Barclay

Ahora que salen a visitar el ambigú aprovecho para preguntarles cómo les ha dejado el adelanto de esta serie de carteles cinematográficos de Nick Barclay ¿acaso se le ha quedado la cara a cuadros? en todo caso a lunares, pero por si no han podido ver al detalle a qué peli corresponde a cada cartel, ahí va un desglose de los que más me han gustado.

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay

Nick Barclay es un diseñador australiano con un huella gráfica limpia y clara, como sus carteles. Dice que no es ni senior ni director de arte, sino simplemente es un diseñador con más de 10 años de experiencia que se dedica a currar en sus proyectos- cuando no está trabajando: coge olas y conversa con su perro-

Los cócteles más famosos de la historia, ciudades en tres colores o los efectos de la crisis explicados con formas geométricas simples son solo una muestra de todos los contenidos que Barclay es capaz de llevar a un cartel valiéndose de elementos básicos de composición y una paleta reducida y sin estridencias. El resultado: impecable, en una palabra. Es sutil, elegante, con una capacidad de síntesis narrativa asombrosa ¿qué más necesitan para un cartel? esto es un claro ejemplo de diseño gráfico.

Warja Lavater lo hizo en 1965 con los cuentos de hadas y 50 años más tarde vemos un nuevo y claro ejemplo de minimalismo en la narración visual; Warja despojó de poesía el relato clásico de Caperucita al convertirlo en una plantilla de círculos de colores en el que cada elemento representaba un personaje mientras Nick Barclay transcribe a círculos alguno de los elementos más significativos de los personajes: los colmillos ensangrentados del Drácula de Stoker, las gafas de Harry, etc

Por cierto, hay un póster de una peli que no conozco (ah sí, disculpen mi torpeza, es Desafío Total, ahora ya entiendo), el caso es que tiene 3 pechos, y que nada más verlos han devuelto a mi cabeza otros de similares características de Olimpia Zagnolli. Vean, vean

Nick Barclay

Olimpia Zagnoli

Olimpia Zagnoli

Olimpia Zagnoli


Si este último reclamo gráfico les ha sabido a poco, piérdanse en las cubiertas de esta novela de Mieko Kawakami donde les aseguro encontrarán la horma de su zapato.


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