La Pequeña ciudad de P.

La Pequeña ciudad de P.

martes, 26 de enero de 2016

Ladrillo's wonderful world

A veces las cosas no son lo que parecen. Decía Wilde que "nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento" y de un personaje ingenuo, además de atrevido- quizás debiéramos decir valiente- va nuestro relato ilustrado de hoy.

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015


A... wonderful world! (los puntos suspensivos, léanse en modo dubitativo) es un pequeño libro del inigualable Antonio Ladrillo que recientemente han publicado los inquietos Apa Apa cómics con
 formato diminuto, un soporte que hace honor al protagonista del relato. Aparentemente el lector que lo abra para hojearlo, se topará con un relato muy tierno, lleno de sensaciones, un montón de cosas lindas y sencillas expresadas con dibujos muy básicos, y colores primarios. Todo ello hace pensar en A wonderful world como uno de esos libros de sentimientos y emociones tipo Me gusta de Natalie Fortier ¿recuerdan? algo así como un tratado de pequeños placeres que en lenguaje de adultos describió fantásticamente Philippe Delerm en su libro de relatos El primer trago de cerveza. Pero mejor, véanlo ustedes mismos.

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

Este muchachete tan majo disfruta de la naturaleza en total libertad, descubriendo los colores, las diferentes formas de sus pobladores, la importancia de tener cerca un amigo fiel, etc, en resumen, podríamos decir que es un "rey de las cosas pequeñas" y si me apuran, un pequeño Supertramp al que Thoreau estaría más que orgulloso de apadrinar en alguno de sus tratados. El caso es que sin querer aguarles la fiesta, y teniendo en cuenta el arranque del post, llega el momento de hablar de cosas que también son naturales, como la vida misma; cosas que no son tan lindas, cosas que duelen y que por hipocresía o una mala educación la sociedad tiende a ocultar, a guardar bajo la alfombra. Aguarden. Mientras piensan en esto que les digo, traten de ver con otros ojos las imágenes que voy a mostrarles:

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

A... Wonderful world!. Antonio Ladrillo. Barcelona: Apa Apa, 2015

¿Qué creen ustedes que pasa por la cabeza de un niño que es capaz de admirar el concepto de una gran familia a través de un enjambre? ¿Y de uno que piensa que los mosquitos comen estupendamente y gratis? ¿Por qué creen que un niño podría tener envidia a un caracol porque allí donde va lleva una casa? 

Sintiéndolo mucho, y sin ánimo de hacer spoiler de este fantástico trabajo de Ladrillo, A...wonderful world! nos habla de una realidad a la que la lij, la ilustración y la sociedad en general tienden a dar la espalda. Que si pobreza infantil, que si abandono, que si desnutrición, términos que nos hemos acostumbrado a escuchar en el telediario mientras templamos nuestras panzas sin pudor y que en ocasiones, si nos resultan muy molestos, les ponemos solución cambiando de canal o cerrando el periódico.

Este trabajo es sin duda un libro valiente, comprometido y sobre todo claro como el agua que cantaba el Camarón. Un libro que no tiene miedo a decir la verdad sobre los miles de atropellos que está sufriendo la infancia en el planeta y más en días como los actuales, días en los que vemos a padres agolparse en las fronteras para salvar el futuro de sus criaturas (aún a costa de dar por perdido el suyo); vemos a niños que juegan entre ruinas de ciudades bombardeadas o campos de refugiados; niños que no consiguen llegar a tierra firme y mueren de hipotermia en las malditas balsas, etc. Niños: el futuro de un planeta mezquino gobernado por adultos que no saben pensar en el mañana.

A... wonderful world! es un SOS ilustrado que simplemente pretende enseñar sin pudor verdades que forman parte de nuestro día a día. Un libro modesto, sin pretensiones pero con verdades como puños de las que todos aquellos que educan deberían tomar nota para saber cómo hablar de todo lo que rodea a los pequeños que tienen cerca.

Es un placer saber que tras el boom ilustrado, hay dibujantes con compromiso (y no me refiero a los que se curan en salud convirtiéndose en "Je suis Charlie", o "Je suis Bataclan" por un día), de acción directa como en el caso de Ladrillo o Cavolo, o como lo hicieron en su tiempo Tomi Ungerer, Maya Angelou o Janosch.

Y hasta aquí el wonderful world que no es tan wonderful como debiera y que no lo será mientras demos la espalda a realidades como la que Ladrillo nos narra en este libro tan fabuloso. ¡Ah! y enhorabuena a Apa Apa por seguir con este gran catálogo de pequeñas joyas.

Más wonderful Ladrillo& sus ladrilladas en:



lunes, 25 de enero de 2016

Extraños: raros, raros, raros

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Pero no tan raros, ni siquiera excéntricos, tal vez no sean de carne y hueso pero en cualquier caso, son diferentes, marginados, excluidos ¿pero de qué? De un mundo de normales en el que no tienen cabida. Dicho así parecería que estamos hablando de un grupo de individuos inadaptados, de condenados a la soledad y al ostracismo por pecar de originalidad o en el peor de los casos, por poseer características desconocidas o ajenas a la comprensión humana. LLegados a ese punto hemos de discernir entre lo real e irreal; lo humano y lo monstruoso; el hombre y la bestia.

Sea honesto lector, y diga que en alguna ocasión ha pensado que si toda esa panda de "hombres de bien" que dan las coordenadas a nuestro destino son el modelo, se ha declarado usted "el raro". Sí, que prefiere ser el raro porque la normalidad de "los otros" es para usted pura extravagancia.

Pues no se hable más, si usted ha sentido algo de esto en sus carnes, debería permanecer pegado a esta pantalla porque con ayuda de un narrador de excepción y de los grabados de otra mente lúcida e ilustrada, vamos a dar vida a uno de los monstruos más sensibles que ha parido la madre tierra: Lambton, la bestia que aterrorizó Loch Lambton (Escocia).

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Pero ¿de quién hablamos al mencionar al bicho que mantuvo atemorizado a todos los habitantes del pequeño pueblo de Escocia? Según el mismísimo Vincent Price- sí, señores y señoras lectores, el gran Vincent, el narrador de estas terribles historias que además de narrar actuó y fue en su tiempo víctima de la abobinable Sara Montiel en los 10 Mandamientos- el protagonista de este cruel y monstruoso relato no era más que una mortadela... ¡Mortadela! han oído bien, un embutido al que su ambición por mejorar su aspecto le llevó a tomar una decisión equivocada: ¡ir al peluquero! Sin duda una desafortunada visita que le convierte en el temor de un pueblo entero, una población que ya no reconocía al apacible monstruo Lambton, de los Lambton de toda la vida, que acaba condenado a sumergirse en el lago ante el estupor de los escoceses.

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014

Primero asistimos a la huida al lago de la mórbida bestia, completamente atemorizada por el histrionismo y pavor de sus vecinos, pero esto no acaba aquí amigos, ¡no, no! porque desde el fondo del pantano, el bueno de Lambton, llenándose de coraje sale a la superficie para clamar justicia, para recuperar su aspecto y su acomodado estatus. ¡Y lo consigue! Lambton el bizarro (que no bizarre, y si no perciben la sutileza, acudan a Fundeu para que les explique la diferencia entre esta palabra y la inglesa, otra víctima, pero en este caso de una mala traducción) se enfrenta a Macduff, volviendo a su forma original, permitiendo a la población que descanse tranquila mientras agradece a Dios y a la reina haberse librado de la temeraria mortadela y consiguiendo además una condecoración que el bueno de Lambton entrega a su amiga la cobaya, pero...

Oh Dios, todavía siento crepitar mis articulaciones ¿acaso no han pasado un auténtico mal trago? ¿no han temido por sus vidas al imaginar que en el lago que rodea sus hogares podría esconderse una bestia de similares características a la escocesa? Miedo no es la palabra. Piense más allá.

Y eso es lo que el fantástico ilustrador y dibujante aragonés Javier Sáez Castán ha tratado de transmitirnos con este relato, uno de los 3 que forman este maravilloso cómic de gran formato que hace algo más de un año publicaba Sexto Piso bajo el título Extraños.

Sáez Castán que nos ha dado muestra ya en anteriores ocasiones de un imaginario nutrido de referencias a la Historia Natural y a los grabados de siglos pasados, nos presenta en esta ocasión y lejos de la narración infantil una galería de personajes inadaptados propios de las pelis de serie B (las pelis de la Hammer) y el sci-fi de los 50 y 60, a base de personajes de cartón piedra que servían para representar las historias de los mundos desconocidos de Verne o Lovecraft.

Las de Javier Saéz Castán son bestias, pero blanditas, empaquetadas con un enorme sentido del humor que roza el absurdo ya que el dibujante las hace sufrir como al común de los mortales por problemas que afectan a todos: el paro, la depresión, un mal corte de pelo... En Extraños, Saéz Castán nos hace ver dos mundos bien diferenciados: el de los normales- el grabado a base del contraste de líneas en blanco y negro- y el mundo bestial, el de los abismos, para el que emplea el color: verde-rosa-azul (un trabajo que ha llevado a cabo la también ilustradora Aitana Carrasco), una contraposición propia de la novela de la ciencia ficción con la que el dibujante pretende causar asombro al lector. Y vaya si lo consigue, fíjense si no en como ha acabado recientemente uno de los lectores de tan espeluznante tratado del horror...

Camiseta serigrafiada a 3 tintas y firmada por JSC de la serie Extraños.
Los beneficios obtenidos por la venta serán reinvertidos en su totalidad
 a proyectos artísticos gestionados por la Fundación de la C.V. Pascual Ros Aguilar
y MAG

Dicen que el miedo es libre; juzguen ustedes mismos. Pero antes de sumergirse de lleno en este espeluznante universo de monstruos, vuelvan a hacer un ejercicio de sinceridad y respondan a su espejo espejito ¿de qué lado están?
 
Extraños. il. Javier Sáez Castán; color de Aitana Carrasco. Madrid: Sexto Piso, 2014


Yo tengo claro de qué lado estoy, al igual que tengo claro que Javier es una de esas bestias, un monstruo de la ilustración del que cualquiera que aprecie el dibujo siempre aprenderá algo. A mí, como amante de los ilustrados, ya me había conquistado con sus extraños bichos del Animalario Universal del Profesor Revillod, un libro del que me enamoré la primera vez que llegó en una mal llamada "caja de novedades" a la librería, y que dejó de ser nuevo para convertirse en atemporal. Uno de esos libros de cabecera que siempre te gusta regalar a la gente a la que quieres.

Les dejo con la bestia de la ilustración. Disfruten y aprendan con su imaginario.




Más Extraños y extrañezas en:




**Gracias Mr. Marsol por afilar los dientes de la bestia ilustrada que llevo dentro y conducir a los Magos de Oriente hasta el lago. Gracias Javier por enviar una muestra de esa bestia tan blandita hasta este humilde laboratorio de ilustración. Gracias Elena, por la Barcelona Conection. Gracias al maniquí por asustarme con esas risas al vestirse por las mañanas.

sábado, 9 de enero de 2016

El puente de Dave Eggers

No hay fiesta sin música ni puente sin polémica ¿no les parece? y no me refiero únicamente a las genialidades de Calatrava en el Zubizuri, no, porque a lo largo de la historia los puentes en lugar de unir, fueron el detonante de decisiones encontradas.

Fíjense sino en el del río Kwai, que aunque de manera cinematográfica también estuvo salpicado de controversia por la fraudulenta entrega del Óscar; o el proyecto de puente-bosque londinense Garden Bridge, que sólo permitirá cruzar de una orilla a otra del Támesis ocho peatones a la vez... ¿eso es tender puentes? porque si es así deberíamos avisar a los señores académicos de la RAE que vayan dándole vueltas a la definición que nos da el Diccionario. El caso es que ni la literatura infantil ni los álbumes ilustrados han conseguido salir indemnes de esta polémica, permanezcan atentos a su pantalla si quieren saber el porqué...



This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

El título de este álbum ilustrado les está dando la clave para resolver el entuerto, pero por si aún no saben por donde van los tiros yo les acompañaré hasta el mismísimo puente Golden Gate para hacerles la pregunta del millón y base fundamental del debate: ¿de qué color es el puente colgante de San Francisco? ¿lo tienen claro? pues a decir verdad, yo pensaba que estaba clarísimo pero va a ser que no.

Si ustedes son como yo, de esos lectores o viajeros de ojos profanos y poco acostumbrados al Pantone, esto que voy a contarles puede dejarles patidifusos. Agárrense a la silla, sillón o bibicleta que ahí va la bomba cromática: ¡el Golden Gate no es rojo! no, no, y no. El Golden Gate es "Naranja Internacional" o lo que es lo mismo y dicho de otro modo, vibrante naranja con acabado vermellón. ¡Qué! ¿sorprendidos? seguro que se les ha quedado la cara como la que yo puse cuando descubrí el "Marrón Torre Eiffel". Pero ¿por qué nos descolocan tanto estos colores? pues porque como bien dice el título de este fantástico libro, inevitablemente tendemos a asociar la imagen de los puentes con el color gris, y claro, como bien dicen autor e ilustrador "este puente no será gris", y tanto que no lo fue, de hecho es "Naranja Internacional".

El caso es que uno de los iconos de la arquitectura y cultura americana no estuvo exento de polémica durante el periodo de su construcción. Se ve que los españoles no son los únicos en volcar sus pensamientos sobre arquitectura y albañilería al pie de una obra; en Estados Unidos los vecinos, paseantes y un número ingente de ciudadanos se dedicaron a dar guerra a los arquitectos del coloso californiano durante la década de los 30, y esa es la brillante idea de la que parte este libro infantil informativo y divertido a partes iguales.


This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

This bridge will not be gray. Dave Eggers; il. Tucker Nichols. San Francisco: McSweeney's, 2015

Dave Eggers, viejo conocido de la LIJ gracias a su guión cinematográfico del clásico de Maurice Sendak, y Tucker Nichols, un artista del norte de California que vive cerca del puente y al igual que Eggers es un apasionado de estas construcciones, nos cuentan en 104 páginas cómo fue de compleja la construcción del famoso puente. El caso es que la elección del color fue uno de los temas más candentes, ya que los diferentes arquitectos y los ciudadanos tenían distintas preferencias, entre las que se barajó la posibilidad de que fuera a rayas blancas y rojas, o de colores amarillo y negro. ¿Y cual fue el por qué de la elección del naranja? Al parecer, gracias a la perseverancia y tesón de Irving F. Morrow que convenció a toda la tropa que el color adecuado era el rojo con acabado en plomo (conocido como "naranja internacional") ya que este color armonizaba a la perfección con su entorno, y además, hacía mucho más visible el puente en días de niebla. El tiempo le dio la razón.

A lo largo de la narración, Dave Eggers explica de manera sencilla cómo se concibió y levantó el puente, paso a paso, desde el transporte de las piezas- el sarcasmo realza la exquisitez con la que el narrador habla de arquitectura, diciendo algo así como que las piezas a ensamblar realizaron un largo viaje hasta su destino, pero que esto no fue traumático porque las piezas no tienen sentimientos y no protestaron- hasta la intervención en el paisaje, todo está contemplado y ejemplificado a lo largo del libro.

La ilustración de Tucker Nichols es pura frescura. Su collage a base de cartulinas, papeles, formas inconcretas y perfiles con rostros limpios de detalles (sus caras me recuerdan a los personajes del portugués Bernardo Carvalho en P de papá) nos hablan del tesón, de cómo hacer lo correcto y lo que el corazón ordena a pesar de tener en contra todo o a todos los que te rodean. La prosa de Eggers, pura sensibilidad, armoniza a la perfección con los recortes irregulares y el trazo caligráfico de Nichols, consiguiendo hacer de este libro un manual informativo para lectores en marcha y una delicia visual sobre uno de los iconos americanos que fascinará a los adultos.

Y esto no se queda ahí, ya que la maquetación es la guinda al pastel: la camisa que ven en la imagen superior es un póster desplegable en el que Nichols ilustra el acabado final del puente. Es lo plus de los plus.

El libro salió al mercado en noviembre, hace dos meses escasos y la edición está ya agotada, pero no sólo eso, ya ha servido de inspiración a pedagogos y formadores en técnicas artísticas que se han servido de la narración para poner a sus alumnos a levantar puentes siguiendo unos sencillos pasos. Miren.


Proyecto de arte en escuela infantil por Amy Zschaber

Proyecto de arte en escuela infantil por Amy Zschaber

¡Eso sí que es sacar rendimiento a los álbumes! y por supuesto un enorme incentivo para animar a los alumnos de primaria a ser futuros arquitectos o ingenieros de caminos, o ilustradores ¿por qué no?. En cualquier caso, estamos a punto de finalizar el cruce de este icónico puente de casi 3 km y antes de llegar al otro lado no quiero dejar de mencionar a Eggers, un tipo multitarea que ha sido capaz de sumergirse en el mundo de la literatura infantil de manera correcta, respetuosa y sin más pretensiones, por lo que con ese planteamiento y el magnífico trabajo de composición de Nichols ha conseguido hacer uno de esos libros que no debería faltar en sus bibliotecas.

Más puentes en:


domingo, 3 de enero de 2016

Thurber & Yoon o cómo serigrafiar una fábula

James Thurber

James Thurber fue escritor, dibujante y humorista, o al menos un tipo que decía las cosas con cierta gracia. Una vez leí en una entrevista de Herralde una cita a Thurber a propósito de la lectura en la que el americano decía: “Siempre empiezo, por la izquierda, en la primera palabra de la frase, y leo hacia la derecha, y recomiendo este método.”

Tal vez con los datos expuestos hasta el momento no sepan de quién estamos hablando, pero ¿y si les hablara del autor de La vida secreta de Walter Mitty? y no me refiero a la peli de Ben Stiller sino al pequeño relato que J. Thurber escribió en 1939 y que fue publicado por el New Yorker, revista que con solo 2 años de edad acogía entre los dibujantes de su plantilla a Thurber. Sobre este relato, el inconmensurable Monterroso dijo que era "una especie de Don Quijote en seis páginas".

EL caso es que el padre literario de Mitty que nació a finales del XIX y falleció a principios de los 60, dejó un enorme legado de tiras cómicas, dibujos, relatos y fábulas- se conocen y han publicado más de 60, muchas de las cuales aparecieron en el New Yorker del que como antes les contaba, fue colaborador habitual. Vean alguno de los míticos covers que hizo para la revista en la década de los 30:


Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1936

Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1939

Cubierta de James Thurber para el New Yorker, 1940 

Los exitosos relatos de Thurber, cargados de ironía, narraban las peripecias de lo que hoy llamaríamos loosers, que libraban los obstáculos vitales a fuerza de mucha imaginación, gentes sencillas, humildes, gente que no destacaba y sufría las frustraciones propias de la vida moderna. En aquellos entonces, el relato de Walter Mitty alcanzó tal fama que más allá del ámbito literario, que la comunidad científica se apropió del personaje para nombrar un síndrome, Síndrome de Walter Mitty o la reiteración del fenómeno de soñar despierto. Otro dato a tener en cuenta es que desde entonces, la figura de Thurber en su país de origen está salpicada de connotaciones misóginas y su obra se considera un tanto rancia- lo de la misoginia puede que sea por su mala experiencia matrimonial y lo de rancio porque a pesar de la imaginación desbordante de sus personajes, su estilo era un tanto antiguo ¿quién escribía en aquella época fábulas con moraleja?. 


Thurber era todo un personaje, cuyo carácter fue forjado por la fatalidad, ya que cuando solo era un niño y mientras jugaba con su hermano William a Guillermo Tell, éste disparó erróneamente y la flecha acabó haciendo diana en el ojo de James. La pérdida del ojo marcó su destino, y fue el porqué de su empeño con el dibujo- no era apto para competiciones atléticas, obvio- y con vivir vidas imaginarias, él necesitaba "crear" aquello que no alcanzaba a ver. 

Pero volviendo a su tarea como fabulista, hemos de decir que sus escritos se ajustaban al género en la medida en que eran cortos, los protagonizaban animales antropomórficos y añadían al desenlace una moraleja (por lo general eran finales mordaces o satíricos más que moralinas) pero el destinatario de estas fábulas era principalmente el lector adulto.

Casi un siglo después de la aparición de estos textos, la literatura infantil y juvenil y más en concreto el álbum ilustrado han tomado los textos de Thurber para darles una nueva vida. Como en el caso de Mitty y la película de Stiller, una de sus fábulas de 1927 (también publicada por el New Yorker allá por 1956) vio la luz el año pasado convertida en un espectacular álbum "El tigre que quería ser rey" - traducción del título publicado ya en francés, inglés e italiano.

En esta ocasión y con una apariencia lejana al estilo de ilustración de Thurber, la fábula del tigre cobró vida gracias al dibujo de la ilustradora de la costa este americana Joohee Yoon, una artista que debe su originalidad, impacto y frescura a la estampación como técnica principal de sus creaciones. Su tigre es el rey, pero el de cualquier balda de biblioteca o librería que se precie, ya que color- trazo y textura son fiel reflejo del duelo de titanes que yace bajo las palabras que Thurber usó en esta fábula para hablarnos del deseo de poder absoluto, de la guerra resultante, y la destrucción. Un texto que habla de violencia con un mensaje carente de esperanza y unas imágenes que lo describen a golpe de tinta y miles de líneas que se mueven para salpicar la conciencia del lector. Este es el resultado.



Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014


Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

La historia es igual de sencilla que de ruda. Una mañana el tigre se viene arriba al despertar y le dice a la señora tigresa que a partir de ese mismo momento él va a ser el rey de todos los animales. Su mujer le dice que se olvide del tema, que el rey es el león, a lo que el tigre, muy metido en su papel de liante le responde que nanai, que la selva está pidiendo a gritos un cambio y que él será quien lo propicie.

El caso es que se va hacia el territorio del león y se arma la de San Quintín o lo que es lo mismo, el famoso tigres VS leones del que hemos oído hablar toda la vida, pero con consecuencias terribles, ya que toda la selva toma partido en la batalla de la que sólo sale un superviviente: el tigre. ¿Y para qué le sirve? pues para que Thurber ponga la moraleja: no se puede ser rey si no hay nadie a quien gobernar, o lo que es lo mismo, piensen antes de actuar porque las decisiones que tomen pueden tener consecuencias graves


Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Le tigre qui voulait être roi. James Thurber; il. Joohee Yoon. París: Thierri Magnier, 2014

Las imágenes que ven pertenecen a la edición francesa Le tigre qui voulait être roi publicada por Thierry Magnier en 2014 (la italiana, titulada Re Tigre, es de Oreccio Acerbo y la inglesa de Enchanted Lyon Books). El libro en cuestión, una espectacular muestra de serigrafía a dos tintas le valió a Joohee el premio de Bolonia en la categoría Ars en Fabula Grant de 2013.

Desconozco cómo son físicamente las otras dos ediciones, pero la de Thierry Magnier es el colmo en lo que a calidad se refiere, no solo por la impresión, la selección del papel- no hay brillos, ni esmaltes, el papel deja en tus manos la sensación de sus fibras, como ocurre con algunos de los libros de Tara Books- o la maquetación (atentos a la doble página con desplegable) sino también por el tipo de encuadernación, que aunque aparentemente parece una tapa dura corriente y moliente, al abrirlo en busca de la anteportada el lector descubre una encuadernación japonesa.

Le tigre qui voulait être roi es un ejemplo de cómo se debe editar un álbum, sin lugar a dudas, vale que la ilustración es apabullante y que el texto da mucho de sí, pero sin este envoltorio les aseguro que no sería lo mismo. El texto es salvaje, la ilustración lo es más y por supuesto los editores franceses han estado más que a la altura.

Y hablando de ediciones en francés, cerraremos el post de hoy con una anécdota que contó el propio Thurber con su flema habitual sobre una estancia suya en París. Estando allí, una mujer que se declaró lectora habitual de sus libros- tanto en inglés como traducidos al francés- le dijo que ella prefería leer las ediciones francesas, a lo que el americano respondió: "Sí, me temo que mi obra pierde un poco en la versión original".

Después de esto no sé si continuarán pensando que era un tipo rancio, es posible. Yo pienso que era un tipo irónico, además de paciente. Moraleja: ¿Benditos lectores?


Más Johee, Thurber y todo lo demás en:


sábado, 2 de enero de 2016

Juguemos con Fredun Shapur

Autorretrato de Fredun Shapur de los 60.
Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Los juguetes no sólo son cosa de niños. Decía el mismísimo Baudelaire que prefería una tienda de juguetes a un apartamento burgués ¿por qué? pues porque en la juguetería está disponible la "vida en miniatura", mucho más coloreada, limpia y lustrosa que la vida real. No le faltaba razón, y tampoco ha sido el primer adulto ni el último de la historia que se haya sentido infinitamente atraído por los juguetes. Por esta pequeña ciudad hemos visto ejemplos de "niños grandes" con ganas de jugar como el matrimonio Eames, Calder, Ladislav Sutnar, Bruno Munari, Enzo Mari o Katsumi Komagata, adultos que nunca dejaron de ser niños y que han dejado constancia de ello en sus creaciones.

En esta ocasión nos visita otro de esos "niños grandes", otro gigante del Mid Century que no podía faltar en el blog: Mister Fredun Shapur, uno de los diseñadores que a mediados del XX revolucionó el mundo de los juegos y la literatura infantil por medio de sencillas e innovadoras piezas cuyos protagonistas principales eran el color y la forma. Shapur puso el diseño en manos de la pedagogía- para él, juego e imaginación están en el centro de aprendizaje- y se valió de una gráfica brillantemente sencilla para crear un mundo de juguetes único e irrepetible que marcó un antes y un después en la industria juguetera de mediados de siglo.

Gracias a la casa editorial francesa Piq Poq podemos disfrutar en la actualidad de algunas de sus muestras de trabajo: libros, juegos, piezas de diseño corporativo, etc... y muchas de ellas están recogidas en un fantástico libro: Playing with design, en el que nos hemos encontrado las que sin duda son las favoritas de la Pequeña Ciudad, los Playsacks, unos fabulosos disfraces de animales con los que los niños de los 60 eran los auténticos reyes de los bosques. Bienvenidos pues al mundo de los Playsacks de Shapur

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Fredun Shapur nació en 1929 en Johannesburgo y cursó sus estudios de arte en Londres, donde obtuvo su graduado en el año 53. Durante unos años trabajó en Chequia, punto neurálgico de la ilustración y el diseño europeo tras la II Guerra Mundial y epicentro de una revolución que agitaría las mentes de los diseñadores europeos y americanos. Comenzaba la era del diseño moderno, del "good design", un diseño con un enorme poder que pretendía cambiar la sociedad, y vaya si lo hizo.

El caso es que Fredun volvió a Londres, donde se estableció y formó familia. Tenía dos nenes: Firoz y Mira, y como en tantas ocasiones, papá Shapur (al igual que ya lo había hecho Enzo, Bruno o Katsumi) no tardó en remangarse y ponerse a hacer cosas para sus hijos. Así en los 60 llegaron los primeros libros infantiles y por supuesto, los primeros juguetes.

De esa primera época son también los antes mencionados Playsacks (los hizo para la marca británica Trendon). Fue una serie de 12 disfraces de animales creados a partir de bolsas de basura, que eran muy ligeros, muy sencillos de colocarse y sobre todo, muy pero que muy divertidos. Vean, vean...

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Si tras ver las imágenes se están preguntando de dónde salieron estas maravillas de disfraces, antes de seguir debería desvelarles que en realidad esta serie de piezas de valor incalculable fueron fruto de la necesidad, sí, de la necesidad. Tal vez les suene la historia a todos aquellos que son padres, porque estas cosas suelen ocurrir ¿Alguna vez han estado lentos en eso de preparar un disfraz para la fiesta de carnaval de sus hijos? ¿alguna vez les ha cogido el toro? pues eso es lo que le ocurrió a los Shapur, que llegó el día de la fiesta del colegio y no tenían disfraces; entonces llegó Papá Fredun y tiró de imaginación, tijeras, bolsas de la basura et voilá, allí estaban los Playsacks.

Cuando Fredun Shapur mostró al mundo esta maravilla, la envolvió con las siguientes virtudes: son trajes para jugar espontáneos, económicos y flexibles ¿se podía pedir más a una bolsa de basura? ni lo sueñen.


Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata.
París:Piq Poq Editions, 2013

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata.
París:Piq Poq Editions, 2013

Los Playasacks eran garantía de diversión, te enfundabas uno y te lo pasabas bien seguro, y el éxito de estos disfraces de animales de formas abstractas y colores estridentes fue imparable, más niños como Firoz y Mira pudieron disfrutarlos gracias a la comercialización por parte de la empresa juguetera Trendon a partir del 68. En 2012 el MOMA organizó la exposición Century of the Child: Growing by Design, 1900–2000 en la que por supuesto se incluyeron los famosos Playsacks de Shapur.

Estas son las fotografías de Firoz y Mira con los con los prototipos de Playsacks en el jardín de las residencia familiar de los Shapur en Londres (finales de los 60).


Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013

Tras la creación de los disfraces Shapur comenzó a trabajar como consultor y diseñador de Creative Playthings de Nueva York, una relación laboral que llegó hasta 1974. Sus trabajos fueron galardonados en Europa y EE.UU y sus colaboraciones con otros grandes del mundo del juguete no se hicieron esperar, como la que hizo con los suizos Naef. Fue además, asesor del National Institute of Design (Universidad de Ahmedabad, India) en los 80, una década en la que el V & A Museum of Childhood de Londres comenzó a adquirir los trabajos de Shapur para su colección, y que no finalizó hasta 2013.

Shapur fue un auténtico "artesano" del juguete, el usó la madera, la tela e incluso el plástico para sus creaciones- los primeros puzzles que fabricó los lijaban él y su esposa en casa-, pero sus trabajos eran excepcionales porque gracias a su gráfica depurada y brillante hacía de los juguetes una fuente de información táctil y visual con la que los niños no podían resistirse. Su propósito ha sido siempre el de hacer un diseño de alcance social cuyos benefactores fueron primordialmente los niños. Shapur sigue vivo en la actualidad y su objetivo de diseñar para "aprender jugando" lo consiguió hace ya mucho tiempo. Su exquisitez y sencillez gráfica, su conocimiento de la psicología del color y el uso no pretencioso de las formas han hecho que con el paso de los años sus trabajos sigan siendo resultones y despierten el interés tanto de adultos como de niños de posteriores generaciones a las de Firoz y Mira.

Las autoras de esta fabulosa publicación Playing with design son la mismísima Mira Shapur - profesora de Inglés en la Universidad Queen Mary de Londres) y Amy F. Ogata- historiadora del arte, que ha escriuto varias publicaciones sobre infancia y juguetes y colaboró con el MOMA en la expo de 2012 Growing by Design.




Más Shapur y más juguetes en:


Fuentes impresas:
  • Fredun Shapur: Playing with design. Mira Shapur y Amy F. Ogata. París:Piq Poq Editions, 2013
  • Sobre marionetas, juguetes y muñecas. Heinrich von Kleist, Charles Baudelaire, Rainer Maria Rilke. Palma de Mallorca: José de Olañeta, 2014 (Colección Centellas, 91)
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